Óscar Arias: A mi maestra la niña Olga Camacho de Brenes.

Hoy sólo me queda decirle cuánto me duele su partida. Me uno al abrazo de consuelo que envuelve a la familia de la niña Olga, y reafirmo mi aprecio por lo que hoy es la memoria de una mujer sin igual.

0

Óscar Arias Sánchez, Politólogo (Dr.).

Aún hoy la recuerdo caminando entre nosotros con sus vestidos de algodón y unos taconcitos propios de los años cuarenta. Era mi maestra en la Escuela República Argentina, madre intelectual de cientos de niños que en aquel entonces corríamos por las calles de Heredia.

Doy gracias a la vida por la oportunidad que tuve de rendirle homenaje cuando aún podía escuchar mis palabras de gratitud, cuando aún podía estrechar sus manos. En vida pude decirle todo lo que merecía.

Hoy sólo me queda decirle cuánto me duele su partida. Me uno al abrazo de consuelo que envuelve a la familia de la niña Olga, y reafirmo mi aprecio por lo que hoy es la memoria de una mujer sin igual.

Quiero rendir homenaje a mi maestra compartiendo con ustedes este discurso.

Mi infancia fue en la Escuela República Argentina, y hoy es también mi madurez.

Inauguración del Centro Cultural Herediano Omar Dengo
Antigua Escuela Argentina, Heredia, 14 de abril de 2010

Amigas y amigos:

Imaginen este lugar a las siete y media de la mañana, un día de clases hace unos sesenta años. No hay nadie en los pasillos ni en los patios de la escuela, salvo algún chiquillo despistado que llega tarde a la primera lección, con los cordones sin amarrar y el pelo aún empapado por un baño a la carrera. En las aulas, las maestras repiten con paciencia: “hoy es viernes 14 de abril de 1950”, mientras decenas de cabezas se inclinan sobre los pupitres, y escriben con cuidado para no tener que hacer tachones sobre las hojas limpias. Por las ventanas entra la luz de un día de verano, que se cuela entre los dibujos de una cortina comprada por metro en algún bazar del centro de Heredia. En el fondo de cada aula, una mesita sostiene una hilera de frasquitos de vidrio, en donde germinan frijoles como parte de un proyecto de Ciencias. En el suelo se exhibe un desorden de bultos de cuero, cantimploras de lata y cuadernos cosidos con pabilo; mientras en el aire vuela el aroma de la flor del café, de la tierra húmeda de rocío y del perfume de las maestras.

En alguna de esas aulas, inclinado sobre un pupitre de madera, un niño tímido y aplicado, de dientes saltones y grandes orejas, escribe lentamente: “Mi nombre es Óscar Arias Sánchez. Vivo en San Francisco de Heredia. Estudio en la Escuela República Argentina. Mi maestra es la Niña Olga Camacho de Brenes”.

Hoy vuelvo a este lugar, muchas décadas después, al lado de aquella mujer que me enseñó a escribir y a leer. Vuelvo a cruzar ese umbral, en donde tantas veces me dijo adiós mi madre, mientras se ajustaba sobre el hombro la bolsa del mercado. Vuelvo a recorrer estos pasillos, en donde hice fila al lado de mis compañeros de grupo. Vuelvo a la Escuela República Argentina, que hoy renace como el Centro Cultural Herediano Omar Dengo.

No puedo expresar con palabras cuánto me conmueve este acto. Cuánto me enternece pensar que estas mismas aulas en donde organizábamos concursos de oratoria, escucharán la voz del próximo tenor de Costa Rica; que estos mismos patios en donde jugábamos bola en los recreos, verán los giros y los saltos de las mejores bailarinas del día de mañana; que estos mismos techos que escucharon el dictado que nos repetía la niña Olga, escucharán ahora las notas de Vivaldi o de Bach, de Paganini o de Mozart; que estas mismas paredes en donde colgábamos con chinches nuestros dibujos inexpertos, ahora sostendrán las acuarelas de Hugo Sánchez y de sus alumnos de artes. Este lugar en donde aprendí a pensar, le enseñará a cientos de heredianos a sentir.

Por eso quiero darles las gracias. A las autoridades municipales que hicieron posible este proyecto; a la Asociación Pro Construcción del Centro de la Cultura Popular Herediana; al Diputado Fernando Sánchez, que tanto ha trabajado por esta provincia; a la Ministra de Cultura, María Elena Carballo, que ha transformado la realidad artística de Costa Rica, en apenas cuatro años; y al pueblo de Heredia, a este pueblo maravilloso que cada día demuestra su cultura y su amor por la belleza.

Amigas y amigos:

Una hermosa poesía de Antonio Machado dice: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero”.

Mi infancia son recuerdos de estos patios heredianos, en donde la niña Olga revisaba mis cuadernos. Mi infancia son las clases en donde flotaba su voz dulce, y en donde por primera vez se me ocurrió decir que quería ser Presidente de la República. Mi infancia son estas ventanas que alumbraron el despertar de la cultura de Heredia. Mi infancia es la Escuela República Argentina, y hoy ustedes me permiten que sea también mi madurez.

Este centro se suma a muchos espacios de cultura que hemos inaugurado en todo el territorio nacional. Se suma a las Escuelas de Música, a los teatros municipales, a los talleres de danza y de pintura, a la remodelación de la antigua Aduana, que le han dado a Costa Rica asombrosas oportunidades artísticas. Pero no puedo decir que este centro de cultura sea uno más del montón. Ustedes saben que esta noche tiene para mí un significado particular.

 

Óscar Arias Sánchez
Abogado y politólogo, Presidente de Costa Rica en los períodos de 1986-1990 y 2006-2010.
Premio Nobel de la Paz en 1987.

 

También podría gustarte

Comentarios

Cargando...