Paula Solís M., Arquitecta

El proyecto del tren eléctrico terminó evidenciando la ausencia de los cimientos para el desarrollo de proyectos a gran escala: el Plan de Desarrollo Urbano. A pesar de los esfuerzos por promover un proyecto que es necesario, se falló en lo más básico, ya que la movilidad urbana no se soluciona con un solo tren.

Para defender un proyecto de este calibre, debía justificarse con un Plan que identificara las problemáticas del GAM y se solucionara integralmente, por medio de una guía, una ofrenda, para una ciudad sedienta de soluciones.

Es en este punto donde debemos de hablar de Urbanismo. El urbanismo pretende resolver problemáticas que estamos viviendo hoy: descongestionar las ciudades, tanto a nivel de densidad de población como en su infraestructura vial, ordenando el territorio de manera equiparada y proyectada. Esa planificación de las ciudades, carreteras y proyectos evita el colapso vial y territorial de las ciudades.

Por el año 1852, la intervención urbanística de París se da gracias al encargo de Napoleón III, quien encomendó a Haussmann, un visionario urbanista, la reforma de la ciudad parisina.

Muchos le criticaron por destruir la antigua París, cuando ésta era una ciudad insalubre, desordenada y fea, pero los drásticos cambios relucían: anchas vías en disposición radial a partir del Arco del Triunfo, un mejorado alcantarillado, así como nuevos puentes y edificios públicos.

Estas reformas urbanísticas no fueron exclusivas de París, pero fueron pioneras a nivel regional y el impacto positivo a nivel socioeconómico se replicó en otras ciudades que siguieron el ejemplo, como en la ciudad de Barcelona, en España.

En la actualidad, hay propuestas sobresalientes en Latinoamérica, un ambicioso proyecto urbano liderado por un país con características topográficas similares a las de Costa Rica: Colombia. A pesar de las dificultades que atraviesa Colombia con la guerrilla y el narcotráfico, Colombia se propuso atender el crecimiento de la población, preparando el territorio y la infraestructura, para atender problemas socioeconómicos y unir ciudades divididas por montañas.

El ambicioso plan expone la voluntad política para desarrollarse de manera ordenada e involucra la sectorización de las rutas de autobús, (TransMilenio), así como el teleférico de Bogotá para conectar zonas con muchísima necesidad de trabajo.

Es así como un país con 50 millones de habitantes y una ciudad como Bogotá, con una población de 7,413 millones, nos aleccionan a nosotros los ticos, con un país tan chiquitito pero tan lleno de contradicciones.  Si Colombia pudo sobrepasar sus enormes retos, ¿porqué Costa Rica no puede hacerlo?

El país ha venido arrastrando un sinfín de proyectos a medio hacer, proyectos muertos gracias a la voluntad de las nuevas administraciones políticas. Queremos ejecutar proyectos mal planteados a como de lugar, aunque no tengan estudios ni bases y eso no es sinónimo de progreso. Es hora de abandonar las excusas, de priorizar el punto final sin entender el origen, es hora de desdibujar los “peros” que impiden el desarrollo correcto y ordenado que Costa Rica merece. Plan Urbano, ha llegado tu hora.