Organizar el país de manera diferente: hacia una nueva Constitución Política

El malestar de los ciudadanos se fundamenta ante todo en las graves  desigualdades sociales y económicas que vivimos como sociedad

0

Lilliana Sánchez B. Politóloga,(MSc.)

“Hay que crear y articular, desde la sociedad civil, un movimiento nacional, para debatir y construir las reformas de largo plazo y de fondo que necesita el país.”
Walter Coto Molina

 El nuevo libro del Dr. Walter Coto Molina que tiene el nombre de este artículo es una obra valiosa, constructiva, que nos muestra a todos los costarricenses, una ruta clara de acción que debemos seguir a través de una verdadera visión país.

El Dr. Coto Molina quien durante largo tiempo ha sido un estudioso de la realidad nacional, además de su honesta trayectoria como funcionario público, analiza en todos sus aspectos el Estado caótico que hemos creado lleno ante todo de obstáculos administrativos y legales para los ciudadanos.

Este país requiere de una nueva perspectiva que conlleve a una democracia participativa en donde todos seamos responsables de las decisiones que se tomen. Una democracia participativa que cambie entre otros muchos aspectos, la elección de los diputados y de los magistrados de la República.

En momentos críticos como en el que nos encontramos, con una realidad económica y social que de no resolverse nos llevará inevitablemente a una paralización estatal, y en la que, por una parte, los legisladores atrasan parte de su respuesta y por la otra, grupos sociales privilegiados como los funcionarios públicos amenazan con paralizar los servicios públicos para defender sus propios intereses, el país realmente requiere con urgencia reformas profundas. Requiere que nos detengamos en un diálogo nacional para lograr la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Como bien afirma el Dr. Coto Molina en esta obra se presenta una propuesta, una contribución para el debate, un camino claro y concreto para que los costarricenses logremos cambiar hacia un mejor futuro. Por ello es importante señalar los aspectos fundamentales de este tan valioso trabajo.

Se diseña una herramienta para que funcione mejor el país y para que las políticas públicas se ejecuten en favor de toda la población. Ciertamente tenemos una democracia pero ésta no está organizada. Hemos construido un Estado sumamente desorganizado con más de trescientas treinta mil instituciones en la que existe duplicación de funciones. Debemos profundizar la democracia por medio del Estado de Derecho, de forma ordenada y eficaz, con el fin de que los derechos individuales, sociales y ambientales que contiene la Constitución Política se complementen con otros que han surgido de las necesidades sociales y humanas.

El malestar de los ciudadanos se fundamenta ante todo en las graves  desigualdades sociales y económicas que vivimos como sociedad. Los ciudadanos también señalan la urgencia de resolver la crisis del Estado, de la desnaturalización del poder, de la corrupción que algunos políticos han practicado años y años. Requieren no de comisiones de Notables sino de una verdadera respuesta política que conlleve al cambio de nombramientos, muchas veces negociados desde los partidos políticos y muchas otras con el apoyo de Diputados que buscan el tráfico de influencias para lograr sus objetivos.

Los ciudadanos se han dado cuenta de que la política tradicional se acabó. Que no están dispuestos a aceptar la falta de responsabilidad política de sus dirigentes y de la ausencia efectiva para sacar del poder y de la función pública a quienes traicionan los intereses de las comunidades.

Los ciudadanos se sienten sin representación ni participación. Se sienten estafados por sus gobernantes, quienes en campaña política hacen promesas que nunca cumplen. Se sienten estafados por las instituciones cuando, para lograr un determinado trámite tienen que cumplir con más de veinte o treinta requisitos, sin que ni siquiera los funcionarios públicos conozcan la legislación para dar respuesta en un máximo de veinte días hábiles a sus peticiones.

La democracia funciona cuando los ciudadanos no solo gozan de libertad para crear riqueza  sino que controlan el poder, controlan la toma de decisiones. La democracia funciona cuando las instituciones del Estado les brindan oportunidad y calidad, al menor costo posible de los servicios que requieren. Hemos sido una Nación ejemplar. Volvamos a renovar todas las costumbres, hábitos y conductas que en el pasado nos hicieron un país diferente.

Como bien afirma don Walter Coto Molina:

“…Hay que construir una democracia de ciudadanos que funcione…Hay que democratizar la democracia en el marco de una nueva organización del Estado.”

 Los costarricenses sabemos que:

“Hace mucho que usamos este mismo vestido
en la casa,
en la iglesia
y en el gobierno.
Nos hemos habituado tanto a usarlo
que ahora nos da miedo
y no nos atrevemos a cambiarlo,
como si con el cambio
nos quedáramos muertos.

Ajustamos los pasos,
l
as costumbres, los credos,
el amor,
los pensamientos
a la estrechez reseca de este traje
apolillado y viejo,
que empezó siendo objeto de servicio
y se nos ha trocado en carcelero.

Yo digo, sin embargo, que en la vida
hay mucho traje fresco.

Que debemos quemar este gangoche
donde ya no nos cabe el pensamiento.

 Lo importante es decir un día de todos:

¡Al diablo este vestido polvoriento!
Y agarrarlo con cólera y rasgarlo
y quedarse desnudo en medio del viento.

Lo importante es tirar este vestido,
encontrar uno nuevo
y no dejar jamás que se nos hunda
en la piel y en lo huesos,
porque entonces amigos, deja de ser vestido
y se nos hace amo y carcelero.”

Jorge Debravo.

La autora es Politóloga y Administradora Pública, investigadora y consultora.

 

 

Comentarios

Cargando...