Orlando Morales: Gestación y nacimiento de Internet

En fin, no hay mejor idea que aquella a la que le ha llegado su momento y en aquel ya lejano enero de 1993, se inició en Costa Rica la Era de Internet y fue por unos pocos meses, gracias a mentes visionarias y desinteresadas, el país latinoamericano con mayor desarrollo telemático.

Orlando Morales Matamoros.

A pesar de que acaban de cumplirse 30 años del inicio de los servicios de  Internet en Costa Rica (30 enero 1993), he considerado conveniente comentar sobre su gestación en el país. Tal vez debido a que los intelectuales están más ocupados y preocupados con el advenimiento de la IV Revolución Industrial, de la impresión 3D, de la Internet de las cosas, de la Inteligencia Artificial y de la amenazante expansión del ChatGPT, y temas caseros como el secuestro de la frecuencia 5G o bien el déficit digital del “apagón educativo”, pocos han vuelto la vista los inicios de internet en nuestro medio.

Usualmente se dice que no hay mejor idea que aquella a la que le ha llegado su momento y esta máxima podría utilizarse en el caso de internet, cuya historia como testigo de excepción paso a relatar como parte de mi experiencia como ministro del Micit (1990-94) que promovió en forma eficaz su llegada y sobre  todo a la capacidad técnico-intelectual del Dr. Guy de Téramond y sus buenas conexiones académicas.  Pero también es de justicia mencionar que el Gerente de RACSA, el Ing. Marco A. Cruz, en la parte final del proceso también se involucró al ver una nueva oportunidad de negocios.  Podría decirse que al fin de cuentas, en una u otra  forma se constituyó el Triángulo de Sábato:  el trabajo conjunto del Sector Político, el Académico y el Empresarial lo cual hizo posible la red de redes Internet estuviera al servicio de los costarricenses.

Desde comienzos de la administración Calderón Fournier (1990-94), en el mismo discurso de la toma de posesión el 8 de mayo de 1990 afirmaba: “promoveremos el avance de la Ciencia y la Tecnología bajo el supuesto de que el desarrollo depende de una sólida base científico y Tecnológica” y para cumplir con su palabra, me nombró como Ministro del ramo para avanzar acciones en este sentido.  Y a este respecto, en el primer periodo de sesiones extraordinarias, la Ley de Promoción del Desarrollo Científico entró a la corriente legislativa y fue la primera  ley aprobada por la entrante Asamblea Legislativa,   lo cual se logró en forma unánime.  De manera que el nuevo gobierno daba muestras concretas de su compromiso en el apoyo al desarrollo científico-tecnológico del país.

Desde noviembre de 1990, el país ya estaba a conectado a una red académica: BITNET. Esta red permitía el envío de mensajes interactivos, correo electrónico, transferencia de archivos y puerta de entrada a otras redes.  En cuanto al apoyo del Ministerio recientemente creado,fue modesto por cuanto lo que se necesitaban eran modestos recursos económicos, los cuales por acción ministerial los cedió el Conicit de un fondo destinado a fortalecimiento de bibliotecas científicas de un programa de inversiones en marcha BID-Conicit-Conare. Cierto día el Dr. de Téramond me visita en el despacho y me habla entusiasmado de que hay una nueva y gigantesca red de redes:  internet.  En este asunto telemático estaba yo sensibilizada pues había leído un número monotemático de la revista Scientific American de setiembre de ese año. Allí en el último artículo de la revista,  el Vice-presidente de los EE.UU. Al Gore quien presidia de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de los Estados Unidos de Norteamérica, hablaba de las autopistas de la información como el nuevo modelo de desarrollo.

En ese momento, se vivía otra  crisis fiscal y el mayor interés del Micit era conseguir los fondos de contrapartida para la ejecución de las obras del proyecto de inversión en Ciencia y Tecnología en favor de las Universidades Estatales. De hecho el Lanname y el Laboratorio Poscosecha en la UCR, el laboratorio Apícola de la UNA y el Centro de Informática del ITCR, fueron beneficiarios que yo recuerdo. En otras palabras, los fondos disponibles estaban comprometidos.

Entusiasmados con el nuevo proyecto, junto con el Dr. de Téramond en una visita sorpresa visitamos en la sede de la AID (Agency for International Development) a su representante en Costa Rica,  don Ronald Venezia. El propósito de la visita era en búsqueda de recursos, pero ya habían sido asignados y empezó con una aclaración que, por  falta de experiencia política yo desconocía, cuando manifestó que más bien era su deber visitarnos en el despacho ministerial.  He de comentar que el Sr. Venezia era un enamorado de Costa Rica y siempre dio apoyo a acciones de conservación, comentando que la cadena montañosa de la Cordillera Volcánica Central, era una cadena de esmeraldas.  Pero volviendo al tema, manifestó que todos los recursos ya habían sido asignados pero cabía la posibilidad de que mediante un propuesta valiosa y en un concurso internacional, se presentara el proyecto de Internet- Costa Rica.  Ese fue el mérito del Dr.de Téramond que lideró el proyecto junto a un valioso equipo de colaboradores, nacionales y extranjeros.  Entonces la acción política del Ministerio tomó la dirección de lobista ante AID-Washington para lograr el financiamiento de un proyecto-país.

La presentación oficial del documento se hizo el 12 de agosto de 1991, presentado por el Ministro de Ciencia y Tecnología ante la Oficina del Consejero de Ciencias de la AID, Mr. John Daly in Washington, D.C. y en una nota adjunta de la misma fecha, se agradecía el reconocimiento al Sr. Ronald Venezia.  Asimismo, la tercera nota provino del Dr. Primo Luis Chavarría, Vicerrector de Investigación de la Universidad de Costa Rica, como el ente académico sede del nodo de Internet.

Es meritorio dar el debido reconocimiento al equipo humano que elaboró el proyecto, los doctores: Guy de Téramond (UCR), Claudio Gutiérrez (Univ. Delaware y UCR), Erick Mata (ITCR), Rafael Oreamuno (CATIE), Lawrence H. Landweber y Robert Bremel, ambos de la Universidad de Wisconsin-Madison.  Este fue el equipo histórico responsable de la propuesta a la AID llamada: Establishment of an Internet Backbone within Costa Rica.  Considero que en ese momento el país tenía  las  condiciones para la operación de la metarred Internet tanto en recursos humanos como tecnológicos.

Desde el inicio de las conversaciones, estuvo claro que el uso de Internet contemplaría tres grandes grupos de usuarios: la comunidad científica, el sector público y el sector comercial, pero para su administración se haría mediante un ente independiente, la red CRNet, cuyos aspectos legales los redactó el Dr. Carlos Guillermo Zamora, Director Jurídico del Micit.  Así, la personería jurídica de CRNet quedó inscrita en el Registro de Asociaciones. Por otro lado, el telepuerto de RACSA en San José, sería la encargada de bajar las señales internacionales, asunto que fue discutido en forma trijunta cuando entró en operación, por la feliz conjunción de intereses: el Dr. de Téramond desde el punto de vista científico, el Ing. Marco Antonio Cruz quien vio una legítima oportunidad de negocios para ampliar el servicio y a mí como Ministro, dar apoyo a un instrumento tecnológico como mecanismo de desarrollo. Todo esto, coincidente con las palabras del Presidente Calderón Fournier, en el momento de la firma de la ley de creación del Ministerio: “a través del estímulo a la ciencia y la tecnología avanzaremos certeramente por el camino de una nueva era de prosperidad”.En fin, no hay mejor idea que aquella a la que le ha llegado su momento y en aquel ya lejano enero de 1993, se inició en Costa Rica la Era de Internet y fue por unos pocos meses, gracias a mentes visionarias y desinteresadas, el país latinoamericano con mayor desarrollo telemático.

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