Pablo Chaverri: ¿Por qué criticar la Biblia si es ficción y sirve de guía moral?

¿No me cree? Averigüe qué le hacian a los librepensadores en la inquisición medieval. Nicolás Copérnico, Giordano Bruno, Galileo Galilei, son ejemplos de cientificos y pensadores renacentistas que fueron reprimidos por el cristianismo. Hoy no lo siguen haciendo porque ya no tienen el poder para hacerlo, pero luchan por recobrarlo y reiniciar su persecusión contra la ciencia. El caso de Trump y Bolsonaro son dos lamentables ejemplos de lo que pasa cuando el fanatismo cristiano consigue poder político.

Pablo Chaverri Chaves, Científico Cognitivo.

La Biblia es un libro de ficción, no de historia, eso está claro. Por lo tanto, todos sus pasajes son ficticios. Incluso el nuevo testamento es ficticio. Los evangelios se escribieron entre 40 y 100 años después de la supuesta “existencia” de Jesús, se contradicen entre sí y no hay evidencia histórica de que hayan ocurrido. No hay evidencia contemporánea a esta supuesta “existencia”. Además, fueron escritos en griego, el idioma formal del imperio romano, porque posiblemente fueron mandados a elaborar por este, que necesitaba un relato de un mesías cordero y sumiso, que le sirviera para contrarrestar la idea de un mesías guerrero y libertador de su pueblo. Estamos ante una leyenda inventada con fines politicos.
Entonces, si toda la Biblia es ficción, ¿por qué criticar sus múltiples contradicciones y a su sádico y sangriento protagonista? El problema emerge porque la mayoría de la población en Occidente toma estos relatos como si fueran verdaderos y como si fueran una buena guía moral de “amor y bondad”, pero ni son reales ni son una buena guía moral.
Los textos bíblicos son ficción (no realidad) y una mala guía moral, pues, entre otras cosas, establecen el absurdo del amor a la fuerza como su primer mandamiento, proponen la limosna a cambio de un premio en “otra vida” y no la erradicación de la pobreza, dicen que hay que “perdonar siempre y amar al enemigo”, pero desde el libro uno el personaje dios condena de por vida a Adán y Eva y a sus descendientes por una falta inocua, mínima e irrelevante. Además, el personaje dios no ama a sus enemigos, sino que los manda a saquear y matar, y crea el infierno para torturarlos por toda la eternidad. Estamos ante un libro donde el personaje principal se contradice clara y abiertamente a sí mismo y, al final de cuentas, es el ser más malvado, más cruel, más sanguinario, más sádico y más asesino de toda la ficción.
Además, el relato de Jesús es también contradictorio. La idea central es que “murió por los pecados”, pero según el propio relato no murió, sino que resucitó, y los pecados no fueron perdonados, pues de acuerdo a la propia ficción el infierno y el juicio final siguen existiendo. Por otro lado, se enseña la incoherente idea de que se puede castigar a un inocente en lugar del culpable, lo cual viola el principio fundamental de responsabilidad personal por los actos realizados. Este absurdo no es aceptado por ningún sistema de administración de la justicia civilizado.
La Biblia no es una buena guía moral y mostrar sus descaradas contradicciones y mentiras aporta un servicio a la comunidad. Además, hoy contamos con ideas e instituciones morales muchísimo más avanzadas, tales como la Declaración Universal de Derechos Humanos (que choca de frente con la arbitrariedad y la xenofobia del dios judeocristiano), la República y la Democracia (que chocan directamente con la teocracia bíblica), el derecho penal moderno (que choca contra el sacrificio de inocentes y el poder sesgado y absoluto del juez), o la Convención sobre los Derechos del Niño (que choca contra la violencia y arbitrariedad de los padres ordenada en la Biblia).
Hoy somos más civilizados y pacíficos que en el medievo (época de reinado del cristianismo) gracias a que con el Renacimiento primero y la Ilustración después, la dirección de la sociedad se alejó de la ficción bíblica como guía moral y abrazó las ideas clásicas griegas, pilares de la modernidad, gracias a las cuales tenemos en nuestras manos esta tecnología que nos permite comunicar nuestros pensamientos y la libertad de expresión para hacerlo legítimamente. Si no hubiéramos superado el oscurantismo cristiano, no tendríamos esta tecnología ni la libertad de expresión y casi ninguna otra de nuestras libertades.
¿No me cree? Averigüe qué le hacian a los librepensadores en la inquisición medieval. Nicolás Copérnico, Giordano Bruno, Galileo Galilei, son ejemplos de cientificos y pensadores renacentistas que fueron reprimidos por el cristianismo. Hoy no lo siguen haciendo porque ya no tienen el poder para hacerlo, pero luchan por recobrarlo y reiniciar su persecusión contra la ciencia. El caso de Trump y Bolsonaro son dos lamentables ejemplos de lo que pasa cuando el fanatismo cristiano consigue poder político.

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