Óscar Arias: La libertad es la más fértil comarca

Les pido que me disculpen por dirigirme ahora exclusivamente a nuestros invitados de honor: los estudiantes.

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Óscar Arias Sánchez, Politólogo (Dr.).

Parque de La Libertad Desamparados, San José 9 de mayo de 2007.

“La libertad es la más fértil comarca. En un parque de libertad, brotarán las obras de arte como flores. Y no importa dónde se ubique, si en los barrios más elegantes o en los más pobres arrabales. Después de todo el jazz, el tango y el propio hip hop, nacieron de lo más humilde de las ciudades”.

Decía el gran escritor irlandés George Bernard Shaw, que “un jardín es el mejor lugar para encontrar a Dios”. Algo así podemos decir de los parques. Es en lugares como el que planeamos construir aquí, en que lo más excelso del espíritu humano puede alcanzar plenitud y alzar su voz al cielo. Un abuelo jugando con su nieto, alzará la voz de la esperanza y de la experiencia. Un muchacho caminando de la mano de su novia de secundaria, alzará la voz del amor y de la juventud. Un papá que le enseña a su hija a andar en bicicleta, alzará la voz de la vida y de la enseñanza. Una familia haciendo un picnic en el césped, alzará la voz del cariño y del sano esparcimiento.

Me siento profundamente complacido de poder sembrar, hoy, el primer árbol que dará sombra a este hermoso coro a la existencia.

El último gran parque que se construyó en Costa Rica lo inauguramos en el año 1989, durante mi primera administración. Los dolorosos enfrentamientos que sacudían entonces a Centroamérica, las muertes violentas que por cientos de miles tocaban las puertas de los hogares centroamericanos, nos impulsaron entonces a llamar a ese parque El Parque de la Paz. Hoy, que la paz ha dejado de ser nuestro más profundo anhelo, para convertirse en nuestro logro más preciado, podemos decir que El Parque de la Paz se yergue como símbolo de las luchas que todavía tenemos pendientes: nuestra paz no estará asegurada mientras las causas que generan la violencia no se hayan extinguido. Mientras éste no sea, además de un jardín de paz, un jardín de justicia, de equidad, de solidaridad, de seguridad, de respeto al medio ambiente y, sobre todo, de libertad, El Parque de la Paz seguirá siendo mucho más que un lugar para el esparcimiento, seguirá siendo, también, un lugar para la memoria, un lugar para que el recuerdo nos alerte sobre los desafíos que aún aguardan solución.

Es por eso que este parque se llamará El Parque de la Libertad, porque simboliza el siguiente paso de nuestra conquista por una vida digna para nuestros habitantes: la vida que, además de ser pacífica, es libre, segura, justa, sana y solidaria. Si El Parque de la Paz nos hablaba de nuestro derecho a preservar la vida, El Parque de la Libertad nos hablará de nuestro derecho a gozar de una buena calidad de vida. Y es por eso, también, que éste no será sólo un parque recreativo. El proyecto integra diversas funciones que van desde la diversión y la cultura, hasta la vivienda y la planificación habitacional. No será sólo una válvula de escape, un paréntesis en el caos urbano que tradicionalmente ha caracterizado al área metropolitana, sino que será un nuevo modo de entender la forma en que viven los costarricenses. El arte, la cultura, el deporte y la juventud dejarán de estar confinados a un espacio lejano de aquel en donde se congregan el trabajo, la vivienda y el comercio. El ser humano no está dividido, sus impulsos artísticos se mezclan con sus intereses económicos, y sus afanes de cultura conviven con su interés por tener una vivienda digna. Y como no está dividido el ser humano, tampoco ha de estarlo el espacio en que se desenvuelve. Esa es la idea sobre la que se fundamentará el nuevo Parque de la Libertad. Y ¿qué mejor forma de celebrar la libertad que una libre interpretación de uno de los más hermosos textos jamás escritos? La Compañía Nacional de Danza acaba de demostrarnos, una vez más, su inagotable tributo a la libertad, con una adaptación del clásico de Shakespeare Romeo y Julieta en hip hop.

Los puristas tal vez se escandalicen con esta adaptación. Dirán que desafía los cánones y las reglas, que se opone a lo establecido y a lo tradicional, y yo les digo ¿no fue precisamente eso lo que hicieron Romeo y Julieta? ¿No fue precisamente eso lo que hizo Shakespeare, lo que hizo Wagner, lo que hizo Manet, lo que hizo Bretón, lo que hizo Picasso, y hasta lo que hicieron Little Richard y Elvis Presley?

La libertad es la más fértil comarca. En un parque de libertad, brotarán las obras de arte como flores. Y no importa dónde se ubique, si en los barrios más elegantes o en los más pobres arrabales. Después de todo el jazz, el tango y el propio hip hop, nacieron de lo más humilde de las ciudades. Se los aseguro: la Escuela de Música que instalará aquí el Ministerio de Cultura, producirá muchas sorpresas para el arte costarricense.

Esto es fundamental. La creciente violencia que hemos vivido en nuestras escuelas y colegios, y los comportamientos agresivos que vemos en nuestros jóvenes y adolescentes, obedecen a muchas razones, pero estoy convencido de que una de ellas es la falta de espacios para expresarse, para fortalecer su sensibilidad artística y para recrearse sanamente. Las barras de muchachos que a menudo vemos en nuestros barrios, tendrían mucho que aprender de los Montesco y los Capuleto. Los jóvenes que se sienten limitados por sus padres y por las reglas de la sociedad, bien harían en sacar algunas lecciones de las experiencias de la pareja de enamorados más famosa de la historia.

En el tanto comprendamos esta idea, en el tanto abracemos la noción de que el arte, la cultura, el deporte y la sana convivencia son poderosos agentes de cambio para nuestras sociedades, podremos crear una juventud libre en el más pleno sentido de la palabra.

Una de las más hermosas frases de Shakespeare en Romeo y Julieta dice: “¿Qué hay en un nombre? Aquello que llamamos rosa bajo cualquier otro nombre tendría el mismo dulce aroma”. Este parque se llamará El Parque de la Libertad, pero mucho más importante que el nombre que le pongamos, será el contenido de libertad que construyamos en él. Si comprendemos que la calidad de vida es requisito para mantener nuestra paz; si entendemos que el esparcimiento y la libre expresión artística son fundamentales para preservar nuestro tejido social, entonces aseguraremos a nuestros jóvenes un futuro mucho mejor que el que tuvieron Romeo y Julieta: les aseguraremos un verdadero futuro de libertad.

Les pido que me disculpen por dirigirme ahora exclusivamente a nuestros invitados de honor: los estudiantes.

Ustedes son las personas que más me alegra ver en este acto. Porque este parque lo vamos a hacer para ustedes. Para nosotros es muy importante que los niños y las niñas tengan pupitres en las escuelas y que tengan cuadernos en donde apuntar las clases, pero también es muy importante que tengan campo para correr y un cielo enorme para volar avioncitos y papalotes. Necesitamos que ustedes tengan una casa, pero también que tengan un jardín, una cancha de fútbol, un tobogán y un subibaja.

Les voy a decir algo que quiero que nunca se les olvide: ustedes tienen muchos derechos, pero uno es muy, muy especial: el derecho a ser niñas y niños. No dejen que nadie les diga que no pueden correr, que no pueden divertirse, que no pueden reírse y jugar. Y si alguien les dice que no, díganle: “dice el Presidente que yo puedo divertirme, porque tengo libertad”.

Que Dios los bendiga toda la vida, espero verlos cuando este parque esté terminado, y les prometo que vendré a volar con ustedes el papalote de nuestras más hermosas esperanzas.

 


Óscar Arias Sánchez
Abogado y politólogo, Presidente de Costa Rica en los períodos de 1986-1990 y 2006-2010.
Premio Nobel de la Paz en 1987.

 

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