Pablo Barahona: El país del despoder

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Pablo Barahona KrügerAbogado.

En CR tenemos un problema cultural que se refleja en la administración, tanto de lo público como de lo privado: todo el mundo se cree cacique. Y como resultado: !donde todos mandan no manda nadie!
Al compartir impresiones entre quienes hemos desempeñado puestos gerenciales o de dirección, siempre surgen “quejas” o lamentaciones sobre la falta de recursos, tramitomanía, etc.
Pero para los que ya pasamos por donde asustan y ahora tenemos las ganas y canas suficientes para más bien asustar por donde pasan, hay un cáncer que si debe erradicarse de raiz: EL DESPODER DE LOS MANDOS MEDIOS.
Un libro podría escribir sobre esto, desde que en ese GRAN PROBLEMA se conjugan datos culturales, diseños institucionales y debilidades normativas, ninguna de las cuales resulta fácil de erradicar sin esperar una guerra de guerrillas desde dentro, como reacción al cambio y avance.
Y es que claro, con jerarcas tan insignificantes como los que el PLN, PUSC y ahora el PAC, nos han recetado como país, es esperable que los mandos medios se crezcan y lideren con total impunidad, aún en desmedro de la jerarquía, la legalidad, y lo más grave, la democracia.
Mandos medios que ven a los jerarcas de turno como los tontos de temporada a los que hay que “sancadillear”, minar y si es del caso linchar con una denuncia de acoso por aquí y cualquier otro infundió por allá, no sólo representan una constante que resfría a la gente íntegra y capaz, que lógicamente prefiere automarginarse de los altos cargos, tanto por amor propio como por tranquilidad familiar, sino que condena al país a la mediocridad.
Así que hasta que en este país no llegue un Presidente potente y valiente, con un Consejo de Gobierno de mucho peso, no veremos la avalancha de órganos directores que debería imponerse frente a la rebeldía calculada e hipocritona de tanto subalterno que sólo sabe usar el serrucho como herramienta de “trabajo”.
Hasta tanto, seguirán los mediocres a la sombra – llámesele mandos medios o burócratas con Poder fáctico- condenando al país a la anomia y subdesarrollo.
Así que déjense de cuentos. No es que no haya liderazgos, es que los que hay, no sirven “pa’ un carajo”.
De ahí que la crisis sea notoria en todos los frentes.
Primero aprendan a elegir líderes de verdad, no salmistas mediocres ni periodistas vividores, y luego empoderen a esos nuevos guayacanes para que sea la democracia la que se imponga en vez de la burocracia, como ahora.
Así de fácil y así de complicado.
Para muestra, un elocuente botón: a Pinto en vez de hacerle un monumento o bautizar la sede de la Fedefútbol con su nombre, lo lincharon por ser “demasiado estricto” y tal vez no cuidar las formas, inclinándose por ser obsesivo con el fondo.
Después de él, los mandos medios del fútbol criollo se entramparon con los buena gente. A Pinto le siguió un Machillo y ahora un Ronital.
Yo no sé ustedes, pero o este pueblo madura y entiende de una vez por todas que este país no lo saca nadie menos corajudo que un Juanito o un Pepe, duélale a los mandos medios y a los grupos de interés que duela (incluidas algunas cámaras y sindicatos) o seguiremos llorando a los Abelitos, Lauritas, Luisitos o Carlitos.
Los mandos medios a obedecer a sus jerarcas y los jerarcas a mandarlos con inteligencia e integridad. Pero también con autoridad, sin miedos ni complejos.
Mientras, los políticos que se imponen en las urnas, a liderar a los jerarcas, pero eso sí, con tantas neuronas como  hormonas les sobren.
O querrán los ticos seguir soñando con lo de Brasil a punta de puros jugadores de tercera división y entrenadores pañitos tibios que hablen quedito, citen a Cristo y la virgencita cada dos frases y jueguen al “cae bien”?
El juego en el mundo es otro. Y si aspiramos a esas ligas, los jugadores y sobretodo los entrenadores y directivos, deben ser muy otros también.

 



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