Pablo Chaverri Chaves, Científico Cognitivo.

De vez en cuando el discurso conservador afirma que la tradición cristiana representa las bases de la civilización occidental. ¿Es esto cierto? Veamos algunos puntos cruciales.

Democracia. El cristianismo de hecho promueve la teocracia y la obediencia al emperador. En democracia la base del poder proviene de elecciones libres y generales. El soberano es el pueblo, no una deidad. En teocracia el poder proviene solo del designio divino. Nada más antidemocrático que la teocracia.

República. En la teocracia que promueve el cristianismo, el representante de dios en la tierra concentra todo el poder. En la república hay división de poderes, que es precisamente para evitar su concentración y establecer controles cruzados y equilibrios, habida cuenta del desastre que conlleva la concentración del poder.

Estado de Derecho. Bajo esta idea las instituciones del Estado solo pueden hacer aquello que les está permitido y deben garantizar a toda persona el respeto a sus derechos. Bajo la teocracia cristiana no existe derecho alguno, pues dios puede hacer lo que desee sin limitación alguna. Por ejemplo, en el pasaje del arca de Noé decide acabar con la humanidad por ahogamiento.

Derechos Humanos. Parten del reconocimiento de la dignidad intrínseca a toda persona, independientemente de su origen cultural. En cambio, toda la narrativa cristiana gira en torno a un pueblo elegido. La idea de pueblo elegido sirve para dar paso a la desigualdad, así como a la idea de raza superior, que son precisamente la negación de los Derechos Humanos. La Biblia, tanto en el nuevo como en el antiguo testamento permite la esclavitud y ordena al esclavo obedecer a su amo. ¿Cómo se puede estar más en contra de los Derechos Humanos?, ¿cómo se puede hablar de una civilización avanzada sin respetar el principio elemental de la igualdad.

Administración de la Justicia Moderna. Aquí la persona es responsable de sus actos, nunca de los de otros y a nadie se acusa por sus creencias, sino solo por sus actos. En el cristianismo la idea central es que se puede castigar a un inocente para perdonar a los culpables y además tener creencias distintas es penado con castigo eterno. Si no amas al dios cristiano incumples su primer mandamiento y por tanto serás torturado eternamente, sin importar que seas una buena persona.

Educación. Esta es lo contrario a adoctrinamiento y debe basarse en la búsqueda de la verdad. En cambio, el cristianismo llama “educación” religiosa a un proceso de adoctrinamiento donde no está permitido cuestionar nada. Una verdadera educación religiosa daría a conocer las diferentes expresiones religiosas y no adoctrinaría en ninguna de ellas, sino que debería apegarse a los hechos, tanto los que resulten positivos como los negativos.

Salud. En el cristianismo la salud y la enfermedad se ven como el resultado de estar en gracia o desgracia con dios. En cambio, la salud moderna se basa en la ciencia, que es todo lo contrario a creer por fe.

Ciencia. Los grandes avances tecnológicos de la humanidad son impensables sin el desarrollo de la ciencia, la cual, a su vez, se basa en el pensamiento escéptico y en la necesidad de someter a prueba y comprobación las ideas. La tradición cristiana se opone directamente a esta actitud epistémica, porque asume que “conoce” el mundo y el universo por “revelación divina”, que es el término para recubrir de misterio el hecho de que un grupo de personas con poder religioso se inventó una idea y la asume como verdadera a priori, sin necesidad de comprobar nada, porque le hacen creer a sus seguidores que su deidad se los “reveló”. Nada más opuesto a la ciencia que el pensamiento mágico religioso.

Entonces, claramente, las bases de la civilización occidental no solo no responden al judeocristianismo, sino que se oponen a esta tradición religiosa y provienen del Renacimiento y la Ilustración, que a su vez provienen de la antigua Grecia. Son estas últimas sin las que no se hubiera desarrollado occidente y lo mejor del mundo moderno.

Nos han hecho creer que la fe y la razón no son formas de pensamiento opuestas entre sí, pero el pensamiento mágico religioso se basa por entero en creencias ciegas sin demostración, mientras que el razonamiento exige someter a prueba y verificación lo que se cree. En efecto son dos sistemas de pensamiento opuestos entre sí y los mayores éxitos, logros y avances de la civilización humana ocurren cuando tenemos el coraje de reconocer nuestra ignorancia y, en consecuencia, nos sumergimos en la búsqueda permanente, difícil, rigurosa, esquiva pero maravillosa de la verdad.

 

Por Pablo Chaverri

Máster en Ciencias Cognoscitivas y Licenciado en Trabajo Social, ambos grados por la Universidad de Costa Rica (UCR). Se desempeña como académico en el Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (INEINA) de la Universidad Nacional (UNA), donde investiga sobre cognición social infantil y políticas públicas de niñez y adolescencia. Trabajó como profesor en el programa de Estudios Globales de la Universidad de Long Island (LIU), sede Costa Rica, donde brindó cursos sobre métodos de investigación y teoría de la cultura. Es integrante del grupo de investigación en Cognición Social del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIP) de la Universidad de Costa Rica.