Pablo Barahona: No tan rápido ni tan impune

Que alguien le explique al presidente, ya que ni la prensa mayoritariamente prebendal ni el escasísimo control político en la Asamblea Legislativa, dan para esperar tanto, el significado del adagio latino “dura lex, sed lex”, que algunos aprendimos desde los primeros años de facultad, y que al resto lego, invito al menos a “googlear”.

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Pablo Barahona KrügerAbogado, comunicador y profesor universitario.!

Se iba Aguilar y, apenas a la semana, llegaba Chaves. La silla caliente aún no se enfriaba y ya importaban e implantaban a un sustituto. Pese a que los mariachis todavía cantaban despedidas cortavenas al pie de la ventana de Rocío la Espartana, mientras también en su honor, los editorialistas y camaristas aún declamaban odas agradecidas desde sus rutilantes balcones mediáticos.

Pero para esa hora, ya Carlos el Macrón tico se había autopresentado con Rodrigo el Bancomundialista. Y sin conocerlo ni tener mayores noticias de aquel tecnócrata -posiblemente nacionalizado estadounidense a estas alturas de su longevo autoexilio burocrático- le había ofrecido uno de los cinco ministerios más complejos de la administración pública costarricense: Hacienda. La cartera más visible y exigida, dados los énfasis que el PAC de Alvarado viene martillando desde su inauguración, como si no conociese la reversa y la cooptación política no supiese de límite ni vergüenza.

Últimamente, ni siquiera Presidencia, mucho menos Cancillería, Educación o Seguridad, han sido tan exigidos y bombardeados. Siendo más bien, casi un milagro, que la ministra, hija pródiga de todo aquello que juró combatir el PAC -según su propio grito fundacional-, haya caído después de sus colegas Campbell, Piza y Mora. Pero eso sí, antes de Soto, el único sobreviviente de tan grisáceo quinteto ministerial. Esto último, claro está, debido más a su insipidez técnica -léase: irrelevancia política- que a su pírrica contribución securitaria, considerando que habitamos en un país cada vez más violento y amenazante.

Pero lo cierto del caso, es que ni la ida ni la venida en hacienda, son tan importantes. Al final y si se mira bien, tanto lo uno como lo otro, solo sirve para confirmar lo que enseña insoslayablemente la muerte: “nadie es indispensable”. ¡Nadie! Y en política menos.

Imponiéndose por estos tiempos de planimetría oficialista, de pertinaz disimulo político, de dobleces discursivas, de hipocresías legislativas y poses presidenciales, desenredar lo anecdótico, identificar lo meramente tangencial y catalogar lo realmente estructural. En dos palabras: separar la paja del grano.

Siendo que de todo este terremoto hacendario, lo que si no deberíamos dejar pasar impunemente, es la salida presidencial en falso; que lo fue por partida doble, además.

Resulta que el “Primer Poder de la República” se concibió, hace ocho siglos, precisamente, para ejercer control presupuestario. Luego vino lo de formular leyes, más allá del presupuesto que, como camisa de fuerza, le recetaban los de abajo (feudales) al de arriba (rey).

A esa primera aportación se le fueron adhiriendo otros instrumentos de control del poder que robustecieron esa primera criba política originaria, ya fuese a partir de la retórica (control político propiamente), o más adelante, de esa tirana opinión pública que opera como caja de resonancia del parlamento -y viceversa-.

Entendido así, caemos en cuenta de que no es nada menor que toda esa herencia centenaria -gestada irónicamente a los pies del bicentenario costarricense- se la haya volado de un zarpazo -hemos de suponer que por pura ignorancia-, el mismísimo presidente de la democracia “más sólida” del continente americano, cometiendo la imprudencia de sobrevalorar el voluntarismo de su exministra “heroica”, colocándola muy por encima de la Constitución Política, la Ley de Administración Financiera, la Ley General de la Administración Pública, y posiblemente, también del Código Penal.

Resulta que con tal de no generarle más ruido a su expatrón, Solís Rivera, por su gran proeza y principal herencia política -bautizada vaya a saber por quien, como el “Hueco Fiscal”-, y evitarse de paso la molestia de apañarse con los inversores privados a los que no se les habrían pagado en tiempo, Alvarado Quesada se decantó por validar y hasta defender una violación flagrante de la Constitución Política, al prescindir su gobierno, recién estrenándose, de la autorización legislativa que requería su novísima ministra de hacienda, Aguilar Montoya. Hoy defenestrada por aquella Contraloría General que algún día dirigió.

Todo esto sirve para examinar la verdadera catadura de un presidente que es tan ligero en su razonamiento -frente a una violación flagrante del Estado de Derecho-, como para limitarse a galimatías y redundancias lógicas tan impotables como esta joya que me permito transcribir: “La acción de doña Rocío que yo en su momento avalé, públicamente le di todo mi apoyo, porque había que proteger al país y eso se logró y se demostró (?). Entonces, no comparto lo que dice la Contraloría”. (Monumental, 24 de octubre del 2019)

¡No tan rápido! -habría que decirle al presidente.

Por ese mismo caso, la Contraloría impuso a Helio Fallas una gravosa pero merecida inhabilitación cuatrienal para el ejercicio de cargos públicos. Ah, pero si ese vicepresidente o exministro no fuera del PAC, serían riadas de crítica las que irían y vendrían por estos días. Pero en Costa Rica los silencios son cada vez más ominosos.

No obstante, las cuentas no acaban ahí: el ente contralor decidió que a la exministra (y excontralora) le corresponde lo suyo de responsabilidad, por no haber actuado más céleremente -por cierto: la misma conclusión a la que arribó la comisión legislativa que investigó la tragicomedia política que supuso el hueco fiscal que el gobierno del PAC le regalo al subgobierno del mismo PAC- procurando un presupuesto extraordinario que la autorizara legislativamente para pagar, lo cual hizo a la brava, sin el permiso constitucionalmente estatuido, sobrecolocando el orden económico por encima del orden constitucional. ¡Craso error ético, lógico, jurídico y político!

Claramente, el presidente no iba a suspenderla. Le faltan bríos y congruencia para ello.  Lo suyo era desoír a la Contraloría y asumir pose de torero valiente. Pero ella, sin necesidad de joderse ni joder a su jefe, optó por dar un paso al costado, evitándose incomodidades.

Ella es historia; pero él no. Y si no le explica alguien que el principio de legalidad no debe quebrantarse bajo ninguna circunstancia, sin importar el supuesto o la urgencia económica, y que su mal ejemplo al poner su oportunismo por sobre la legalidad, podría percibirse como un peligroso germen de autoritarismo -por más candidez con que se le siga mirando como un político inofensivo-, podríamos lamentarlo como pueblo a la vuelta de la esquina.

Al PAC se le ha subestimado y a sus agentes nadie los vio venir antes. No, hasta que los tuvimos encaramados. Ojalá Claudia Dobles o Cristiana Figueres, las dos delfinas que desde el PAC intentarán asegurarle a sus bases paclovers, esa bolsa de empleo en la que convirtieron la función pública, sean lo suficientemente visibles para todos esta vez. Lo son para mí y por ello lo advierto.

Que alguien le explique al presidente, ya que ni la prensa mayoritariamente prebendal ni el escasísimo control político en la Asamblea Legislativa, dan para esperar tanto, el significado del adagio latino “dura lex, sed lex”, que algunos aprendimos desde los primeros años de facultad, y que al resto lego, invito al menos a “googlear”.

Y que desde ya, alguien le diga a esas señoras “delfinas” que mejor no. Que muchas gracias, pero siempre no.

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Pablo Barahona Kruger
El autor es Abogado constitucionalista, comunicador y profesor universitario
Fue Embajador de Costa Rica ante la OEA
pbarahona@ice.co.cr

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