Pablo Barahona: Nacionalismo exacerbado

Siguiendo en el plano del derecho, he aquí las pruebas, desde el cariño y agradecimiento que le tengo a la UCR. Mismos sentimientos que me obligan a ser crítico -como lo he sido siempre, y más últimamente-, con mi querida universidad, a la que tanta autocritica le hace falta y donde mora hoy tanta hipocrecía y "acomodazón".

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Pablo Barahona KrügerAbogado

El nacionalismo exacerbado o la tendencia egocentrista de esos ticos que suelen verse el ombligo en vez de levantar la mirada para retarse, jamás serán buenos consejeros.
Mi formación universitaria se la debo a la UCR, desde kinder, luego primaria, secundaria y universitaria. Incluso uno de mis postgrados lo curse ahí.
(*Pocos saben que la UCR tiene kinder, escuela y secundaria, por donde pasé)
Para mayores señas, soy la tercera generación de profesores de la UCR: mi abuelo fue catedrático e incluso escribió el libro más reputado y completo sobre la institución, recientemente reeditado. Mi padre fue catedrático y yo también fui profesor por quince años ahí.
Me siento orgulloso, pero eso no me nubla el entendimiento, precisamente, porque como académico, soy objetivo y me sobrepongo, siempre, a mis querencias o agradecimientos, para privilegiar lo que estimo correcto. Sea: lo que una sana lógica manda. Y ese apotegma de razón, es la bade, ni más ni menos, que del conocimiento.
Aclaro que no le debo a ninguno de los partidos en esta segunda ronda ni estoy buscando la simpatía de ninguno de los candidatos, pero me impacta la falta de seriedad y objetividad de quienes están haciéndose los indignados, en cuenta académicos y profesionales de la UCR que, sospecho, no confiesan su liberacionismo/figuerismo, o cuando menos, disimulan muy mal su antichavismo, sea por razones ideológicas o porque se han comido el veneno mediático vertido por el «establishment» criollo, contra Chaves. En ambos casos, y quieran reconocerlo o no, se alejan de aquel imperativo: «Lucem aspicio»
Finalmente, ello no es óbice para evidenciar lo obvio: la frase de Chaves, así como su inflexión y acento al pronunciarla, no fué la más feliz, para un debate ni a una semana de la elección final.
Pero, he aquí una dosis de «ubicatex», porque no acepto que quienes se dicen «académicos» vengan a descontextualizar lo que sí se dijo en el debate (que Ohio State está a años luz de la Universidad de Costa Rica). Dicho, además, en su autodefensa, cuando lo estaban «basureando» por no haberse graduado de ahí, según dice, por tener que salir a trabajar.
Sincerémonos, que para poses y manipuleos están los políticos tradicionales que nos entramparon en este pantanosos país que hoy tenemos y a muchos nos hace sentir «extranjeros». Políticos que se asociaron con una clase académica remolona, prebendal, aristocratizada, burguesa y poco estudiosa o esforzada.
En derecho decimos que «quien puede lo más, puede lo menos»
Y eso fue, justamente, lo que quiso figurar Rodrigo Cháves con su infeliz giro retórico, cuya lógica y veracidad, por otra parte, es indiscutible, aunque su forma y sobre todo el escenario, no fuera el mejor, para decirlo. Lo que me hace pensar que podría ser mucho mejor presidente que candidato. Lo que dependerá fe su madurez (y no solo de su preparación), pero sobre todo de su criterio y puntería para no rodearse de pesos muertos, académicos meramente teóricos y corruptor contumaces; pecado que cometieron los últimos presidentes del PUSC, PLN y más aún del ua dichosamente enterrado  PAC.
Siguiendo en el plano del derecho, he aquí las pruebas, desde el cariño y agradecimiento que le tengo a la UCR. Mismos sentimientos que me obligan a ser crítico -como lo he sido siempre, y más últimamente-, con mi querida universidad, a la que tanta autocrítica le hace falta y donde mora hoy tanta hipocresía y «acomodazón».
OSU es 13 a nivel mundial.
UCR está entre la 500 y la 600 en la más favorable de las mediciones y 740 en el ranking más estricto. Da igual. «Un poquillo» de diferencia, tal como lo dijo Chaves sin cautelas.
En fin, que somos tercer mundo y eso se refleja en todo lado. Incluida esa forma tan tica de condonar los debates serios para dar cabida a la pose y la merula, o esa tendencia tan insana de sacralizar ciertas instituciones como el TSE o la UCR entre otras. O ese Síndrome de Procusto tan evidente.
En fin, que el subdesarrollo lo coloniza todo, en cuenta esta triste, sucia, y para nada académica , «fiesta electoral».
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