Políticamente no hay cabida para el fraude ni la intimidación

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A muy poco tiempo de que se realicen las elecciones presidenciales, y así empiece un nuevo gobierno, es común que los candidatos aprieten en la recta final de la campaña con la intención de calar en la mayor cantidad del electorado y poder obtener resultados positivos.

Las entidades públicas son un blanco constante de críticas el cuánto a su funcionamiento y desempeño, sin embargo, son pocas las ocasiones en las que se pone en duda la credibilidad de instituciones como el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).

Ante declaraciones del candidato del Partido Integración Nacional (PIN), Juan Diego Castro, en la que había anunciado en sus redes sociales “el mayor fraude electoral”, La Revista decidió conversar con Francisco Chacón (jefe de campaña de Antonio Álvarez Desanti), para conocer su perspectiva sobre este tipo de declaraciones.

La posición es clara cuando afirma lo siguiente:

“El sistema electoral costarricense ha sido probado en múltiples ocasiones elección tras elección; sabemos que las posibilidades de fraude son nulas, muy pero muy pequeñas. Es un sistema en donde todos los actores se controlan entre si y por lo tanto no es creíble ni posible un fraude electoral en Costa Rica. Las declaraciones de Castro son irresponsables e irrespetuosas que en última instancia lo único que hacen es socavar la confianza que tienen los costarricenses en el sistema electoral y flaco favor le hacen a la democracia costarricense.”

Generar este tipo comentarios sin contar con el material argumentativo necesario no es una práctica razonable. El movimiento y propagación de la información mediante redes sociales es muy rápido y efectivo, además de tener la ventaja de contar con un alcance bastante alto; si bien es cierto pueden usarse como herramienta, también en caso de dar un uso irresponsable, son un peligroso detonante y divisor de la población.

Ante la situación planteada, se consultó a Chacón sobre la posibilidad que existe tras este tipo de comentarios, sumados a escándalos de corrupción como el “cementazo”, que se generen reacciones que lleven a movilizaciones sociales disconformes con los resultados electorales. Ante esto respondió:

“Si, en el ambiente político que estamos viviendo a raíz de este escándalo del ″Cementazo″, el peor caso de corrupción de la historia de Costa Rica, originado desde Zapote más este tipo de declaraciones irresponsables no contribuye para nada en el sistema democrático costarricense y por el contrario lo que hace es atizar la desconfianza, el odio, la ira, el desgaste de las instituciones y eso es totalmente contraproducente. El atizar este tipo de situaciones en este contexto es una gran irresponsabilidad y lo que puede crear es un escenario de desestabilización.”

Gran cantidad de personas tanto del ambiente político interno, así como desde sus afueras, han cuestionado las declaraciones que suele emitir el candidato del PIN. Más allá del cuestionamiento sin pruebas, lo que preocupa es que en Costa Rica no suele haber incertidumbre sobre la transparencia y efectividad con la que el TSE realiza cada uno de sus procesos.

Si se lanzan acusaciones tan serias como un eventual fraude electoral y no se aportan pruebas, el acto no pasa más allá de ser demagogia irresponsable.

Chacón señaló que nuestro país es afortunado al lograr crecimiento y estabilidad por el accionar de entidades públicas “Costa Rica la hemos construido a través del fortalecimiento institucional por muchas décadas, estamos muy orgullosos de ello”.

Que se realicen acusaciones, se ponga información en evidencia y se brinden herramientas para investigaciones, son acciones dignas de aplaudir, y quien sea que las realice merece el mayor crédito; caso contrario de aquel que sin pruebas emite un juicio peligroso y que puede ser tomado muy distintos por las diversas áreas de la población.

Que se denuncie, se critique y se ataque toda acción cuestionable, pero que sea de la manera adecuada y con los argumentos tangibles necesarios, no como un simple medio de atención.

De igual manera, intimidar al Presidente del TSE, por parte de Castro no pasa de ser un acto de “matonismo político, propio de los regímenes dictatoriales, como el caso de Venezuela que ha socavado la legitimidad de su sistema institucional. Esto no podemos permitirlo en nuestro país. Políticamente no hay cabida para el fraude ni la intimidación .” expresó Chacón.

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