Para nicas, yo

Si vamos a hablar de la amenaza nica y de sacar nicas de Costa Rica, el primero que tiene que jalar, con guarda, china, peón y sastre, soy yo

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Gonzalo Ramírez-Guier, Economista.

Costa Rica fue conquistada y colonizada desde Nicaragua. Cavallón, Vásquez de Coronado y Perafán sucesivamente partieron de Nicaragua. Seguían la ruta norte-sur que ya habían seguido los chorotegas. Hasta entrado el siglo XIX, la «civilización», la plata, el Obispo y la Universidad estaban en Nicaragua a donde además tenían que viajar, para las sesiones, los diputados de Costa Rica creados por la Constitución de Cádiz.

La primera gran oleada de «inmigrantes » a Costa Rica fue la Anexión de los guanacastecos, que nos dio un incalculable patrimonio natural, económico, cultural y genético.

La segunda oleada, enorme, fue para la construcción del ferrocarril, y, sobre todo, el poblamiento y desarrollo del Caribe bananero primero, y del Pacífico central y sur también acompañando la plantación bananera. Es todo el período 1900 a 1950.

La tercera oleada fue la de los años ‘80, en tiempos de la guerra contra Somoza; flujo inmigrante que fue disminuyendo en los ‘90.

La migración negativa (se iban más de los que venían) empezó en el 2000.

A partir de abril de este año, posiblemente la inmigración es de nuevo positiva por los actos de violencia de la dictadura de Ortega, que han cobrado la vida de cientos de nicaragüenses.

En lo personal me siento inhibido de hablar contra los nicas. Primero, como profesional tengo claro que la agricultura de exportación depende totalmente de la mano de obra nicaragüense. Significa al menos el 15% de nuestras exportaciones totales: más de $2000 millones. El sector de la construcción también es posible gracias a los peones mayormente nicaragüenses. Y ese es en este momento un sector súper clave en la baja dinámica económica del país. Por supuesto, es determinante en todo el sector de servicios básicos urbanos, guardas, empleadas domésticas, carpinteros, pintores, jardineros, etc.

O sea, más o menos un 15 % del PIB nuestro es producido por nicas.

Dado que son explotados muchos de ellos y no se cumple con el tema de salarios básicos y seguros, contribuyen a bajar el salario promedio y permiten la competitividad en sectores y ramas que de otra manera no la tendrían.

Luego están los factores personales. Tendría que ser yo un basura para hablar mal de «los nicas» siendo que Lalita crio y protegió a mis hijitas (por cierto estudió y ha llegado a ser gerente de un lavacar), que Raúl está ahí afuera cuidando mi barrio; que en Plaza Avenida Roberto resuelve sin límite y con excelencia la operación de mantenimiento y que María nos ayuda en casa. En Sarapiquí trabajo con nicas como Facundo, que junto a los ticos se verguea contra la lluvia y las terciopelos cada día. Luego está mi sastre Diógenes, que es una maravilla (está ahí por el Parque Nacional) que me mantiene chaineadito de modo bueno, bonito y barato.

Aparte está el hecho de que mi bisabuela doña María Amaya era nica, igual que Junior Calderón y Ascensión Esquivel y que mi bisabuelo Francisco Alvarado vivió como exilado político muchos años en Diriamba, y vivió muy bien.

Además, no lo neguemos: Chalito Ramírez estuvo hasta la maceta en la guerra para quitar a Somoza, guerra que acabó encaramando a ese innombrable canalla que hoy persigue a su propio pueblo, y que fue, casi con toda seguridad, quien nos organizó esos actos vergonzosos de xenofobia, para hacernos quedar como una escoria.

Afortunadamente el escenario de “sacar nicas” de nuestro país no es material, ni jurídica, ni económicamente posible. Porque si vamos a hablar de la amenaza nica y de sacar nicas de Costa Rica, el primero que tiene que jalar, con guarda, china, peón y sastre, soy yo.

P.D.  El abuelo de mi esposa era nica.

El autor ea economista, académico y empresario

 

 

 

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