Peregrina de mi misma

0
Laura Gómez Rodríguez.

 

En el libro “Peregrina de mi misma” Laura ausculta, indaga, poetiza en suma  sobre el amor y sobre el desamor, sobre el encuentro y el desencuentro amoroso, temas cuya vitalidad solo es posible cuando se tiene clara conciencia del oficio poético: hacer que la palabra coincida con la intención de lo que se dice. En poesía la coincidencia de ambos elementos no es sencilla. Es casualmente uno de los escollos que debe esquivar el que se arriesga a escribir poesía. Y esto es preciso decirlo: Laura en su poemario lo consigue.  
Por otra parte, está el tema de la perspectiva poética desde la cual se escribe. Y aquí es importante detenerse para hacer una observación.  En la poesía de Laura es claramente distinguible la perspectiva poética trascendental, una corriente estética que marcó de forma importante a toda una generación de creadores. Muchos de sus poemas poseen el sentido y la carga estética del trascendentalismo, pero en todos ellos es posible sentir la voz de Laura, su voz propia poética desbordar la metáfora o la figura retórica, y afincar el verso donde toda poeta  genuina lo coloca:   en la emoción abierta, que hiere y golpea. En el justo sentido de la palabra se es un poeta beligerante cuando la imagen simple o la metáfora compleja sirven al poema para que hable con el vigor, la pasión y voluntad de estilo necesaria.   Y es donde el poema adquiere vida, toma forma y sustancia, empieza a existir sobre el papel.
Laura, sin temor o temblor, se propone el viejo sueño de los poetas clásicos para dotar al verso de  belleza y de música. Solo así la poesía sobreviviría al tiempo y al olvido.  Solo así la poesía lograría atinar a su propia sustancia, dar con la materia artizada al decir de Lezama Lima.
Atinar a lo huidizo y a lo permanente, a lo estable (el amor) y a lo caótico (el des amor)   es precisamente lo que la poesía de Laura logra finalmente.
Su poesía indaga en los trechos sinuosos del dolor, ciertamente, pero también poetiza sobre la vida y sobre la existencia.  Más precisamente recala en ese territorio donde campea la luminosa emoción del optimismo.  Indaga, busca, apuntala socollonea el árbol de las palabras para que los poemas alcancen su grado más alto, sea cuando el amor renace o cuando es rescindido. El poema a Arianty, a Marco Aguilar y a Paloma San Basilio celebran el entusiasmo de vivir en medio de todos los males que plantea sin reticencias, la vida.
El amor, su desencanto, la nostalgia, el canto a la vida y al optimismo, la poeta que no se cansa de artizar la materia humana que es en definitiva, la materia poética: cantarle a la poesía, como un pájaro que canta a pleno sol o en medio de una tormenta. 
Paul Benavides

 


I

Escarmenté en un juego anticipado,
abrí condenas
hacia la sombra,
supe que al final
mi mundo caería.

Aposté a la bondad
frente a los ojos
que devuelven los sueños.

Imploré al destino
que no matara la intención
de los besos.

Me resistí a saber
hasta dónde llegarían
las palabras en su vuelo,
porque no sabía a dónde
acomodar el dolor imprescindible.

Amar. . .
Dicen los sabios mal intencionados,
que amar es «un mal necesario»,
yo creo que es el camino
a la verdad de las mentiras,
una ruleta silenciosa
que gira y gira
hacia el olvido.

 

 

II

Tu soledad está ahí
donde el abismo decae,
donde todas las noches
reviven las carencias, a
donde el temor
es tu propio ángel.

Tu vicio devora siluetas
que ignoran tus manos
y apaga los incendios de tus huesos.

Tu soledad está ahí,
en tu propia cama,
llena de fantasmas
y recuerdos desnudamente heridos.

El amor es cada vez más denso,
paso a paso las lunas `
van robando la ternura,
el abrazo se transmuta en anhelo
y el invierno en el color de tus flores.

La necesidad regresa a tu sombra
y revive la sed de tu ahogo,
las grietas en tus venas
recorren la desierta pantalla
que juega y aún juega a seductor nocturno,
con el silencio de todas las partidas
y la ausencia de un amanecer.

¿Sabes?

El amor es un lento arrecife,
para abrazar toda la luz del mundo,

 

 

III

Él sostiene una copa frente a ella…

Esa noche, vencido en el bar,
-el mismo bar de incontables memorias-,
la confesión atada al pavor
abriría la herida longeva.

Con su mano infiel
mueve el hielo,
absorbe un trago de valor
y escupe aquel pecado
ante su mujer preñada.

Ella, con ojos de penumbra,
toca el abdomen
que busca ahora
un apellido por definir.

Ante la desolación
del engaño con olor a whisky,
seca las lágrimas
que recorren la blusa
de corte maternal.
La misma que vestirá
el desencanto
hasta el nacimiento.

 

 

IV

Hoy subo otro peldaño
y mi rastro súbito
germina con frescura.

He resistido mil estaciones
aferrada al brío de mi canto,
tejí la autonomía
que cubre hoy mi dignidad,
me prohibí evocar
lo que está hecho polvo
porque mi sangre sigue invicta,
mi cuerpo intacto
y mi nombre se hace fuego
en cada mayo.

 

 

V

A veces llegan mensajeros blancos del tiempo
anunciando el destino
de todas mis lunas.

Recuerdo que mis alas
reanudan la creencia
de seguir viva y con más vida.

Mis ojos están nutridos de más deseos,
mi andar es un secreto tenaz
para cruzar los mares.

Hay noches en que reto a Dios
a jugar al ajedrez de la frescura
pero su jaque mate
vence mis estaciones.

No cargo años,
tengo un destino,
trato de envejecer
y no lo logro.
No debo inquietar
la constelación de mis sueños
aunque un día despertaré
y mi ayer será un espejo
batallando con mis olvidos.

 

VI

Contestación

Que nadie me descubra
el profundo oleaje
que sobrevivo en tu mirada,
mis sueños perturbados. .. Culpa de tus poemas

Son tus libros el itinerario perfecto
para saciar lo reprimido,
casi una condena de anhelos
en la lujuria mía.

A veces me pregunto
si puedo ser una de tus amadas
visitar el piso
que ofrecen tus dedos
y hacerte el amor
en el malecón,
también.

Quiero danzar donde me lleven tus besos,
quiero sentir mis cardinales arder,
mojar las sábanas de tu poesía
y que nadie descubra
que me gusta el café sin azúcar,
también.

 

 

De la misma autoría le podría interesar:

También podría gustarte

Comentarios

Cargando...