PLN: La necesaria revolución interna

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Marlon J. Soto González, Politólogo.

Los partidos políticos se renuevan constantemente o desaparecen, para el PLN esa renovación es hoy más imperativa que nunca.

El apogeo de una democracia cada vez más participativa ha repercutido en la percepción de los ciudadanos sobre los partidos políticos, observados como organizaciones alejadas de la población y su realidad diaria.

Los partidos se han convertido en simples máquinas de campañas electorales que, en su afán de ser eficientes dentro de un mercado electoral cada vez más competitivo, dejaron a un lado sus ideologías, para abrazar la inmediatez y el oportunismo como motor de las decisiones partidarias.

La idea de que los partidos políticos no representan a la gente, y que son corruptos, corresponden a percepciones extendidas en toda América Latina. Los problemas de credibilidad de los partidos políticos no son casos particulares de un único país, los cuestionamientos son similares a las agrupaciones políticas en Perú, Argentina o Costa Rica, es lo mismo en todos, están desprestigiados y lo más relevante: no representan a la ciudadanía.

Hace unos días conversé con un buen amigo y dirigente de base de Liberación Nacional en un distrito rural, un liberacionista de esos que votan verde y blanco sin importar quién sea el candidato; a pesar de la fuerte militancia que le ha caracterizado desde que lo conozco, esta vez estaba molesto porque, para él, el partido no representa los intereses de la clase media y trabajadora, segmentos que nutrieron durante años al liberacionismo. El descontento de este dirigente con el PLN no es aislado, se repite a lo largo y ancho del país y debe prestársele atención si de verdad se quiere levantar el ánimo de los verdiblancos.

Un partido en crisis

Una de las pocas cosas en que coinciden la mayoría de liberacionistas es que actualmente el partido, más grande e histórico de Costa Rica, se encuentra en crisis.  

Pero en realidad lo difícil para un partido político no es estar en crisis, lo complejo es no estar preparados para enfrentarla, eso sucede cuando no se ha hecho nada por el fortalecimiento de los cuadros internos y estructuras territoriales.

Los partidos deben renovarse de manera constante. Cuando un partido como el PLN llega a esa situación, cuando todo está mal y nada funciona, significa que debemos volver la mirada hacia adentro y evitar que las diferencias continúen profundizándose. De lo contrario, será cada vez más complicado unir fuerzas y alcanzar acuerdos. Considero que ya hemos llegado a ese momento y el único camino posible es una necesaria revolución interna, que se origine en las bases, pero no en las bases que añoran el pasado, sino en aquellas que no están contaminadas con prácticas truculentas, que no responden a intereses superiores o particulares, ahora más que nunca el PLN necesita de los líderes que añoran y transpiran cambio, los que están dispuestos a pagar un precio electoral en el corto plazo para forjar un partido fuerte.

¿Qué implica  la revolución interna?

Desde mi posición como un liberacionista más, que diariamente recibo el descontento y desilusión de quienes en algún momento nos han favorecido con su voto, considero que la necesaria revolución interna debería incluir como mínimo los siguientes elementos. 

Renovar liderazgos y estilos: Los verdaderos líderes no obstaculizan el paso de nuevas generaciones y figuras.

Todo grupo social tiene un líder o líderes que actúan como los guías que les motivan,  pero esos líderes tienen un trabajo fundamental hasta un momento determinado, lo que no significa que el líder con trayectoria sea relegado, pero sí que ceda protagonismo al hacer la lectura correcta para apartarse en el tiempo justo y abrir espacios para que otros entren, para que más y distintas ideas, causas e intereses se posicionen, para que nuevas personas participen.

Tampoco se vale que una sola persona pretenda copar varios espacios de participación, en el PLN hay suficiente gente, con demostrada capacidad, como para permitir la concentración de poder o aceptar que se hereden, de turno en turno, los puestos entre esposos hijos y demás familiares, con la única intención de no perder poder. La capacidad de liderazgo debe demostrarse no heredarse.

El tema de la renovación de liderazgos es esencial en un momento en que la composición etaria del padrón electoral ha cambiado, y con ello la forma de conversar y escuchar a los más jóvenes se ha convertido en un desafío para el PLN.Llega un momento en que los líderes tradicionales deben entender que el partido no les pertenece, ese es un gran problema, porque después de ser presidentes, ministros, diputados, asesores, alcaldes y dirigentes de base les cuesta renunciar a sus pretensiones de poder.

Cuando la dirigencia de muchos años se apropia de una estructura partidaria y renuncian a renovarse, el destino del partido es la debacle.

Fortalecer militancias: En paralelo al punto anterior, se debe incluir gente con posibilidades reales de participación, no hablo únicamente de jóvenes, sino de gente nueva en el mundo de la política.

Por ejemplo, ¿de qué vale ganar procesos internos si al final son otros los criterios que privan en la posibilidad de aspirar? Hoy en día imponer nombres es mal visto por electores cada vez más analíticos y críticos que prefieren prácticas transparentes y democráticas.

Si cuento con muchos líderes con respaldo electoral, aptos, calificados y cercanos a las bases para llegar a obtener cargos y no los tomo en cuenta, los partidarios se frustran y el resultado es la fuga de militantes y escaza participación en los partidos (¿le suena conocido?).Renovar reglas, procedimientos y actores: Para generar credibilidad, el PLN debe establecer instancias que generen verdadera disciplina y tengan el valor para decir: ese personaje no representa los ideales y su conducta no se ajusta a la ética del partido.

En el PLN conviven cuadros dirigenciales de diversa naturaleza, uno de esos es la que cree que la misma receta que funcionó hace 40, 30 o 25 años será exitosa ahora, siguen creyendo que el PLN saldrá adelante sin dialogar, sin conseguir acuerdos, olvidan que en la política actual se debe buscar lo que nos une y no tanto lo que nos divide.

Otra cosa que olvidamos es que la interacción en redes sociales vino a sustituir al discurso de tarima, los políticos dejaron de ser figuras inalcanzables y todo poderosas para convertirse en funcionarios objeto de cuestionamientos, siempre en el ojo de la opinión pública. Por eso, el perfil del político en el 2019 es muy distinto al del cacique o caudillo incuestionable de décadas anteriores.

También resulta importante comprender que las alianzas, los acuerdos, los pactos a lo interno y con otros partidos no son malos. En las elecciones municipales del 2020 existe posibilidad de fracasar en varios cantones si no se efectúan coaliciones con otras fuerzas políticas.

Desde el año 2002, cuando por primera se eligió por voto directo a los alcaldes, el PLN ha demostrado una fuerza importante a nivel cantonal, distinto a lo que sucede en las elecciones nacionales. Bajo esa realidad los alcaldes, regidores y síndicos deberían tener mayor protagonismo en las decisiones del partido.

Cuando se aprobaron los estatutos vigentes, los alcaldes no eran figuras en la estructura, hoy son, posiblemente, el principal punto de referencia en la organización territorial. Los alcaldes, como operadores políticos locales y la cara del partido en los diferentes cantones, son actores fundamentales que merecen representación permanente en la Asamblea Nacional y el directorio político.

Democratizar el costo económico de la participación electoral: En Liberación Nacional toda aspiración formal tiene un costo económico; en español simple, eso significa que el partido cobra a los militantes que  aspiran a un cargo de elección popular, práctica que lo que consigue es dejar fuera a gente buena, que por principios o falta de recursos, no paga y por consiguiente no puede postularse.

Ponerle precio a la participación concede ventaja a grupos que sí cuentan con el dinero para pagar el costo de una candidatura. Ya conozco la respuesta oficial a esta inconformidad: “El cobro por candidaturas es lo que permite al partido hacer frente a los gastos que generan los procesos internos”, por eso  sería conveniente buscar alternativas que permitan democratizar el acceso de la mayor cantidad de liberacionistas a aspirar a una candidatura, sin que el factor económico se convierta en un filtro.

Lo público por encima de los intereses particulares: Es urgente desvincular al PLN del estigma que arrastra, como partido que beneficia intereses particulares por encima del beneficio público y, peor aún, de la imagen de organización alcahueta en temas éticos.

Para evitar ese tipo de situaciones se requieren estatutos modernos, actualizados y un Tribunal de Ética independiente, con poder verdadero para sentar responsabilidades cuando se actúe contra el buen nombre del partido o de los compañeros militantes.

Una juventud motivada, creativa y valiente: La bandera verde, blanco y verde, es fértil en la germinación de cuadros diligénciales, jóvenes hábiles e inteligentes que deben dejar de servir de plataforma. Los jóvenes en Liberación Nacional tienen la responsabilidad de  construir su camino a base de humildad, sueños e ideales propios.

Formación a todos los niveles: Una de las principales fortalezas del PLN era la responsabilidad con la que asumía el proceso de formación de sus cuadros, pero eso cambió, ahora es una de las innumerables debilidades del partido: ausencia de formación de cuadros serios, formales y capaces de generar propuestas viables para solucionar los problemas del país a través de políticas públicas que encaminen los esfuerzos hacia el logro del bien común.

Hay una enorme oportunidad en retomar con más fuerza el proceso de capacitación continua a los militantes y líderes, en cualquier lugar donde tenga organización territorial el partido.

La formación debe ir en función de una variedad de temas de actualidad como la historia política del país, realidad nacional, estatutos del partido, sistema político nacional, organización del Estado, democracia, campaña electoral, redes sociales y otros que permitirán la eficiencia del partido.

El Instituto Rodrigo Facio tiene la oportunidad de evolucionar hacia un centro de investigación científica, conducido por un equipo multidisciplinario de profesionales que produzcan herramientas y propuestas de políticas públicas. 

Definición de temas y causas: Es un reto, talvez el más importante, repensarnos como partido y reflexionar hacia dónde vamos y hacia dónde queremos llevarlo, empezar a tomar las decisiones necesarias, aunque no resulten populares, rompiendo así con la forma tradicional que ha sido caracterizada por la corrupción, falta de transparencia, nepotismo, desconocimiento, improvisación, oportunismo, por mencionar algunas de las plagas que han  manchado la gloria del PLN.

Es necesario tener claridad sobre los temas y causas de la realidad nacional e internacional que defiende y defenderá Liberación Nacional, por ejemplo, ¿cuál es el criterio de partido sobre el aborto o el matrimonio igualitario? ¿Cuáles son las causas por la que lucha el PLN en este momento de la historia? Ambas preguntas son difíciles de responder cuando se carece de norte.

Es responsabilidad del PLN orientar a los costarricenses hacia la construcción de una nueva sociedad, más igualitaria, libre y solidaria, preocupada por temas que perjudican a las mayorías como el desempleo o el cambio climático.

Costa Rica es una colectividad compleja, que ha entrado en la era digital. Una sociedad en la que no resulta sencillo identificar los sectores que conforman mayorías sociales y los grupos de interés. En la coyuntura vigente, el PLN debe reestructurarse para atraer a nuevos sectores: grupos religiosos, emprendedores, comunalistas, trabajadores independientes, comunidad LGBTI, artistas, colectivos de cultura, entre otros, sin descuidar a los sectores sociales que lo han nutrido por décadas.

Las prioridades, luchas a emprender y diferencias que surgen a lo interno de un partido grande y pluralista se deben dirimir por la  vía democrática. El pecado que no puede seguir permitiéndose Liberación Nacionales permanecer impasible, sin posiciones claras ni capacidad de respuesta.

El fortalecimiento del PLN es posible, pero solo ocurrirá mediante una revolución que sacuda su estructura interna. Ante la elección de puestos en la cúpula del partido, mi voto sería por aquellos candidatos menos contaminados por la forma tradicional en que se han hecho las cosas en el PLN, votar por los que ya fueron o por los más curtidos sería aplicar la misma receta que no ha funcionado por años.Después de la agitación inicial la revolución interna debe ser un proceso continuo, ¿por qué? porque la sociedad cambia permanentemente, aún más en la actualidad cuando  las transformaciones son vertiginosas.

Conceptualmente una revolución suele ser una aspiración casi romántica, pero la revolución de la que les hablo es, además de inspiracional, es implacable, pragmática y rápida, para que las heridas sanen pronto y se consoliden las nuevas medidas.

La génesis del PLN es revolucionaria, la trasformación que requiere este partido debería también serlo.

 

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