Óscar Álvarez: Un año de guerra en Ucrania

Fin de la «pax» europea

Óscar Álvarez ArayaPolitólogo (Ph.D.).

Desde el principio de los desarrollos en Ucrania, la India ha insistido en resolver esta disputa a través del diálogo y la diplomacia. (Narendra Modi, primer ministro de la India y presidente del G20).

Se cumplió el primer aniversario de la guerra en Ucrania con múltiples y diversas reacciones diplomáticas y políticas de los actores del conflicto, de la Unión Europea, de los Estados Unidos, de la OTAN, del G20, de China, de la India, de Japón y de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Con la invasión de Rusia a Ucrania el 24 de febrero del 2022 terminó la pax europea que había prevalecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El mandatario ruso, Vladimir Putin, trató de justificar su operación militar alegando que tenía como objetivo «desnazificar» y «desmilitarizar» Ucrania. Además, según la perspectiva de Putin, la OTAN le viene acorralando y amenazando la integridad y soberanía nacional de la Federación de Rusia. Luego entonces trata de darle un manto de legitimidad a su intervención alegando que se está anticipando para proteger sus fronteras y la soberanía de Rusia. Es decir, se invade el país vecino para proteger la soberanía y la integridad territorial de Rusia, esa fue su lógica.

Según el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se trató de una ilegal invasión a Ucrania violentando su soberanía e integridad territorial. Mientras que para Ursula von der Leyen, presidente de la Comisión Europea, «Occidente tiene claro que el motivo de la guerra en Ucrania son los planes imperialistas del presidente ruso, Vladimir Putin». Es decir, una intervención militar en Ucrania en 2022 para expandir las fronteras de Rusia en su vecindario.

Según la narrativa predominante a nivel bipartidista en los Estados Unidos y en la Unión Europea, Putin es una especie de nuevo zar, nuevo Hitler o nueva versión de José Stalin tratando de expandir sus fronteras en la Europa del Este. Es percibido como el agresor.

Pero la idea inicial de Putin de una operación militar relámpago, de unos tres días o a lo sumo de una semana hasta llegar triunfante a Kiev, sin duda ha fracasado.

Por otra parte, según Von der Leyen, la guerra energética rusa también fracasó, es decir la idea de mantener a Europa secuestrada por su dependencia del petróleo y del gas ruso fue un cálculo fallido de Putin, quien ahora ha tenido que buscar en Asia nuevos clientes para sus recursos naturales estratégicos: está vendiendo cada vez más petróleo a China.

Durante el primer año de la guerra, la Unión Europea y los Estados Unidos han otorgado ayuda militar y financiera por al menos 67,000 millones de euros. Y durante la cita de Bangalore del G20, el G7 aprovechó para reafirmar su apoyo a Ucrania con una ayuda financiera de 39,000 millones de dólares para 2023.

Los efectos de la guerra y de las sanciones han sido negativos para la economía mundial, generando problemas de abastecimiento en las cadenas de valor, así como incrementos en los precios de las commodities agrícolas, trigo y maíz, combustibles y fertilizantes.

Según los ministros de Finanzas del G20: «El conflicto en Ucrania es responsable de la inflación creciente, la perturbación de las cadenas de distribución y el crecimiento de la inseguridad alimentaria y energética».

Durante las fechas del aniversario de la guerra, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, de visita sorpresiva en Kiev anunció un nuevo paquete de ayuda militar para Ucrania de $500 millones de dólares.

Se trató nada menos que de la visita del jefe de Estado de la primera potencia mundial y del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos al frente de batalla en Kiev, Ucrania. El gobierno ruso había sido advertido de la visita sorpresiva.

En las mismas fechas la Unión Europea prometió seguir ayudando a Ucrania durante 2023 y aplicar un nuevo paquete de sanciones, el número 10, que ahora incluirá a siete empresas de Irán que están suministrando drones al ejército de Putin.

Según Roger Pardo, ex subsecretario de Defensa de los Estados Unidos, el ejército ruso ha mostrado durante este año una gran incompetencia y: «Los tanques de combate que está por enviar la OTAN son indispensables para Ucrania. Se habla de unos 300 y según los analistas militares se trata de unidades tan novedosas que ni siquiera Rusia los tiene».

Desde el punto de vista de Joseph Borrel, jefe de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y del Seguridad: «Ucrania debe ganar la guerra. Una victoria rusa sería una terrible amenaza para nosotros».

Una de las consecuencias geopolíticas de la guerra en Ucrania es que ha inclinado a los Estados Unidos, a la Unión Europea, a Japón y a la OTAN a favor de Taiwán. Y Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN advirtió sobre el riesgo de que lo que ocurra en Europa ocurra luego en Asia.

Es decir que, si Rusia gana la guerra en Ucrania, entonces China se animaría a invadir Taiwán en Asia. De ahí que Japón anda activísimo en el tema de Ucrania y anticipándose a una posible intervención de China en Taiwán, grave amenaza en su vecindario más cercano.

Hay que estar atentos a la Cumbre del G7 que se realizará en Hiroshima, Japón, el próximo mes de mayo con el conflicto en Ucrania como tema principal. Allí el primer ministro de Japón, Fumio Kishida, va a anunciar un paquete de ayuda adicional para Ucrania de 5,500 millones de dólares. Lo cual confirmará el involucramiento de Japón en el conflicto de Ucrania.

También por parte de los Estados Unidos, Jack Sullivan, asesor de Seguridad Nacional y Samantha Power, directora de la USAID anuncian un Plan Marshall para la reconstrucción de Ucrania después de la guerra. Es decir, suponen que Rusia perderá la guerra.

Mientras tanto, al cumplirse el primer aniversario de la confrontación, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por mayoría de 141 votos una resolución de condena a Rusia por su invasión de Ucrania. Solamente siete países votaron negativamente la resolución y unos pocos se abstuvieron. Por parte de la América Latina, solamente la Nicaragua de Daniel Ortega y Rosario Murillo se alineó con Moscú en este tema.

Pocas horas después, China presentó su Plan de Paz para Ucrania de 12 puntos que fue bien recibido por Volodimir Zelenski, quien expresó interés en reunirse con Xi Jinping para conversar sobre los detalles del plan. Poco tiempo después, Vladimir Putin valoró la propuesta de China, pero no ve condiciones para una solución pacífica según las realidades actuales.

La postura de China es de tono ambiguo: “«Promueve el respeto a la soberanía de Ucrania, pero considera legítimas las preocupaciones de seguridad de Rusia sobre la expansión de la OTAN hacia la Europa del Este». Pero en fin «favorece el diálogo y la negociación como la única salida viable para resolver la crisis». Aunque según Antony Blinken, secretario de Estado de los Estados Unidos, ha dicho tener pruebas de que China contempla enviar armas a Rusia para su guerra en Ucrania.

Y también el Plan de Paz de China lanzó un claro mensaje en contra del uso de las armas nucleares y cerrando toda posibilidad a una confrontación nuclear. Lo cual es una grata noticia porque una guerra nuclear significaría el final de las civilizaciones. Y destruiría por supuesto a la misma Rusia, pero también a todo el planeta. Un verdadero suicidio para Putin con toda la humanidad incluida.

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