Orlando Morales Matamoros.

Se ha informado recientemente que la Universidad de Costa Rica, en un inusitado acto, organiza una ceremonia para ofrecer disculpas a 22 personas que fueron expulsadas de la Universidad por el solo hecho de pertenecer a bandos políticos contrarios.  Todo fue consecuencia de la Revolución del año 48, que contaminó también la cultura académica: ¡Fuera los mariachis o también como se les llamó, los caldero-comunistas!  Nunca es tarde para perdonar, pero lo cierto es que el odio entre hermanos se extendió a maestros y profesores que fueron despedidos y cuyas familias quedaron en desamparo pues los llamados mariachis perdieron sus empleos.  Los sindicatos de educación han perdido la oportunidad de hacer justicia y documentar la diáspora de los trabajadores de la educación y reconocer ese injusto proceder, para nunca olvidar.  No se pueden desconocer esos hechos históricos, y como la mayor vergüenza es el olvido, creo que el Consejo Universitario, aunque tardíamente, ha hecho justicia. Tampoco hay estudios sobre los exiliados costarricenses de esa época, hacia Venezuela, México, Nicaragua y otros países, donde debieron reajustar sus vidas y sus trabajos.

Pero también hubo casos curiosos reñidos con la ética académica, como lo oí de una conversación entre ingenieros amigos, que no cito en respeto a su memoria, quien comentaban como a algunos se les dieron los exámenes por aprobados, sin ningún mérito excepto ser del bando ganador. Otros se dedicaron a arrancar las placas de las obras de su administración, como lo contó un estudiante de posgrado de Tres Ríos, con la placa de la Escuela.  Menuda tarea –todavía inconclusa- para los historiadores, que también debieran documentar la malévola consigna de: no le hable, no le compre, no le venda.  Nació entonces, en aquella época y con el nombre de “pancistas” a aquellos funcionarios de bajo rango que, para mantener su empleo y la manutención de la familia, disimularon su identidad partidaria.

El 26 de agosto de 1940, el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, presidente de la República firma la Ley N°362, Ley de Creación de la Universidad de Costa Rica, lo acompaña el ministro, Lic. Luis Demetrio Tinoco. Este 2020 se celebra el 80 Aniversario de esta Ley que dio origen a la Universidad de Costa Rica.

Al celebrarse los actos conmemorativos a los 80 años de la apertura de la Universidad de Costa Rica (1941-2021) tuve ocasión de oír por radio a los diferentes oradores que en general ignoraron el valor de la reforma social de la administración Calderón Guardia y de su importante componente cultural. La representación estudiantil se concretó a hablar sobre la Reforma de Córdova de 1919 –que, dicho sea de paso- no venía al caso, aunque en honor a la verdad, el Rector Jensen hizo una tibia remembranza de su obra. En ese acto, y para limitar la obra calderonista ya anunciada en la toma de posesión, los comentarios enfatizaron la venida del Profesor Luis Galdames de Chile y el que fuera Ministro de Educación, don Luis Demetrio Tinoco, recurso usual para la disimulada “bajada de piso”, al mermar de relevancia de uno, al favorecer los comentarios de los otros.

Me sentí indignado de que una magna obra hubiera sido casi olvidada y al respecto envié un artículo al periódico Universidad, titulado “Carta Abierta al Consejo Universitario”, pero no tuvo resonancia alguna. Más adelante, el historiador Vladimir De la Cruz hizo un llamado abierto a que la Ciudad de la Investigación de la UCR debiera llevar su nombre, pero nadie más se interesó en considerar esa valiosa propuesta. Creo que la reforma social y la figura del Dr. R.A. Calderón Guardia, en alguna forma ha tenido una capitis diminutio, y como prueba de ello no hay obras que recuerden su nombre y apenas hay un sencillo busto, obra del escultor John Portuguez, pero luce escondido en un jardín universitario. Creo que en justicia al menos el edificio de Ciencias Sociales debiera llevar su nombre y ojalá una placa electrónica, citando como lo ha hecho Frazer Pirie, en estas mismas páginas de La Revista, las novedosas y valiosas obras de su administración, 1940-1944.

Por Orlando Morales Matamoros

Doctor de Fisiología, Académico Universidad de Costa Rica, Facultad de Medicina, Ex-Ministro de Ciencia y Tecnología Micit y Ex-Ministro de Ambiente y Energía.