Omar Jiménez Camareno, Abogado, académico y Msc en Aduanas y Comercio Internacional

El escritor británico George Orwell, nos narra en su novela “Rebelión en la Granja” una historia en la que los animales de una granja se rebelan contra la tiranía humana y expulsan al dueño de la granja y establecen una granja gobernada por los propios animales.

Después de expulsar a los humanos los cerdos, asumen el gobierno de la granja y se publican una serie de mandamientos, que se resumen en: declarar como enemigos a los humanos y en rechazar todo lo que hacían los humanos.

Se prohíbe que los animales usen ropa, duerman en cama, beban alcohol, maten a otro animal, y se declara la igualdad de todos los animales.

No obstante, conforme pasa el tiempo los cerdos, que son los que gobiernan, empiezan a adoptar las mismas conductas de los humanos; aprenden a andar sobre sus patas traseras, a usar ropa, a beber alcohol.

Entonces, se modifican los mandamientos para legitimar las conductas de los que gobiernan (los cerdos).

Ya no se prohíbe que los cerdos usen ropa, se permite que duerman en cama, siempre que no usen sábanas, se autoriza que beban alcohol, siempre que no sea en exceso.

Al final de la novela, los cerdos realizan una fiesta con los humanos de las otras granjas y en esa fiesta las caras de los cerdos se transforman al punto de que ya resulta imposible distinguir quienes eran los humanos y quiénes eran los cerdos.

La ficción satírica de Orwell la vivimos, lamentablemente, como una realidad. Vemos que quienes llegan a gobernar denunciando prácticas corruptas de sus adversarios terminan realizando los mismos actos y justificando esas actuaciones.

Es decir que se convierten en lo mismo que dijeron combatir, al punto que resulta imposible distinguirlos.

LA PEOR RENUNCIA es abandonar las causas propias y mantener silencio o, peor aún, pretender negar el abandono de esas causas y justificar las acciones de ahora.

LA PEOR TRAICIÓN es presentarse como una persona honesta, transparente, valiente para denunciar la corrupción y las imposiciones a dedo y después convertirse en una persona que justifica la postverdad, la mentira y las imposiciones a dedo.

LA PEOR DERROTA es, por ansias de poder, abandonar las causas por las que supuestamente se luchaba y convertirse en lo mismo contra lo que se dijo que se combatía.