Paul Benavides: Desigualdad social y salud mental

Los informes sobre la situación de los derechos de los niños y adolescentes muestran que cada vez más la población infantil vive en condiciones donde tienen serias dificultades para cubrir sus necesidades básicas, siendo más del 45% los niños y niñas en el país.

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Paul Benavides Vílchez, Sociólogo y escritor.

La relación entre desigualdad social y deterioro de la salud mental y física es tan grande en Costa Rica que no la ven los políticos. Y no la ven porque no entienden que vivir bajo fuertes privaciones materiales de forma prolongada y de paso, no tener un horizonte de salida posible, conduce inequivocamente a la autoanulación o a la violencia infantil.

No hay familia o núcleo familiar que aguante vivir precariamente años y más años sin que sus miembros no experimenten un daño moral que descoyunte, fragmente y disuelva sus valores, sus afectos y sus lazos emocionales.

El suicidio y la violencia infantil están ocultos e invisibles bajo el coeficiente de Gini ( 0,514 en el 2018) en los hogares en situación de pobreza ( 21, 1% del total del país) y pobreza extrema (6,3%) hogares cuyo ingreso no alcanza para cubrir las necesidades básicas alimentarias.

Se sabe que el PANI, el IMAS, la CCSS, el Ministerio de Salud han sido superados y van a seguir siendo superados por una realidad que muestra sus perfiles más oscuros.

Los informes sobre la situación de los derechos de los niños y adolescentes muestran que cada vez más la población infantil vive en condiciones donde tienen serias dificultades para cubrir sus necesidades básicas, siendo más del 45% los niños y niñas en el país.

La tasa nacional de suicidios en Costa Rica pasó de 6,4 en el 2017 a 7,2 por cada 100 mil personas en el 2018, y el intento de suicidio aumentó un 65%, pero la situación es más grave de lo que pueden reflejar las estadísticas.

Durante el 2018 en 31 de los 81 cantones de nuestro país se cometió más suicidio que homicidio, en otros 11 se cometió la misma cantidad, según datos del INEC.

Costa Rica tiene la segunda causa de suicidios más alta de Centroamérica superada solo por El Salvador.

El OIJ indicó que en el año 2018 el país contabilizó 201 suicidios. “Estamos frente a una emergencia dijo Sisy Castillo, Jefe de la Sección de Psiquiatría y Psicología Forense del Organismo de Investigación Judicial.

La tasa de suicidios que reporta la OPS para Costa Rica es congruente con los datos absolutos divulgados recientemente por el Ministerio de Salud. La autoridad local indicó que en el país mueren 318 personas por año, según las cifras acumuladas entre el 2010 y el 2014.

El Hospital Nacional de Niños le dio grado de epidemia a la agresión infantil, debido al aumento del 600% en casos atendidos en este centro de salud entre el 2010 y 2011. Hoy en día se podría considerar ya como una pandemia debido a que las violencias que sufren los niños, niñas, adolescentes y jóvenes han venido en aumento desde entonces.

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