Orlando Morales: Ecos del “Martes Ciudadano” de La Revista (12-03-24)

En otras palabras, las decisiones-país se toman tardíamente y debemos pagar el costo de oportunidad, por no ponernos las pilas.  Es el momento de cambios drásticos que, aunque a algunos les afecte, los beneficios serán mayores y así plenamente podamos entrar en la fase de uso en el estudio y la producción por los medios que provee la inteligencia artificial. 

Orlando Morales Matamoros.

Como motivación del análisis económico de Alberto Franco y los relatos de finanzas de estado de Fernando Rodríguez, me atrevo a hacer mis comentarios, todo adobado con la participación de los asistentes en el Primer Foro de La Revista.

La máxima general de la economía es que casi siempre son mayores las necesidades que los recursos, asunto que aprendimos desde que teníamos uso de razón: la plata nunca alcanza. Así, al revisar retrógradamente mis experiencias vitales, siempre hubo la limitación económica hasta quedar convencido de que había que vivir en equilibrio entre las entradas y las salidas, y sin saberlo, se vive en acuerdo con el principio de Pacioli ya así contar con un balance de los recursos contables familiares.  Con sinceridad hubo muchas instancias en que había que vivir “enjaranado” para salir adelante y hacer las inversiones de estudio, compra de carro y construcción de casa o atención a la salud.

De hecho, con mis alumnos en el curso de Fisiología Humana, utilizo el mismo concepto de equilibrio, ahora en materia energética. Si alguien come más de lo necesario y hace poco ejercicio (ingresos mayores que los gastos), tiene un superávit que representa un aumento de peso por acúmulo de grasa.  Y de esto se concluye que, a la inversa, la receta de bajar de peso consiste en reducir entradas e incrementar el gasto energético, que los estudiantes maliciosos la reducen a:  comer menos y ejercitar mucho, o sea, menos entradas y más salidas, como una única forma de eliminar el ahorro energético en forma de grasa corporal. Al revés, si alguien tiene un trabajo físico que le demanda mayor gasto energético del que ingiere con las comidas, inevitablemente perderá peso y se verá más flaco.

Pienso que, los que no tenemos formación de economistas y usamos una contabilidad básica, fuera de las “tecnicalities” de escala, algo parecido ocurre con las finanzas del estado que resumo así:  los presupuestos deben equilibrarse con los gastos del estado y como no alcanzara, se equilibra con los préstamos.  Esto por lo sencilla razón de que no se puede gastar lo que no se tiene.

Pero ocurre que hay alta demanda social para una mejor educación, mejor atención a la salud, mejorar la red vial, etc., etc., todo lo cual requiere ingentes gastos (salidas), pero como la fuente de entrada proviene de los impuestos, los cuales no generan suficiente, se debe equilibrar con deuda.  De esta manera el país vive enjaranado y tarde o temprano habrá que pagar esos préstamos.  Entiendo muy bien que es una visión simplista, pero lo que he hecho es tan solo pasar la navaja de Ocam para entender mejor y así sólo dejar lo fundamental del asunto.

Este asunto de las cargas impositivas es materia odiosa, pues como cuento a mis alumnos, el órgano más sensible del cuerpo humano es la billetera y con esto refuerzo un comportamiento económico del individuo:  a nadie le gusta pagar y mucho menos cuando no se ven las obras y se divulgan actos de corrupción.  En el pasado, un partido político llegó al poder al ofrecer al electorado costarricense el “candidato de las manos limpias”.

Otro aspecto importante es tener presente la máxima que en la Grecia Clásica hace 2.500 años enunciara Heráclito: “lo único constante es el cambio”, con la diferencia de que ahora la velocidad de cambio se acelera con el paso del tiempo y se vuelve vertiginosa.

Como en general, al ser humano le gusta la estabilidad, por lo que tiende a ser refractario al cambio.  En Costa Rica la economía del conocimiento y la sociedad de la información, inició con la llegada de internet, en los primeros meses del año 1993, o sea, hace más de 30 años y todavía la universalización de su uso por la población está incompleta, a pesar de los muchos recursos de Fonatel.  Ahora, la inteligencia artificial ya debió ser incorporada para manejo de todos los estudiantes como una nueva herramienta de aprendizaje, pues en otros países desde finales del 2022 ha estado en uso el ChatGPT.

En otras palabras, las decisiones-país se toman tardíamente y debemos pagar el costo de oportunidad, por no ponernos las pilas.  Es el momento de cambios drásticos que, aunque a algunos les afecte, los beneficios serán mayores y así plenamente podamos entrar en la fase de uso en el estudio y la producción por los medios que provee la inteligencia artificial.  Pero estamos tan atrasados mentalmente que algunos creen en nuestra economía agropecuaria, cuando debemos exportar productos de alto valor agregado en bienes y servicios vez de las voluminosas cantidades de café, banano y piña, por ejemplo. En otras palabras, exportar bienes y servicios producto de la inteligencia humana, en vez del producto del sudor de la peonada ignorante y mal pagada, corrientemente extranjera. Desde hace unas 3 décadas atrás, el discurso ministerial de ciencia y tecnología, inspirado en las sagradas escrituras fue: te ganarás el pan con el sudor de la mente.  Así, exportar valor en vez de volumen.

Voy a poner un ejemplo casero.  En mi barrio hace un cuarto de siglo vivían matrimonios jóvenes y con niños por lo que era frecuente la visita del carrito de los helados y los viernes, el vendedor de pescado, camarones y ceviche.  Sucedió que 25 años después, el perfil de las familias cambió y los niños de antes ya son profesionales o emigraron, pero el carrito de los helados sigue viniendo y el vender de productos de mar continúa anunciando la visita semanal, aunque nadie le compre.  Tristemente, no se han dado cuenta de que cambió la situación y lo mismo puede pasarle al país en cuanto a sus decisiones, ya que es pecado grave no saber leer o por lo menos intentar comprender los signos de los nuevos tiempos.

En nuestro medio, a pesar de las nuevas carreteras, autopista a San Ramón, la carretera 27 al Pacífico y la 32 al Atlántico o el corredor de la zona Norte, y sobre todo en la capital el anillo de circunvalación, las congestiones de tránsito son espectaculares. Simplemente la relación número de carros sobre kilómetros viales, ha crecido y tiende a aumentar. Por tanto, mientras no haya un sistema eficaz de transporte público y esto incluye servicios eficientes de ferrocarril (red de míseros 100 km, actualmente), seguirán los atascos o presas vehiculares. El metro subterráneo que una vez propusiera el candidato Piza Rocafort, en un eje norte-sur, fue motivo de risas, pues hasta hoy es limitado el tren de superficie. Las consecuencias afectan tanto la economía, la salud y la ecología de un país que cada día se aleja más de la descarbonización y del balance de carbono cero.

A finales del siglo pasado los militares originaron el acrónimo VUCA que actualmente pasó a las profesiones civiles como tema de estudio y de decisión ante fenómenos complejos. Se refiere a: V= volatility, U=uncertainty, C= complexity y A= ambiguity. Pues esto aplica a los asuntos de estado en condiciones críticas que requieren la toma de acciones inmediatas y donde aplica el aforismo: “innovation is the name of the game”. La receta es simple: change or perish, pero somos reluctantes al cambio, aunque la situación lo demande. Así, en cuanto a nuestro desarrollo, continuaremos chupando rueda, como se dice en el argot del ciclismo por ir en la cola del pelotón

Vuelvo al comienzo de este ensayo.  El diccionario de costarriqueñismos de Carlos Gagini (1919)   caracteriza adecuadamente el tipo de país del siglo pasado, en particular la primera mitad. En efecto, la palabra chonetera indica una condición de pobreza, inopia o necesidad. Basta una mirada a los índices de desarrollo humano, y aquí sólo tomo uno bien estudiado: esperanza de vida en San Ramón de hace un siglo, que era apenas de apenas 40 años (Tesis UCR, Eduardo Fournier), que ha doblado a 80 años actualmente.  Y para reforzar el tema, Alfredo Blanco en su libro sobre la Medicina en Costa Rica (1997) nos hace el triste relato de los hospitales nacionales como sitios para bien morir, dado su incipiente desarrollo.  Podría concluirse que “ningún tiempo pasado fue mejor” y que, en estos momentos, aunque los problemas son más grandes y variados, disfrutamos de muchos beneficios.  Esa es la postura de Andrés Oppenheimer, el comentarista argentino –que no el personaje de la película galardonada- en el sentido de un esperanzador optimismo, sobre todo en su último libro (Cómo salir del pozo).  He ido espigando por aquí y por allá, con el pensamiento diverso porque cuando se estudia El Estado de la Nación (C.R), no puntuamos muy bien, pero en una progresión a cereza, y uno tratando de entender la situación de las finanzas del estado, se acaba en una catarsis de otros temas, por todo lo cual pido disculpas al paciente lector.

Ojalá que los funcionarios e instituciones tomen las medidas con visión de futuro, para lograr una sociedad inclusiva de bienestar, en forma eficaz (que resuelva), efectiva (de forma inmediata) y eficiente (del menor costo posible). Pura vida!!!

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