Oscar Madrigal: Algunas reflexiones sobre la división del partido Vanguardia Popular.

No es mi intención hacer en este momento un análisis del proceso de división del Partido Vanguardia Popular, sino únicamente referirme a una descripción que se hace en el libro que considero no se ajusta a la realidad de los hechos.

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Oscar Madrigal Jiménez.

El libro “Ahí me van a matar. Cultura, violencia y Guerra Fría en Costa Rica (1979-1990)”, de Iván Molina Jiménez y David Díaz Arias como Editores, de la editorial EUNED, recoge una serie de ponencias de académicos sobre la intensificación de la Guerra Fría en Centroamérica.

Uno de los capítulos del libro está dedicado a la posición que asumió la izquierda costarricense, en concreto los partidos Vanguardia Popular y del Pueblo Costarricense, que fueron el resultado de la división ocurrida en el partido de los comunistas, respecto a la Proclama de Neutralidad declarada por el presidente Luis Alberto Monge el 17 de noviembre de 1983.

Aunque el motivo de ese capítulo escrito por la licenciada Sofía Cortés Sequeira, no es hacer un análisis de la división ocurrida en el PVP, hace algunas afirmaciones introductorias que es conveniente aclarar y precisar.

No es mi intención hacer en este momento un análisis del proceso de división del Partido Vanguardia Popular, sino únicamente referirme a una descripción que se hace en el libro que considero no se ajusta a la realidad de los hechos.

En junio de 1981 se celebró el Cincuenta Aniversario de la Fundación del Partido Comunista (PVP) con un acto conmemorativo en el Redondel de Toros de Zapote, que estuvo abarrotada de militantes, amigos y simpatizantes. Esa actividad rodeada de actos culturales, también se inscribía en el inicio de la campaña electoral de 1982 en la cual participaba Pueblo Unido, una coalición del PVP con el Partido Socialista y el Movimiento Revolucionario del Pueblo. El acto era muy importante, no solo por el significado mismo, sino porque se trataba de señalar los nuevos senderos de unidad y lucha para el pueblo. La Comisión Política del PVP discutió en varias sesiones las orientaciones fundamentales que debía contener el discurso de fondo, que indudablemente correspondía hacer a Manuel Mora Valverde. El día del acto, Manuel se aportó en absoluto de las líneas políticas señaladas por la Dirección del Partido y concentró su discurso en pasajes anecdóticos del pasado, especialmente de la Guerra Civil del 48, sin referirse al futuro, a la campaña electoral de Pueblo Unido y ni siquiera mencionó al candidato a la Presidencia, el Doctor Rodrigo Gutiérrez Sáenz. Desde el punto de vista de los objetivos políticos, tácticos y estratégicos y electorales el acto fue un fracaso.

Después de esta actividad, fue la primera vez que escuché a algunos miembros de la Dirección del Partido mostrar inconformidades con la dirección personal que Manuel hacía del Partido, sin ajustarse a lo que acordaban los órganos de dirección.

Por otra parte, otros considerábamos que el Partido debía dar una imagen más democrática, de alternancia en los puestos de máxima Dirección, incluyendo la Secretaría General. Se atacaba a los partidos comunistas de inmovilismo, de perpetuación de los secretarios general en los puestos, asunto que se discutía y analizaba, en especial fijar un plazo determinado para el ejercicio de los cargos superiores del Partido. Por mi parte, me parecía que el partido debía dar una imagen de mayor democracia y cambio, incluyendo la secretaría general.

Manuel Mora sin ninguna duda era el dirigente indiscutible del PVP, su fundador y prácticamente su secretario general desde el nacimiento del partido (solo con un pequeño intervalo después de la guerra civil cuando marchó al exilio), con una autoridad indiscutible que se confundía el respeto con el culto. Concentraba un talento político extraordinario para las relaciones con otras fuerzas políticas, lo cual le ganaba al Partido respeto y consideración. Manuel representaba al Partido, era la fuerza política principal y concentraba hacia el exterior y sobretodo hacia el interior un gran poder. Por lo menos en los 20 años anteriores a la división del partido, en que tuve conocimiento directo, Manuel rehuía las discusiones en el CC, no era partidario de discutir sobre sus intervenciones y las trataba de obviar. Manuel asistía muy irregularmente a las reuniones de la Comisión Política y del Comité Central y su presencia en la vida cotidiana del Partido era prácticamente nula. En mis más de 12 año de pertenecer al Comité Central nunca escuché o participé en alguna discusión política o de organización que se hubiese dado con Manuel.

Después de la campaña electoral de 1982 en la cual Pueblo Unido obtuvo 4 diputados, se replanteó la necesidad de contar con una Secretaría General más activa respecto a los quehaceres políticos permanentes del Partido que eran cada vez más urgentes y delicados.

A nivel interno el movimiento sindical, campesino, estudiantil, comunal era muy fuerte, con organizaciones sociales bien estructuradas y combativas. La crisis que se gestó durante el gobierno de Rodrigo Carazo golpeó muy fuertemente a los trabajadores y trabajadoras del país, la inflación de más del 50% repercutió sobre la capacidad adquisitiva de la clase trabajadora que luchaba por compensar ese empobrecimiento con ajustes o aumentos de salarios. En el quinquenio de 1978 a 1982 se dieron las más grandes huelgas bananeras tanto en la zona del Pacífico, Atlántico y Norte. Los movimientos campesinos por conquistar la tierra estaban extendidos por todo el país; solo en el Pacífico Sur miles de hectáreas fueron recuperadas por los campesinos a la United Fruit Co. en la zona de La Vaca y La Vaquita. La izquierda dirigía o tenía gran influencia en las federaciones de estudiantes y en junio de 1983, durante el gobierno de Luis Alberto Monge tuvo lugar el movimiento comunal más grande de los últimos 50 años, la lucha contra los aumentos en las tarifas eléctricas (producto de un acuerdo con el FMI) que con barricadas en las principales vías de entrada a los barrios, paralizó San José y otras provincias. El pueblo luchaba porque el peso de la crisis no cayera sobre sus espaldas. El grupo trostkista recién surgido logró generar un movimiento de masas muy grande y poderoso alrededor de la lucha por la vivienda, llamado Copan.

El PVP y los otros partidos de Pueblo Unido tenían una fuerza enorme en prácticamente todos los sectores productivos y sociales.

Los partidos que conformaban Pueblo Unido (PVP, PSC, MRP) eran los que orientaban las luchas y sus militantes los que las dirigían.

La situación política del país y de Centroamericana se ubicaba en el centro de la guerra fría entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. La presión sobre la Revolución Sandinista era enorme y el territorio nacional se usaba como retaguardia del grupo contrarrevolucionario de Edén Pastora y en general, de los contras. En Libertad, el periódico del Partido, se denunciaban las incursiones en territorio nicaragüense, los campos de aterrizaje que existían y los movimientos de las fuerzas “contras” por todo el país. El Partido mantenía un grupo de militantes luchando en territorio nicaragüense contra la Contra dirigido por Manuel Mora Salas. La solidaridad con otros procesos revolucionarios en los demás países centroamericanos también era muy activa. El Partido consideraba que la mejor solidaridad que se podía brindar a los movimientos revolucionarios centroamericanos era impedir mediante la denuncia constante que el territorio costarricense se usara como puente de agresión y retaguardia de los grupos contrarrevolucionarios armados por la CIA. Era fundamental denunciar el doble papel que jugaba el gobierno de Monge, que por un lado aparecía como enemigo de involucrar a Costa Rica en los planes de Reagan y por el otro se prestaba para sus planes. Esa era nuestra mejor solidaridad con esos pueblos.

El Partido acordó que debía prepararse para una eventual generalización de la lucha revolucionaria en la Región, en caso de una intervención abierta y directa de los EEUU en Costa Rica, no solo mediante la invasión directa con su ejército, sino a través del uso del TIAR que significaba la intervención la de los ejércitos de América Latina en Centroamérica. El peligro de golpe de Estado para deponer a Monge y colocar a personas más afines a la política intervencionista era denunciado constantemente por Manuel Mora.

Ante esta disyuntiva los órganos de Dirección del Partido, el Comité Central, acordaron que también el PVP se debía preparar para cualquiera de esas eventualidades. Se empezó a trabajar por salvaguardar al Partido de un golpe de Estado o una fuerte represión del Gobierno en caso de intervención directa de fuerzas extranjeras, creando estructuras clandestinas que pudieran asegurar que el Partido como organización continuara funcionando. Fue Manuel el que dijo públicamente que el Partido pelearía con las armas en la mano en caso de una invasión. El Partido tenía experiencia militar creada cuando la Brigada Carlos Luis Fallas fue a combatir al Frente Sur al lado del FSLN para expulsar al dictador Somoza. Además, conservaba otra brigada combatiendo en Nicaragua y mantenía una Comisión encargada de todo este trabajo que dirigía el hijo de Manuel y que estaba bajo su dirección directa. El mismo Manuel Mora participaba de la idea de que había que “prepararse para una lucha armada en caso de que Estados Unidos invadiera Centroamérica”. (Véase su informe al XIV Congreso del Partido Vanguardia Popular). Manuel va más allá y llama a la lucha armada en caso de invasión no a Costa Rica sino a cualquier país de Centro América.

En todas estas tareas participaban distintos organismo del Partido con funciones concretas asignadas a cada uno.

Muchas de estas actividades después se usaron como si hubieren sido fruto de un grupo de aventureros que quería iniciar la lucha armada y asaltar el poder. ¿Cómo podría hacerlo un grupo que no controlaba el aparato militar?  Además, nunca nadie en el Partido propuso semejante disparate.

El contexto interno era de movilización de masas y el contexto internacional de recrudecimiento del enfrentamiento con el gobierno de Reagan.

Ante tareas tan ingentes y complicadas era comprensible contar con un secretario general que dedicara mayor tiempo a las tareas propias del Partido, y a lo delicado del momento.

Manuel Mora seguiría con las relaciones políticas nacionales que había cultivado a lo largo de más de 50 años de vida política y que manejaba con un talento inigualable, a las relaciones internacionales con otros partidos comunistas y con autoridades de los países socialistas, así como la dirección de la Comisión de Seguridad que dirigía y controlaba todo lo referente a las actividades militares, de inteligencia, contrainteligencia, seguridad y logística en ese campo, que dirigía su hijo.

En ese tiempo, inicios de 1983, para mejor la situación del Partido y su misma imagen democrática, se proponía reformar los Estatutos del Partido para crear la figura de presidente del Partido que podría desempeñar Manuel y nombrar a otro camarada en la Secretaría General. El Comité Central estaba facultado o podía hacer reformas a los estatutos y hacer los nombramientos de la Comisión Política, Secretario General y los demás dirigentes máximos de la organización

Resultaba comprensible que para producir una modificación en este sentido era un requisito indispensable contar con el consentimiento de Manuel, sea que él estuviera de acuerdo con el cambio.

En sesión del Comité Central en el segundo trimestre de 1983 se conoció el asunto y la propuesta. Manuel manifestó que él estaba de acuerdo con la reforma a los Estatutos para crear la figura de la Presidencia, pero creía que por consideración a él y el papel jugado en la historia del Partido, pensaba que era conveniente para el Partido que ese cambio fuera producto de un Congreso y no de un acuerdo del Comité Central. (Probablemente si él se hubiese opuesto al cambio el asunto no hubiere caminado más).

Ante esa consideración el Comité Central acordó para conocer como único punto de la agenda, la reforma al artículo 47 del Estatuto y crear el puesto de Presidente del Partido,  convocar un Congreso Extraordinario del PVP. En esa misma reunión se aprobaron las normas de elección de los delegados, la fecha y el orden del día. La decisión se tomó por unanimidad. De esta manera se suponía que todos los dirigentes del Partido quedaban conformes con la decisión adoptada.

Como buen partido comunista, el PVP se orientaba por las ideas del marxismo-leninismo y en su organización se guiaba por el principio establecido por V.I. Lenin llamado centralismo democrático, que en general significaba que después de la más amplia libertad de discusión, una vez tomada un acuerdo, todos debían aceptar la decisión, incluyendo -por supuesto- a las minorías.  Se partía que todos éramos comunistas y por tanto leninistas. Ese principio garantizaba la capacidad de acción del Partido como un todo único.

El Congreso era la máxima instancia del Partido. Lógicamente, sus acuerdos eran de acatamiento obligatorio para toda su militancia.

Luego de la convocatoria al Congreso se desarrolló a lo largo de todo el país y con la participación de toda la militancia, en sus comités de base (llamadas células), una gran discusión donde participaron los partidarios de la reforma y los que estaban en contra, con el trasfondo de que la figura de la Presidencia muy probablemente sería para nombrar a Manuel Mora. En este sentido, creo que ningún militante estuvo al margen de estas consideraciones.

En medio de estos debates se nombraron los delegados al Congreso de forma proporcional del número de militantes de cada regional.

El XIV Congreso Extraordinario del PVP sesionó los días 12 y 13 de noviembre de 1983 con la presencia de 117 delegados debidamente nombrados por las bases del Partido, para aprobar o rechazar la reforma propuesta. La discusión se prolongó por dos días y al final, después de una votación nominal (para que no hubiera secretos) con el voto afirmativo de Manuel Mora y en una proporción de 60% de votos a favor y 40% en contra, se aprobó reformar los Estatutos crear el cargo de presidente del Partido.

A partir de este momento un grupo no aceptó el resultado del Congreso e inició varias acciones para deslegitimar la decisión adoptada. Para algunos era inaceptable el acuerdo y promovieron el desacato a lo determinado por el máximo órgano del Partido.

Pocos días después de la finalización del Congreso, Manuel Mora salió del país hacia Cuba con lo cual se perdió la posibilidad de mantener conversaciones regulares o cotidianas con él para esclarecer desconfianzas y conciliar posiciones. El Partido decidió que Humberto Vargas Carbonell viaja a Cuba en diciembre a conversar con Manuel para detener el proceso de división que se gestaba, llegar a acuerdos y superar las desavenencias. Humberto informó que había llegado a un acuerdo con Manuel, pero que su círculo más íntimo se había opuesto.

En diciembre el periódico La Nación intervino en el conflicto divulgando las opiniones de Fernando Chaves Molina, persona muy cercana a Manuel Mora. Lógicamente La Nación empezó a manipular y a incrementar los sentimientos de unos contra otros.

Manuel Mora regresó al país en las primeras semanas de enero de 1984 y fue recibido en un acto público que organizaron sus seguidores frente a la Estatua de Maceo en San José. En ese mitin hizo uso de la palabra José Figueres Ferrer que había sido invitado, quien habló apoyando a Manuel y en contra de los que ejecutaron lo que Figueres llamó el “parricidio”.

Luego del Congreso de noviembre de 1983, Manuel Mora plantea -por primera vez- que desde hace varios años se venían presentando discrepancias entre él y varios miembros de la dirección del partido sobre cómo debía concebirse la lucha revolucionaria en Costa Rica. Afirma que él entendió mejor esto cuando cambiaron abruptamente las condiciones de Costa Rica, y que en el Partido estaban ocurriendo importantes cambios en la forma de funcionar, especialmente porque comisiones auxiliares tomaban decisiones “saltando por encima del centralismo” y generando situaciones de hecho en contra de los acuerdos de los órganos centrales de dirección tendientes a crear una situación revolucionaria. (Puede verse al respecto el documento presentado por Manuel Mora al XIV Congreso del PVP).

Nunca Manuel que era el Secretario General, ni su hermano Eduardo Mora que era Subsecretario General, las máximas autoridades, o alguno de su círculo más cercano, plantearon la existencia de contradicciones políticas o ideológicas que se apartaran de las orientaciones principales de los Congresos o de las decisiones del Comité Central o de los otros órganos de dirección. Tampoco sugirieron o exigieron -como podían hacerlo por su autoridad y altos puestos- que comisiones auxiliares se sometieran a la disciplina por estar haciendo un trabajo contrario a los órganos de dirección. Manuel y Eduardo podían haber exigido una reunión del Comité Central para discutir todas estas discrepancias e incluso llevarlas a discusión de la militancia en momento en que se avecinaba la realización del Congreso Ordinario del Partido que debía realizarse en unos meses después del congreso extraordinanrio. Lo cierto es que ni Manuel, ni Eduardo, ni nadie, planteó nunca en el PVP las discrepancias que después enunciaron fuera de él. Es cierto que había discusiones sobre políticas concretas y puntuales, sobre proyectos de ley, huelgas, posiciones ante acciones de los gobiernos y otras, sobre las cuales había discrepancias, se discutía y se adoptaba una resolución. Conforme al centralismo democrático, ante una decisión había que mantener una posición única.

Tal fue el caso, por ejemplo, de la posición del PVP, antes de la división, frente a la Proclama de Neutralidad del presidente Luis Alberto Monge, que se resumió en lo siguiente: apoyar la Proclama de Neutralidad como un esfuerzo de paz, pero denunciando las acciones cómplices con la contrarrevolución. En otras palabras, hacer que ella sea una realidad y no una ficción, una simple mampara.

Después de la división Manuel fue más allá y llamó al pueblo a cerrar filas en defensa de la administración Monge y a respaldar una política de unidad amplia y sin distinción ideológica y a las organizaciones sociales a ser prudentes en cuanto a la protesta social. La posición del PVP era que la lucha social debería ejercerse como medio de presión al gobierno de Monge para cumplir cabalmente con la Proclama de Neutralidad, enfrentarse al gobierno de Reagan, impedir las políticas del FMI y afrontar la arremetida de las cámaras patronales.

Un análisis de la actitud del PVP respecto a las políticas del Gobierno de Monge, no pueden verse si no es el contexto más amplio de la lucha social. El 10 de julio de 1984 estalló la huelga bananera del Pacífico Sur después de dos años de no recibir los trabajadores ajustes salariales; a los 10 días huelga las fuerzas del Gobierno disparan sin misericordia contra los obreros bananeros y asesinan al trabajador Franklin Guzmán cuando este iba corriendo, y luego el 17 de agosto asesinan a los trabajadores Luis Rosales y Jesús Rosales. A finales de setiembre, después de 72 días la huelga termina, con un saldo de 3 muertos y decenas de heridos. Asistir un mes y medio después, en el noviembre siguiente a vitorear al presidente Monge en el primer aniversario de la Proclama de Neutralidad era profanar la memoria de los trabajadores asesinados por su Gobierno.

El tiempo vino a darle la razón a la posición asumida por el PVP. Al final del mandato de Monge el Semanario Universidad caracterizó ese gobierno como “servil a Estados Unidos” y que dejó “una Costa Rica desvergonzada al servicio de las políticas de Ronald Reagan”.

No es el propósito de hacer en este momento un análisis de las diferencias políticas entre Manuel Mora y el PVP; solo trato de dejar patente que las discrepancias nunca se plantearon a lo interno del Partido, ni pudo hacerse con la participación de toda la militancia porque Manuel Mora no tuvo intención o decisión para hacerlo.

Así se desencadenó una vorágine que resultó incontrolable.

Las organizaciones de masas o sociales donde el PVP tenía influencia o dirigía a través de sus militantes también se dividieron: el movimiento sindical, campesino, estudiantil, … Las propiedades o bienes que poseía el Partido en sociedades anónimas o a nombre de personas físicas fueron traspasados.

El periódico Libertad continuó editándose por varias semanas bajo la dirección real de Franklin Carvajal hasta que semanas después, cuenta él, llegó a la imprenta donde se imprimía y los encargados de la empresa le dijeron que no podían hacerlo porque tenían una orden legal que indicaba que el nombre “Libertad” pertenecía al hermano de Manuel. Al respecto hay una anécdota: cuando a Franklin el jefe de la imprenta le manifiesta que no puede publicar el periódico, entonces, le dice: “Ustedes dicen que son revolucionarios, ¿verdad?”. Pues sí, le contesta Franklin. “Entonces, póngale “Libertad Revolucionaria” y se los publico”. En la realidad fue un trabajador de la imprenta el que le puso el puso el nombre al periódico ante la premura para que no dejara de publicarse el semanario.

De igual manera se desarrolló una gran lucha por el nombre y la personería electoral o legal de Vanguardia Popular.

De esta manera se inicia una nueva batalla por ver quién se quedaba con el nombre y la personería electoral. En este momento la división del PVP, como partido ya estaba consumada. Lo demás fue un asunto de índole electoral o legal.

Esta falta de distinción es lo que induce a error a la licenciada Cortés Sequeira.

Dice en el libro antes citado, página 139:

De esta manera, durante el mes de enero, las dos tendencias, por un lado la de los hermanos Mora y por otro la de Vargas y Ferreto, realizaron una serie de asambleas destinadas a ratificar o desconocer, según fuera el caso, los acuerdos tomados en el XIV Congreso de diciembre de 1983, hasta que en abril de 1984, el Tribunal Supremo de Elecciones y el Registro Civil ratificaron la destitución de los hermanos Mora de la Secretaría General y de la Subsecretaría General.”

Como ha quedado dicho, las asambleas cantonales y provinciales en enero de 1984 se hicieron no para ratificar los acuerdos del Congreso Extraordinario, sino para nombrar las autoridades electorales de Vanguardia Popular. Se hicieron asambleas provinciales de cada “tendencia” por separado para elegir las nuevas autoridades electorales. Sin duda el nombre de Vanguardia Popular era muy importante, sobretodo porque era la personería para participar en procesos electorales, pero esas Asambleas ya no fueron para ratificar o desconocer la situación creada por Manuel Mora.

Tal vez sea difícil de comprender, pero una cosa era el Partido que existía cotidianamente con su Comisión Política, células o comités de base, regionales, Comité Central y Congreso, y otra la expresión electoral del partido que era la manifestación solo para participar en procesos electorales, pero cuyos órganos, como el Comité Ejecutivo Nacional, seguían las orientaciones de los órganos “reales”.

La Asamblea Nacional del PVP, el máximo órgano del partido electoral, que elegía al Presidente, Secretario y Tesorero de la organización electoral, estaba constituida en su mayoría por los que habían sido la mayoría del Congreso Extraordinario.

Por ello de manera secreta, subrepticiamente, los partidarios de Manuel empezaron un proceso de “renovación” de las autoridades electorales del PVP, y presentaron asambleas provinciales que nombraban delegados a una asamblea nacional. Nadie fuera de ese grupo se enteró del asunto. Se trataba de generar la sorpresa.

Arnoldo Ferreto era diputado a la Asamblea Legislativa, cuando cierto día de enero de 1984 una periodista le dice: “No sabía don Arnoldo que lo habían sacado del PVP”. ¿Cómo?, contesta extrañado. “Sí, vi en la pizarra del Registro Civil la nueva Asamblea del PVP y usted no aparece.” En aquel entonces (no sé si todavía), el Registro Civil que era también Electoral, notificaba sus resoluciones, pegándolas en una pizarra. Arnoldo extrañado envió inmediatamente a su asesor legislativo, el licenciado Rodrigo Castillo, a investigar. De esta manera nos dimos cuenta que se habían inventado una serie de Asambleas provinciales para nombrar las autoridades electorales, sin conocimiento del PVP.

A partir de ese momento se inicia una discusión tanto jurídica como fáctica que culminó en abril de 1984, un año después, en donde el Tribunal Supremo de Elecciones le da la razón a la mayoría del Congreso Extraordinario.

Después de esto Manuel Mora forma el Partido del Pueblo Costarricense (PPC) en marzo de 1984, solo 4 meses después del XIV Congreso extraordinario, con lo cual consuma la división del PVP. Luego crean su expresión electoral, Partido del Pueblo Civilista. En 1985, un año después, el PPC inscribió Pueblo Unido y el PVP, Alianza Popular. Ambos eligieron un diputado.

 

 

Oscar Madrigal Jiménez.
Es Abogado. En 1966 funda con otros compañeros y compañeras el Frente de Acción Universitaria (FAU), grupo comunista en la UCR. Fue miembro del Comité Central, de la Comisión Política y del Secretariado del PVP hasta 1990 que deja el Partido. Es Subsecretario General del PVP después del XIV Congreso.

 

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