Pablo Chaverri: La responsabilidad moral en el cristianismo

La idea cristiana de que alguien inocente puede pagar por las faltas de otros es inmoral e irresponsable.

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Pablo Chaverri Chaves, Científico Cognitivo.

La religión cristiana gira en torno a la idea de que Jesucristo murió por los pecados de la humanidad, pagando con su sangre por las faltas humanas, de acuerdo con la tradición en esta religión. Debido a esta narrativa, los cristianos creen que Jesús les salva de morir, pues gracias a este acto obtienen vida eterna. Tan es así que hasta existe un país que lleva este nombre en su honor.

Sin embargo, pese a lo extendido de esta narrativa, llama la atención la poca o nula criticidad con la que se sigue y asume como “buena” esta creencia, al menos en el contexto latinoamericano. Pensémoslo un poco: ¿está bien que un inocente sea torturado hasta morir por las faltas de otros?, ¿es moralmente correcto que alguien que no ha hecho nada malo pague por los delitos de otros?, ¿no correspondería más bien que cada persona se haga cargo de las consecuencias de sus propios actos, responda por ellos y asuma su justa cuota de responsabilidad tras un examen cuidadoso de la relación de hechos?

La idea cristiana de que alguien inocente puede pagar por las faltas de otros es inmoral e irresponsable. Por ejemplo, si el hijo comete un delito lo correcto es que el padre le pida que enfrente a la administración de justicia, no que el padre se presente ante el juez a pedir que le castiguen en lugar de su hijo, lo cual no tiene ninguna justificación. Sería como que luego de que un hijo sacó una mala calificación en una prueba el padre pidiera que se la pongan a él y no a su hijo. En este sentido el cristianismo es inmoral, porque promueve la irresponsabilidad de los propios actos y la responsabilización injusta de inocentes. Esta visión sacrificial cristiana no tiene lugar alguno en un Estado de Derecho civilizado y moderno que se precie de serlo.

Una ética responsable es aquella que enseña a asumir las consecuencias de los propios actos, no una que enseña al culpable a echar sus culpas sobre el inocente. Esto último es un absurdo en el que se basa el cristianismo que muchos simplemente dejan pasar sin un examen detenido. Si el dios judeocristiano realmente quería perdonar los pecados de su pueblo: ¿para qué manda a torturar y matar a su hijo? Según los cristianos no hay amor más grande que el de quien entrega su propia vida para salvar a otros, pero: ¿por qué era necesario que un inocente fuera asesinado para poder perdonar al pueblo? En realidad, estamos ante algo tan absurdo como la creencia primitiva y obsoleta de que había que arrojar personas al volcán o decapitar prisioneros o asesinar inocentes para que el volcán o el dios “calmara su ira”.

Supongamos que el dios judeocristiano es el único verdadero y que ama a sus hijos y quiere perdonarles todos sus pecados. ¿Qué necesidad tiene de enviar a su hijo a morir para perdonar a quienes lo matan? No tiene sentido. En lugar de esto, no es difícil pensar en mecanismos civilizados e inteligentes para hacer a cada persona responsable de sus actos, como los que prevé el Derecho Penal moderno en el marco de un Estado de Derecho, ideas muchísimo más avanzadas que la primitiva y absurda visión de sacrificar al inocente propia del cristianismo.

Nadie debería ser juzgado nunca por actos que no cometió y mucho menos por actos inconexos que hicieron otras personas. La primitiva visión sacrificial del cristianismo es incompatible con el Estado de Derecho moderno. En efecto, el cristianismo es un sistema de creencias desfasado, que en lugar de ayudar a progresar más bien lleva a retroceder.


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