Pablo Chaverri: Creer en dios puede ser desventajoso mental y culturalmente

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Pablo Chaverri Chaves, Científico Cognitivo.

En nuestra cultura latinoamericana creer en dios es visto generalmente como una virtud y es muy raro ver que esta idea sea cuestionada frontalmente en este entorno. Pero: ¿es esta una idea virtuosa?, ¿hay desventajas en creer en ella? Dado que nuestro contexto cultural está lleno de la idea de que esta es una idea virtuosa, permítaseme argumentar en la dirección opuesta: que esta creencia es desventajosa intelectual y culturalmente.

Muchas veces se nos ha dicho que la ignorancia es un gran problema y es cierto, así es. Pero hay todavía un problema tan grave o peor, que es cuando creemos que sabemos algo que en realidad no sabemos. Y este fue el gran freno que se puso al intelecto humano durante el oscurantismo, el asumir como «certeza» que la explicación última a todos los fenómenos era «dios».

Por eso, con el renacimiento empiezan a encenderse las luces del razonamiento y luego con la ilustración se avanza más, pues se deja de asumir la postura teocéntrica como explicación última del universo y se comienza a asumir ignorancia críticamente, y en consecuencia se incentiva más la investigación como búsqueda de respuestas a problemas que, en realidad, nunca fueron resueltos cuando se postula una deidad como supuesta «explicación» de nuestras preguntas más profundas, tales como: ¿cuál es el origen de todo?, ¿por qué existe algo en lugar de nada?, ¿qué es la vida?, ¿qué es la mente?, ¿qué es la consciencia?, ¿qué es pensar?, ¿qué es el lenguaje y por qué solo los humanos lo tenemos?, entre muchas otras. No estoy diciendo que en el medievo no se razonara, sino que esto se encontraba limitado por un contexto cultural que creía tener la respuesta a todos los problemas: dios.

Si asumiéramos, frente a estas difíciles preguntas, que la respuesta satisfactoria fuera «dios lo hizo», nos pondríamos un freno a nuestras inquietudes intelectuales, porque poner un amigo invisible como «respuesta» no está resolviendo nada, sino que simplemente es un espejismo de respuesta que nos inhibe de buscar más a fondo, dándonos una equivocada impresión de que «alguien como nosotros, pero con súper poderes» es lo que «explica» todo, cuando en realidad no explica nada.

Por ello es que creer en dios es un freno mental, porque nos hace creer que «sabemos», cuando en realidad no sabemos, inhibiéndonos de investigar más a fondo para satisfacer nuestra necesidad de entender el mundo, el universo y a nosotros mismos, que son temas en los que la ciencia ha avanzado mucho precisamente gracias al asumir ignorancia críticamente y ver, en consecuencia, la necesidad de comprender.

Sin embargo, aunque se ha avanzado mucho y hoy la humanidad sabe mucho más que en el pasado, la ciencia no ha logrado resolver enteramente ninguno de estos asuntos y por tanto creer en dios como explicación subyacente sigue siendo la tentación religiosa de «respuesta», en la que, desgraciadamente, muchas personas caen, pero que en realidad no logra nada, porque las deidades no son otra cosa que entes imaginarios cuyas características y poderes son enteramente imaginarios, de modo que de ninguna manera constituyen una respuesta satisfactoria a nuestras preguntas más profundas.

En mi opinión, lo anterior es consistente con el hallazgo científico de que las personas no religiosas tienen ventaja sobre quienes son religiosos en su desempeño medio general en tareas de desempeño cognitivo, especialmente en las que distinguen entre intuición y razonamiento lógico (Daws & Hampshire, 2017), lo cual podría relacionarse con que asumir creencias mágicas que atribuyen poder explicativo a seres sobrenaturales resulta bastante intuitivo para las personas (Slone & McCorkle, 2019), aunque ello carezca de fundamento lógico.

Por lo tanto, abramos más nuestros ojos y nuestras mentes, investiguemos más y no dejemos de hacernos preguntas difíciles, pues nunca avanzamos más que cuando reconocemos ignorancia y nos formulamos interrogantes a las que no basta con imaginarse un fantasma cósmico como el de las religiones monoteístas.

Cuando dejas de creer en el dios que te inocularon tus padres, comienzas a preguntarte con mayor seriedad por explicaciones satisfactorias para tus preguntas más inquietantes, porque te das cuenta de la falsa certidumbre que es proponer un amigo imaginario como causa última del mundo y del universo, pues tomas consciencia de que es solo un espejismo antropocéntrico de nuestra imaginación alimentada culturalmente.

 

Referencias

Daws, R. E., & Hampshire, A. (2017). The Negative Relationship between Reasoning and Religiosity Is Underpinned by a Bias for Intuitive Responses Specifically When Intuition and Logic Are in Conflict. Frontiers in Psychology, 8, 2191. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2017.02191

Slone, D. J., & McCorkle, W. W. (Eds.). (2019). The cognitive science of religion: A methodological introduction to key empirical studies. Bloomsbury Academic.

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