Orlando Guerrero: 200 años de independencia e iniciativa privada

En este siglo las cosas siguen por la ruta del cambio permanente y constante de la sociedad, totalmente globalizada, e inserta en una desenfrenada carrera tecnológica que demanda cambios y ajustes casi que el día a día y en los que no se puede quedar rezagados.

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Orlando Guerrero Vargas, Ciudadano en ejercicio.

“Conozco que nuestro país, sin organizaciones vetustas, sin intereses arraigados y sin abusos envejecidos, es de los que más se prestan a innovaciones. Conozco igualmente, que en una República como la nuestra, poco poblada, y donde faltan fuertes capitales y grandes empresarios, que produciendo la competencia activen el desarrollo de todos los ramos, es donde el progreso, las empresas y la asociación libre, que es la gran palanca de la civilización moderna, así como la fuerza motriz de tantos admirables adelantos, necesitan más del estímulo del Gobierno».
José María Castro Madriz

Desde los inicios de nuestra vida independiente, Costa Rica surgió gracias al arduo trabajo, esfuerzo y dedicación de muchas personas de distintas culturas y etnias que aportaron para el desarrollo de nuestro país en medio de una economía que dependía de productos agrícolas.

Los pequeños empresarios y emprendedores de la época fueron claves para nuestros inicios y la generación de riqueza en el país.  El libro “Comercio y Dependencia en Costa Rica durante los años de 1880-1890”, explica que el desarrollo de la producción cafetalera después de la independencia cambió radicalmente la estructura económica de Costa Rica y en 1889, el banano había escalado a segundo lugar, totalizando 8% de todas las exportaciones.

Esto trajo consigo la creación de un Estado que vino a reglar la sociedad y buscar el bien común para todos los habitantes.

El aumento en las exportaciones a Estados Unidos y Reino Unido no se hubiese dado sin el establecimiento de compañías comerciales y algunos jóvenes con espíritu emprendedor, así lo relata el Instituto de Café de Costa Rica (ICAFE).

“El floreciente negocio cafetalero condujo al rápido establecimiento de compañías comerciales que exportaban el café a Europa y al mismo tiempo importaban del viejo continente mercancías manufacturadas: máquinas de moler maíz y trigo, planchas de hierro, etc. que comercializaban en suelo costarricense.  La mayor parte de los integrantes de esos consorcios eran jóvenes con espíritu emprendedor que aunque no contaban con gran capital estaban dispuestos a dar mayor estabilidad a las compañías con sus fincas (…)” se lee en la página web de ICAFE.

Adicionalmente, en el libro:

“Exportadores y consignatarios del café costarricense a finales del siglo XIX”, se documenta que “el papel jugado por los empresarios marinos, y luego las compañías navieras, fue fundamental para desarrollar el comercio costarricense”.

Por supuesto, que la historia recuerda que en aquellos años había grandes retos, pero un país pequeño con gente trabajadora logró números importantes a nivel económico que al final se convirtieron en el sustento de muchas familias y recursos para que otros tuvieran oportunidades de educarse y soñar con una mejor mañana.

Durante el siglo pasado la economía del país se transformó drásticamente, debido a la internalización del comercio y las relaciones internacionales en todos los campos de actividad humana. Consigo el Estado se especializó y comenzó a crecer de acuerdo a las necesidades de acompañamiento a la economía y la sociedad. La salud, educación, infraestructura, vivienda, seguridad, comercio y otras áreas cobraron importancia para el gobierno. Esto significó crecimiento entendible, pero que algunos consideramos que a través de los años la maquinaria estatal se ha ido convirtiendo en algo desproporcionado, y que las leyes y reglamentos la volvieron lenta y alambicada, dificultando aún más los trámites a los empresarios y aún más, a los nuevos emprendedores, que son la continuidad de quienes siglos atrás sentaron las bases de la economía nacional.

En este siglo las cosas siguen por la ruta del cambio permanente y constante de la sociedad, totalmente globalizada, e inserta en una desenfrenada carrera tecnológica que demanda cambios y ajustes casi que el día a día y en los que no se puede quedar rezagados.

Nuestro país tiene que hacer ajustes racionales y realistas, donde precisamente la iniciativa privada, sea al nivel que sea, tiene que ser fortalecida, porque es la única capaz de generar empleo y riqueza, como ha quedado demostrado en dos siglos.

Este 15 de septiembre, Costa Rica celebra 200 años de vida independiente en una coyuntura económica, política y social difícil para todos. Al igual que en aquella época, cuando logramos independizarnos, la sociedad costarricense se enfrenta a grandes retos que muchas veces vemos imposibles de superar, pero hoy también contamos con emprendedores y pequeños empresarios que son fuente de motivación y el reflejo de un país que aunque pequeño cuenta con talento y ganas de salir adelante.

 

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