Orlando Guerrero: La vida y el país siguen para adelante.

El aborto de Ottón Solís como representante ante la OECD es la mejor muestra de solidez de nuestra joven democracia. Tomémoslo con alegría. La decencia en ambos bandos triunfó sobre la arrogancia y el cinismo del innombrable.

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Orlando Guerrero Vargas, Ciudadano en ejercicio.

Hoy es un día para celebrar. El país comienza a recuperar la calma y los nervios. El mundo financiero nos empieza a ver con mejores ojos. Nuestra deuda empieza a apreciarse y revalidarse. En resumen, se cotiza mejor.
El día 14 de julio, después de que el innombrable perdió la gran partida de su vida, en el ocaso de su cuestionada y grosera carrera política, tuvo que aceptar que NO era bienvenido. Con él se entierra un ciclo de odio y perversiones personales que él tuvo contra cualquiera que no se rindiera a los pies de sus anhelos y su red de cuido.
En este nuevo ciclo que empezamos como nación. Debo felicitar a ambos bandos. El agua nunca se desbordó más allá de lo que dentro de lo razonable sucede en el Congreso. Eso merece un aplauso ciudadano.
Lo que sigue es mucho más interesante que lo que hemos vivido. Es una historia en la que tenemos oportunidad de hacer todo mucho mejor.
Pronto estaremos en la urnas escogiendo al costarricense que podrá guiar al país por una senda mejor.
Al Presidente Alvarado le restan unos meses para concluir su período presidencial. Cada uno queda en libertad -como corresponde- de otorgarle la calificación que crea justa.
Rescató de su mandato el diálogo inicial y la incomodidad de haber asumido el costo político del paquete de impuestos. Lamento algunos de sus nombramientos y sus periodos de incomunicación con los ciudadanos. Las demás críticas se las dejo a la historia y al poder Judicial.
Las lecciones que nos dejan lo bochinches acontecidos son muchas:
  1. Nombrar personas incapaces o dia funcionales es costoso e innecesario. Amén del brutal desgaste que provoca su remoción.
  2. El talento, la visión y la capacidad son esenciales en cualquier tarea. Al gobierno se llega a trabajar, eso es una obligación indudable. También se aprende y se enseña al que pide ayuda. Pero nunca se debe dejar de escuchar al pueblo. El pueblo es la razón y el sostén del gobernante.
  3. Nadie es intocable e inamovible en ningún puesto . Repito, nadie.
    Nadie puede comprometer al gobierno o al mandatario , incluida su familia.
  4. Todos los recursos deben usarse en temas de interés general. El interés de la mayoría manda.
  5. Al ciudadano no le gusta que lo fisgoneen. No le gusta que lo espíen y supervisen. No le gusta que lo llenen de trámites y pendejadas inservibles e inútiles. No solo queremos menos gobierno, queremos mejor gobierno.
  6. Los diputados tienen responsabilidades y obligaciones. Hay que respetárselos siempre. Para eso están ahí. Nadie debe buscar presionarlos indebidamente.
  7. Hemos pagado carísima la inexperiencia en la función pública. Aún más por los actos de corrupción. Debemos buscar que haya más claridad y menos espacios en donde se puedan colar los actos indebidos en ambos bandos.
  8. Lo más importante, aprendimos lo que vale una democracia , lo que vale nuestro derecho a tener voz y voto. Todos somos relevantes en una verdadera sociedad libre y democrática.
El aborto de Ottón Solís como representante ante la OECD es la mejor muestra de solidez de nuestra joven democracia. Tomémoslo con alegría. La decencia en ambos bandos triunfó sobre la arrogancia y el cinismo del innombrable.
La vida y el país siguen para adelante.
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