Oscar Aguilar Bulgarelli, Historiador.

Acabo de terminar la lectura de un libro que debía ser leído por todos los costarricenses, para que entiendan el peligroso camino por donde nos llevan como país. Se titula “La revancha de los poderosos” de Moisés Naim, que como lo señala la misma portada del libro, nos permite entender “como se obtiene, se usa, se abusa y se pierde el poder en el siglo XXI”; pero no vayan a creer que lo ahí descrito se desarrolla en otras regiones del mundo y que nada de eso sucede en Costa Rica, todo lo contrario, veamos.

Sintetizando, podemos decir que la democracia pierde espacio aceleradamente ante la autocracia;  ejemplos de autócratas que total o parcialmente han logrado el poder y dañar la democracia, los encontramos en todos los continentes y de todos los colores, pero veamos solo en nuestra América: Daniel Ortega, Bolsonaro, Maduro, Trump, López Obrador o Bukele,  ahora admirado por un diputado evangélico e ignorante, casualmente de los que se hicieron “una piña” con el Presidente Chaves. Esto para ir poniendo los pies en el suelo.

Loa autócratas o pichones de tales, como bien lo señala Naím utilizan tres instrumentos fundamentales para llegar al poder: populismo, polarización y postverdad. Preguntémonos, ¿se han utilizado en Costa Rica esas famosas TRES P que menciona el autor?, por supuesto que SI, lo que sucede es que nuestro pueblo adormecido con sus DOS B (balón de futbol y balón de silicona) ni siquiera lo ha sospechado.

Para no extender este artículo, haga memoria de cómo nuestros tres últimos presidentes han hecho populismo barato, tanto como candidatos y luego en el ejercicio del cargo, que empezó por elevar en Zapote la bandera del LGTB a la par de la bandera nacional. El actual mandatario llegó a la presidencia y firmó decretos a diestra y siniestra: para bajar el precio del arroz, los medicamentos, eliminó las medidas sanitarias por el COVID y lo último, el desastre institucional en la Caja Costarricense del Seguro Social, para citar unos pocos ejemplos; todo ello sin que hoy se haya cumplido una sola cosa, salvo incrementar el caos; pero eso sí, dando la imagen del “hombre en casa” un cuento característico de las autocracias y que se han tragado los ticos despistados.

Hablemos ahora de la polarización; Rodrigo Chaves desde la campaña utilizó uno de los temas preferidos por los autócratas: luchas contra la corrupción y dividió el país en dos: los buenos y honrados que lo apoyaban y los malos que deseaban que ganaran los corruptos y sinvergüenzas, que habían quebrado el país; así se puede sintetizar su principal planteamiento. Por supuesto la corrupción a nadie le gusta y se aborrece a todo aquel que se le achaque un supuesto acto corrupto. En campaña utilizó esta arma con la ayuda de un ejército de troles como el Profe Ariel o Calandrelli para citar dos, que lanzaron sus dardos envenenados contra todos los que se opusieran al dúo dinámico compuesto por Rodrigo Chaves y su bastión Pilar Cisneros, evidente coordinadora de troles. Estos y otros lanzaron ataques y cuestionamientos contra aquellos que se oponían a sus candidaturas a diestra y siniestra, con o sin fundamento; utilizando las armas de la postverdad. Los costarricenses se tragaron la estrategia del aspirante a autócrata y lo hicieron presidente, ayudado que sus contrincantes y en especial Figueres no tenían más méritos, pues todos eran “coyotes de la misma loma” como los llamo en mi libro.

Llegó al poder ese fuerza autócrata y casi ocho meses después del asalto demagógico, el arroz no bajó pero beneficio a su amigo, los autobuses no bajaron el costo del pasaje pero se amplió el plazo de funcionamiento para un montón de latas viejas en beneficio de  su amigo autobusero; planteó la venta del Banco de Costa Rica sin ningún sentido, con lo que beneficiará a su amigo financista de campaña; no liquidó el contrato de Caldera, pero lo amplió en beneficio de una empresa de su amigo Calixto Chávez, el que inclusive tiene oficina en Zapote. Entonces, ¿dónde está la corrupción? y para ocultar este juego típico de los autócratas, que así funcionan beneficiando a sus amigos y su grupo; se enfrentó a la Corte, a la Asamblea Legislativa, la Fiscalía y a las Universidades y a los pobres que los trató como descerebrados, para citar solo unos ejemplos. Pero la gente ignora que esta es la estrategia del autócrata cuando llega al poder: destruir el estado de derecho que le estorba, y si no lo creen, simplemente revisen como han actuado en los países arriba citados.

Pero faltaba descubrir la tercera característica de la autocracia, la más difícil: ¡la posverdad! Naím la describe como la destrucción de la verdad, mintiendo, negándolo todo. Hagan memoria y simplemente recuerden como en campaña y en el gobierno, cuántas veces han escuchado decir a Chaves y Cisneros: yo no dije eso, me mal interpretaron, se robaron el documento tal, solo quieren confundir, etc. El peor caso, pero es el evidente ejemplo de su estrategia, fue convertir al mejor y más honrado funcionario del gobierno en ese momento como era el señor Álvaro Ramos en la CCSS, en alguien detestable  y con una jauría de troles detrás diciendo denuestos a más no poder de quien, pocas horas antes, era alabado por ellos mismos, simplemente porque no quiso seguir los dictados inconstitucionales e ilegales de los autócratas Chaves y Cisneros.

Pero como por la boca muere el pez, la Ministro de Salud Joselyn Chacón incumplió su palabra con el trol Calandrelli y este sacó buena parte, no todos, los trapos sucios al sol. Con papelito en mano, como decía Mario Echandi, demostró que había recibido pagos por 200.000 mil colones para lanzar su horda de troles y perfiles falsos contra un periodista de CrHoy, muchas veces calificado como “canalla”, dentro de la estrategia anti medios propia de los autócratas. Este trol, cuyo nombre real es Alberto Vargas Zúñiga ha puesto a descubierto la maraña trolesca que se maneja desde Zapote y desde la Asamblea Legislativa por Pilar Cisneros, de quien todo el país creyó  que era la vestal que cuidaba, desde la prensa o la curul, la verdad y la honorabilidad pública; ahora ha quedado demostrado que todo eso era “puro cuento y pan pintao” como decían los abuelos y Calandrelli se convirtió en su Teodosio el Grande, pues con sus declaraciones no cerró, sino que derribó el falso templo de la posverdad de la que han vivido.

Ahora toca vivir cuidando nuestra golpeada democracia; no dejemos que las ínfulas de los autócratas y los que quieren vivir bajo su sombra, nos destruyan aun más el Estado de Derecho que heredamos, construido con mucho esfuerzo a lo largo de 200 años. Exijamos que nuestras libertades sean respetadas y hagamos efectivo el derecho a ejercerlas El país no está para temores y tibiezas; por nuestros hijos, nietos y bisnietos con los que Dios nos premió en la vida, no podemos ni debemos heredarles una democracia destruida y con ella el país.

 

Oscar Aguilar Bulgarelli

Por Oscar Aguilar Bulgarelli

Catedrático universitario, historiador, escritor y político costarricense. Ejerció el cargo de diputado de la Asamblea Legislativa por la Coalición Unidad en el período 1982-1986.​