Óscar Álvarez: Marco Tulio Cicerón

Se le recordará a Marco Tulio Cicerón por ser un helenista, un defensor de la patria romana y un republicano convencido. Pero, muy especialmente, por combatir la dictadura de César.

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Óscar Álvarez ArayaPolitólogo (Ph.D.)

Padre de la Patria en Roma.

Defendió y promovió la República como sistema de gobierno que evita la dictadura sea de uno, de varios o de muchos.

Nacido en en Arpino, Italia, el 3 de enero del año 106 a. de C., Marco Tulio Cicerón descendiente de una familia plebeya terrateniente.

Tras educarse con los jóvenes nobles de su época, se distinguirías más adelante como jurista, filósofo, político, orador y abogado romano. Fue uno de los más grandes estilistas del latín en la historia de Roma.

Entre los años 79 al 77 a. de C. realiza un viaje de estudios a Grecia y Asia dónde recibe la influencia del estoicismo, el epicureísmo y otras escuelas filosóficas. Se mantiene en una postura relativista, ecléctica y pragmática, muy propia del espíritu romano, que toma argumentos de diferentes pensadores sin matricularse en ninguna escuela.

Progresa en su cursus honorum como edil y pretor hasta obtener el consulado y convertirse en el «primer ciudadano» y recibir el título de «padre de la Patria».

Escribe La República y las Leyes, entre otras obras, y de sus discursos políticos sobresalen las Catilinarias, donde arremete contra Catilina en defensa de la República romana con su célebre comienzo: «¿Hasta cuándo vas a estar abusando, Catilina, de nuestra paciencia?».

También es memorable, en defensa de la República, su discurso Ataque a un enemigo de la libertad, contenido en la segunda filípica contra las ambiciones dictatoriales de Marco Antonio, a quien compara con Catilina; pero en ellas, se nos revela como promotor de la paz y la de libertad, y defensor de la República frente a la tiranía.

Sus ideas políticas no son completamente originales, las toma de los griegos Platón, Aristóteles y Polibio. Por lo que se puede afirmar que Cicerón, como pensador, fue un helenista y un grecorromano. En el aspecto espiritual es politeísta e invoca en sus discursos a Júpiter y a los dioses inmortales.

En el año 63 a.C. empieza su consulado y donde tuvieron lugar sus célebres discursos contra Catilina.

En el año 58 a. de C., es desterrado de Roma y su casa fue saqueada.

En el año 54 empieza a escribir la República que edita con gran éxito en el año 51 a. de C. También en ese año es nombrado Gobernador de Cilicia.

La República es su obra cumbre escrita en la madurez. Allí se ocupa de la «cosa pública», que constituye lo opuesto al ámbito privado.

El texto tuvo un enorme impacto en su época y en los siglos posteriores hasta que se pierde durante un largo tiempo y reaparece en un palimpsesto descubierto en 1819 por Angelo Mai, Prefecto de la Biblioteca Vaticana.

Siguiendo fielmente a Aristóteles, distingue tres formas de gobierno aceptables: la monarquía o gobierno del rey, la aristocracia o gobierno de los patricios y la democracia o gobierno del pueblo. Estas tienen tendencia a degenerarse en tiranía, oligarquía y demagogia respectivamente. Entre las tres, Cicerón considera que, si tuviera que escoger sólo una, la mejor sería la monarquía; y, que la democracia es la menos recomendable.

Aquí se nota la influencia por parte de Platón, quien fue un crítico acérrimo de la democracia; así también por parte de la monarquía de Rómulo, fundador mítico de Roma y gobernante de la ciudad durante treinta y siete años; parece haber dejado una buena impresión en el escritor.

En fin que bajo influencia de Aristóteles para el autor hay tres formas aceptables (monarquía, aristocracia y democracia) y tres formas degeneradas de gobierno (tiranía, oligarquía y demagogia).

Sin embargo, para el orador romano, mejor apreciada que la monarquía, era la forma de gobierno mixto. Esta reúne, moderada y equilibradamente los tres gobiernos aceptables, monarquía, aristocracia y democracia, en una fórmula que evita la degeneración y garantiza una mayor estabilidad.

Dicho gobierno mixto es el que merece ser llamado una verdadera República y el ejemplo más destacado fue para Cicerón la República senatorial romana que defendió en sus libros como pensador y lideró como político frente a diferentes adversarios como Marco Antonio y Catilina.

Según Cicerón, dicho sistema evita los desórdenes, la degeneración de los gobiernos, favorece el equilibrio y la estabilidad y asimismo evita el poder absoluto, dictadura o tiranía.

Ve en la República un modo de gobierno en el que ni reyes, ni aristócratas, ni oligarcas, ni tiranos, ni la masa popular, ni ninguna facción tiene el poder político de manera exclusiva y absoluta.

Incluso hace alerta respecto a los riesgos de un gobierno tiránico de la masa popular, que hoy llamaríamos populismo, porque «ese grupo es tan tiránico como si fuera uno sólo, incluso más horrible, porque no hay bestia más cruel que es la que adopta el nombre y el aspecto de pueblo». Aquí es evidente la influencia de Platón.

Cicerón concibe la República como el único sistema de gobierno que evita la dictadura sea de uno, de varios o de muchos.

Teoría del ciclo histórico de los tipos de gobierno

Además de su influencia aristotélica, en su obra menciona el tema de los ciclos históricos de los tipos de gobierno que más bien lo hereda del griego Polibio.

Buenos gobiernosMalos gobiernos
Monarquía (el mejor)Tiranía
AristocraciaOligarquía
DemocraciaDemagogia

Ciclo histórico (tomado de Polibio):

Monarquía → Tiranía → Aristocracia → Oligarquía → Democracia → Demagogia → Monarquía.

Ese ciclo histórico sólo se puede evitar con la instauración de el mejor tipo de gobierno, el gobierno mixto.

El que combina en justo equilibrio el gobierno monárquico, el aristocrático y el democrático.

Cicerón y su tesis sobre el derecho natural (influencia estoica).

Con influencia indiscutible de Platón, Cicerón también hizo hincapié en el tema de la ley o derecho natural.

Dice que «La verdadera ley es la recta razón conforme a la naturaleza, extendida a todos, permanente, eterna, que llama al deber con sus mandatos, y con sus prohibiciones nos aparta del delito… no es legítimo sustituir esta ley por otra contraria, ni es lícito derogarla en parte, ni se puede derogar por completo.

Ni podemos quedar eximidos de tal Ley por obra del Senado o del pueblo, ni hay que buscar a un Sexto Elio que la explique o interprete, y no habrá una Ley en Roma, otra en Atenas, ni una ahora y otra después, sino que una misma ley eterna e inmutable mantendrá unidas a todas las naciones y en todo momento, y habrá un único dios común, guía y jefe, de todos, inventor de esta ley, juez, legislador, quién no le obedezca huirá de sí mismo y expiará las máximas penas por haber despreciado la naturaleza humana, aunque haya escapado a todo lo que se considera un suplicio».

En fin, que para Cicerón:

  • Existe un derecho natural, universal, inmutable y eterno (Una especia de constitución del Estado universal que obliga a todos los hombres y naciones.
  • Según esa Ley eterna todos los seres humanos son iguales (Los hombres no son iguales en riqueza o saber, sino en cuanto a que poseen razón, capacidad de distinguir el bien y el mal.)
  • Un hombre puede desafiar una ley injusta (Germen del derecho de resistencia a la opresión).

Se le recordará a Marco Tulio Cicerón por ser un helenista, un defensor de la patria romana y un republicano convencido. Pero, muy especialmente, por combatir la dictadura de César.

Fue apresado, ejecutado y decapitado en Formia, el 7 de diciembre del año 43 a. de C.

Su cabeza y sus manos fueron exhibidas en la tribuna del Foro.

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