Pablo Chaverri: Enseñanza religiosa – ¿educación o adoctrinamiento?

Entonces, lo que tenemos no es educación religiosa, sino adoctrinamiento, donde a niños y adolescentes se les empuja a creer sin cuestionar los dogmas religiosos, pese a que cuando menos son cuestionables y cuando más son falsos.

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Pablo Chaverri Chaves, Científico Cognitivo.

¿Qué es educar? Su significado hace referencia a dos términos entrelazados: educare, que tiene que ver con enseñar o entregar, y educere que tiene que ver con aprender o extraer. Sin embargo, esto no nos dice nada del contenido ni del valor de veracidad de lo que se enseña o aprende.
Entonces, es necesario preguntarnos: ¿puede un educador enseñar a creer ciegamente lo que imparte, simplemente por dogma o verdad a priori, sin una justificación de la veracidad de lo que está enseñando a creer? Cuando lo que se enseña no se basa en la razón ni en la evidencia, estamos entonces ante un adoctrinamiento, no ante educación. Y este es el caso de la mal llamada «educación» religiosa, que de educación tiene poco y de religiosa tiene todo, pues no se basa ni en la razón ni en la evidencia, sino en que, especialmente las mentes más flexibles y moldeables de niños y adolescentes, crean a priori y sin justificación alguna en los amigos imaginarios de sus padres. Porque esto exactamente son los dioses, ángeles y santos en los que se enseña a creer: amigos imaginarios; es decir, seres místicos creados enteramente por la gran capacidad humana de imaginación, sin ninguna evidencia ni razonamiento que pruebe su existencia.
Por tanto, «educar» en la creencia en estos seres mágicos y en lo que estos supuestamente «dicen», «piensan» y «desean» no es educar, sino adoctrinar, pues no se basa ni en la evidencia, ni el razonamiento, sino en la fe, es decir, en la creencia ciega e injustificada, que no se agota simplemente en creer que estos seres invisibles existan, sino que obliga a tomar por «verdad revelada» lo que dios y otros personajes que le rodean son puestos a decir en el libro de ficción que es la Biblia. Porque este es el más claro ejemplo de adoctrinamiento: que se lea el texto sagrado cristiano como si fuera la santa, perfecta e incuestionable palabra de un dios y no como la ficción que es.
¿Existieron Adán y Eva? No hay ninguna evidencia de ello y sí una enorme cantidad de evidencia de que evolucionamos de otras especies como el primate que somos, claramente emparentado biológica y conductualmente con todos los grandes simios, cuya genética compartimos masivamente y con quienes compartimos ancestros en común. Pese a lo anterior, la  «educación» religiosa «enseña» que provenimos de Adán y Eva, creando así una idea totalmente errónea de nuestros orígenes como especie.
¿Existió el arca de Noé y llevó en su interior a una pareja de cada especie, durante un diluvio que inundó la Tierra por completo? La investigación científica lo deja bastante claro: no hay evidencia que respalde el relato bíblico del arca de Noé y no es factible llevar a todas las especies de todo el planeta en un solo barco de madera de hace varios miles de años. Pese a esto, la «educación» religiosa narra este cuento como si se tratara de hechos reales.
¿Vivieron los israelitas en Egipto como esclavos? No hay evidencia que respalde esta creencia, pero la «educación» religiosa sigue «enseñando» estos relatos bíblicos como si fueran hechos históricos.
¿Existió Jesucristo tal y como lo relatan los evangelios? El debate está abierto y la tesis de que todo se trata de un refrito inventado por los romanos para tratar de aplacar las revueltas en la antigua judea, cuenta con respaldos serios, pues estos habrían creado un mesías pacifista que pide poner la otra mejilla al agresor, pagar impuestos al César (autoridad colonial impuesta a la fuerza), amar a quien te odia y ver virtud en el sometimiento al opresor, que es exactamente lo que los romanos necesitaban para gobernar y explotar sus colonias a placer. Pese a este debate legítimo, la «educación» religiosa «enseña» la supuesta vida de Jesús como si fuera un hecho histórico, sin el más mínimo ápice de criticidad al respecto.
Entonces, lo que tenemos no es educación religiosa, sino adoctrinamiento, donde a niños y adolescentes se les empuja a creer sin cuestionar los dogmas religiosos, pese a que cuando menos son cuestionables y cuando más son falsos.
Si realmente queremos dar educación religiosa: ¿por qué no se aprende de forma no dogmática sobre la historia de las diversas religiones y de la psicología del fenómeno religioso?, ¿por qué se enseña solo sobre una religión como si esta fuera «verdad revelada»?, ¿por qué no se muestra a niños y adolescentes el patrimonio cultural de toda la humanidad que son las religiones en su diversidad y complejidad?, ¿por qué no se habla de la larga y cruenta historia criminal de las religiones que mantiene impunidad hasta el día de hoy?, ¿por qué? No se enseña nada de esto porque lo que tenemos no es educación religiosa, sino adoctrinamiento religioso.

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