Pablo Chaverri Chaves, Científico Cognitivo.

La presentación de power point entregada por el MEP bajo el título: “Ruta de la Educación 2022-2026”, como supuesto documento que la sustenta, presenta una serie de carencias graves que impiden valorar su factibilidad y que sugieren que no hay claridad de rumbo en materia de política educativa en la actual administración. Por ejemplo:
  • Comienza diciendo que consideran los resultados de una consulta a más de 400 personas y sectores, pero esta consulta no se cita y no se referencia, por lo que no se sabe cuáles son esos resultados. En general, la presentación no incluye referencias a los documentos que la respaldan, de modo que no se sabe a qué información se refieren como sustentos en ningún caso.
  • Entre los sectores citados se menciona a las universidades públicas, pero como lo aclaró la Decana de Educación de la UNA, nosotros no hemos participado en tal supuesto proceso.
  • Como es un power point y no un documento de planificación en sentido propio, no tiene formato de planificación. Por ejemplo, no identifica objetivos generales ni específicos, no identifica metas ni indicadores en sentido propio, no describe actividades, ni plazos, ni recursos, ni encargados, de forma organizada, por lo que no hay especificidad ni claridad de cómo se van a cumplir las muchas promesas de esta “ruta”.
  • Los propósitos son demasiado generales. El primero dice “pasar de lo negativo a lo positivo” sin ninguna otra explicación. Esto lo convierte en una intención irrealizable pues no hay forma de saber a qué se refiere.
  • En muchos casos las promesas son demasiado generales para poder ser valoradas. Por ejemplo, en la diapositiva 12, punto 3, dice: “Currículo completo en oferta progresiva en todas las escuelas”. Exactamente: ¿qué significa esto, cómo se va a cumplir, con qué estrategia específica y con qué recursos? Al no darse estos detalles no hay forma de guiar el paso de la intención a la acción.
  • En general, las medidas propuestas no están asociadas a un diagnóstico detallado, entonces no hay cuantificadores de las acciones que permitan dimensionar el tamaño e implicaciones de las pretensiones.
  • En la filmina 21 se habla de mejorar las ayudas, y se dice, por ejemplo, que se va a “universalizar comedores y dar dos tiempos de comida”, pero la Contraloría acaba de reportar que el gobierno está aplicando la reducción más grande al presupuesto educativo de los últimos nueve años. ¿Cómo se pueden hacer más cosas con menos recursos si no se explica cómo? Al contrario, la Contraloría ha advertido que programas como becas, transportes y transferencias de recursos a centros educativos están en grave peligro de verse seriamente recortados, perjudicando directamente a miles de estudiantes.
  • Lo anterior aplica para todas las promesas, pues si no se identifican costos no se pueden hacer presupuestos.
En general, se trata de una presentación muy dispersa, desarticulada, sin priorización de estrategias y sin uso de evidencia científica de sustento, que, en suma, no permite construir una ruta educativa, sino que, así planteada, genera preocupación y angustia, porque con improvisación, carencia de fundamentación y falta de planificación no se puede sacar nuestro sistema educativo de la crisis actual. Lo anterior podría redundar en que, como lo han señalado otros estudios (Chaverri Chaves, 2021), ocurra un agravamiento de la situación: mayor desigualdad, menor aprendizaje, menor impulso de habilidades, destrezas y valores importantes, y menor conexión con el desarrollo socioeconómico nacional.
Costa Rica requiere con urgencia de una ruta clara en materia educativa que contribuya a sacarnos del estado de crisis, bajo rendimiento y desigualdad en el que nos encontramos, y la presentación hecha por el MEP no contiene los elementos mínimos para guiarnos hacia una salida positiva. Si no se corrige el rumbo con prontitud, quienes terminarán pagando los platos rotos serán, otra vez, las niñas, niños y adolescentes.

Referencia
Chaverri Chaves, P. (2021). La educación en la pandemia: Ampliando las brechas preexistentes. Actualidades Investigativas En Educación, 21(3), 1–22. https://doi.org/10.15517/aie.v21i3.46725
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Por Pablo Chaverri

Máster en Ciencias Cognoscitivas y Licenciado en Trabajo Social, ambos grados por la Universidad de Costa Rica (UCR). Se desempeña como académico en el Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (INEINA) de la Universidad Nacional (UNA), donde investiga sobre cognición social infantil y políticas públicas de niñez y adolescencia. Trabajó como profesor en el programa de Estudios Globales de la Universidad de Long Island (LIU), sede Costa Rica, donde brindó cursos sobre métodos de investigación y teoría de la cultura. Es integrante del grupo de investigación en Cognición Social del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIP) de la Universidad de Costa Rica.