Anauim Valerín Pérez.  ENTREVISTA.   A través de la historia de Costa Rica han nacido partidos políticos “minoritarios” es decir, con un carácter muy personalista, muchos han llegado hasta la Asamblea Legislativa y mueren, sin un legado en el parlamento meritorio de recordar. Además de una imagen, que gira alrededor de uno o dos dirigentes, sin dejar ni un solo seguidor a su favor.

En la actualidad, se ha visto un cambio de paradigma, donde el papel de los partidos minoritarios ha alcanzado importancia dentro del Poder Legislativo, mostrando mayor consenso o siendo obstáculo en el parlamento.

Los partidos políticos minoritarios se les debe definir en función de dos dimensiones, a nivel presidencial y legislativo.

Para abordar el tema, La Revista entrevistó al historiador Vladimir de la Cruz, quien nos explica el panorama de los partidos políticos de estos partidos.

DIMENSIÓN PRESIDENCIAL

A nivel presidencial, en el año de 1949 la Constitución Política restringió la participación de los partidos comunistas hasta 1974. Este sector ideológico fue muy influyente antes de 1948, sin embargo, tras limitarle la participación hicieron diez intentos en ser parte de las elecciones y todos le fueron negados.

A su vez, asegura de la Cruz, que se desarrolló el Partido Liberación Nacional (1951) y hubo fuerzas opositoras a este partido, causando que se constituyeran dos grandes bloques.

Constituyeron lo que llaman partidos mayoritarios en función de que eran los partidos que ganaban las elecciones y ganaban la mayoría de los diputados. Obteniendo la mayoría de los diputados podían hacer pactos fácilmente”, contextualiza Vladimir de la Cruz.

DIMENSIÓN LEGISLATIVA

En el escenario legislativo había partidos que no eran de esos dos bloques, por lo que se disputaban las elecciones a nivel presidencial, pero solo alcanzaban diputados no fue hasta 1998 que lograron representantes pequeños y notorios en la Asamblea Legislativa.

“Los dos partidos que dominaban la mayoría total de los diputados y representantes ven cambiar el panorama. A partir de 1998 y del 2002-2006 y 2014, se da una desagregación de esos partidos mayoritarios a nivel legislativo y todos se convirtieron en partidos pequeños, en el sentido que ninguno era más grande de la mitad de los diputados”, afirma de la Cruz.

Conforme han pasado los periodos legislativos y como hoy se demuestra, entre ellos deben buscar pactos.

“Los partidos minoritarios, siguen siendo una representación política muy importante porque son muy focales, tienen nichos electorales, algunos de carácter muy provincial”.

Tal fue el caso del Partido Unión Agrícola Cartaginés liderado por el político Juan Guillermo Brenes, mejor conocido como “Cachimbal”.

Este líder político marcó un espacio para que Cartago tenga sus diputados, como Mario Redondo entre otros. Además, Heredia ha tenido sus diputados regionales, así como Guanacaste, Alajuela y Puntarenas.

“Son diputados que juegan nada más un papel muy simbólico representando intereses muy locales y representando posiciones que les permite tener un gran poder legislativo en función de que el voto de ellos vale para tomar decisiones. En ese punto, los grandes partidos que ahora no son mayoritarios, pero tienen la mayoría para imponer las cosas, se ven obligados a tomarlos en cuenta y hablar con ellos”.

Dentro de este grupo nacen los partidos políticos cristianos que tienen públicos específicos, con tres o cuatro partidos, según de la Cruz, tienen un nicho basado en iglesias evangélicas que son convocadas a votar disciplinadamente por pastores o los partidos y candidatos que ellos indiquen.

En la actualidad, los partidos políticos minoritarios, afirma de la Cruz, han generado obstáculos en materia de negociación política, cerrándose e impidiendo el avance de proyectos y discusiones, haciendo valer las palabras del Reglamento Legislativo.

“En la perspectiva del próximo año, pienso que se van a repetir algunos partidos, pero tengo la sensación de que pueden reducirse y algunos desaparecer”.

En un sistema multipartidista, cada voto hacia los minoritarios ha representado un desbalance en el eje de poder. Por lo que cada partido debe hacer un uso de autoridad sensato, para establecer las líneas claras de la agrupación y así consolidar su capacidad de influencia y tomar fuerza. Este es el papel que han protagonizado los partidos políticos minoritarios conforme ha pasado el tiempo.

Las preguntas son: ¿Qué sucederá para las elecciones del 2018? ¿Aumentará el peso de los partidos políticos minoritarios dentro del plenario? O ¿su estrategia conforme al tiempo y resultados llevará a la disminución de su presencia?

El sistema multipartidista requiere de fracciones legislativas que puedan comprender y resolver problemas de orden estructural de la sociedad. También llevar al consenso y diseño del sistema político nacional, así como su congruencia entre partidarios, para ejercer influencia dentro y fuera del plenario legislativo. Es imprescindible que los minoritarios vayan por este camino para construir, saber negociar y conciliar y así aumentar su proyección dentro del panorama electoral cada cuatro años.

 

Por Vladimir de la Cruz

Político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela. Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.