Óscar Álvarez ArayaPolitólogo (Ph.D.)

En los últimos años el término “metaverso” ha ganado prominencia en el ámbito tecnológico y cultural, generando una excitante conversación sobre el futuro de la interacción humana en línea.

Originado en la novela de ciencia ficción sobre computadoras “Snow Crash” de Neal Stephenson en 1992, el concepto del metaverso ha evolucionado desde una idea de fantasía a una posibilidad tangible en la era digital actual. Stephenson es un escritor estadounidense que nació en Maryland en 1959.

Este artículo explora qué es el metaverso, cómo se está desarrollando y cuáles son sus implicaciones para la sociedad.

El metaverso se define como un universo virtual tridimensional generado por computadora, habitado por avatares digitales que representan a usuarios reales. A diferencia de los mundos virtuales tradicionales, el metaverso es un espacio persistente y en constante evolución, donde los individuos pueden interactuar, crear, trabajar y jugar. En esencia, el metaverso busca replicar la experiencia del mundo físico dentro de un entorno digital, ofreciendo nuevas formas de colaboración y expresión.

Si bien el concepto del metaverso ha existido durante décadas, los avances recientes en tecnología han acelerado su desarrollo. Empresas como Meta (anteriormente Facebook), Google, y otras gigantes tecnológicas están invirtiendo miles de millones de dólares en la creación de plataformas metaversales. Estas plataformas incluyen mundos virtuales, realidad virtual y aumentada, así como herramientas de comunicación y colaboración en línea.

Una de las plataformas más destacadas en el desarrollo del metaverso es Meta’s Horizon Worlds, que permite a los usuarios crear y explorar entornos virtuales compartidos. Otro ejemplo es Roblox, una plataforma de juegos en línea que ha evolucionado para convertirse en un metaverso donde los usuarios pueden crear sus propios juegos y experiencias interactivas.

El surgimiento del metaverso plantea importantes preguntas sobre cómo afectará a la sociedad y la cultura. Por un lado, ofrece oportunidades emocionantes para la colaboración global, la educación inmersiva y nuevas formas de entretenimiento. Por otro lado, plantea preocupaciones sobre la privacidad, la adicción digital y la división entre aquellos que tienen acceso al metaverso y aquellos que no.

Además, el metaverso podría redefinir la naturaleza del trabajo y la economía. Con la capacidad de trabajar de forma remota dentro de entornos virtuales, el metaverso podría eliminar las barreras geográficas y permitir una mayor flexibilidad laboral. Sin embargo, también podría intensificar la brecha entre los trabajadores digitales y aquellos que dependen de empleos físicos.

A medida que el metaverso continúa evolucionando, es probable que veamos una mayor integración con tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, blockchain y la realidad aumentada. Esto podría dar lugar a experiencias aún más inmersivas y personalizadas dentro del metaverso.

Por ejemplo, la Realidad Aumentada (AR) y la Realidad Virtual (VR) son los pilares del metaverso, proporcionando la infraestructura clave para experiencias sumergentes y atractivas. En el ámbito de la AR, su integración en dispositivos móviles y gadgets portátiles se hace cada vez más patente, revolucionando industrias como el comercio minorista, la educación y el turismo. En paralelo, la VR está logrando nuevos estándares de realismo y confort, abriendo caminos para su aplicación en entretenimiento, formación profesional y terapia psicológica.

Además, las economías virtuales han visto un auge exponencial en el metaverso, especialmente con la consolidación de los Tokens No Fungibles (NFTs). Estos activos digitales están redefiniendo cómo concebimos la propiedad y el valor en el plano virtual, gestando un mercado dinámico donde los usuarios pueden adquirir, comercializar e intercambiar activos digitales con un sentido de propiedad y autenticidad.

Las grandes marcas también están incursionando en el metaverso, explorando cómo este espacio puede ser utilizado para marketing, ventas y compromiso con el cliente de maneras innovadoras. Mediante tiendas virtuales, eventos exclusivos y experiencias de marca únicas, las marcas están creando una presencia significativa en el metaverso, redefiniendo las estrategias de marketing y estableciendo una conexión más profunda con sus audiencias.

En conclusión, el metaverso representa una nueva frontera digital llena de posibilidades y desafíos. A medida que continuamos explorando este emocionante territorio, es importante mantener un diálogo abierto y reflexivo sobre cómo dar forma a su desarrollo de manera ética para el beneficio de toda la humanidad.

*Publicado originalmente en La República

Por Oscar Alvarez

Politólogo, autor y coautor de 45 libros y publicaciones. Fue Embajador de Costa Rica en Taiwán (1998/2006) y Asesor del Presidente de la República (1990/1994). Ha sido analista y consultor internacional con el PNUD, UPAZ, IIDH, ACDI, KAS, entre otras entidades. Ha sido invitado internacional de los gobiernos de los Estados Unidos de América, de Japón, de Corea y de la Organización de Estados Americanos. Su CV.