Programa Estado de la Nación: Informe 2020 en Desarrollo Humano Sostenible

En 2019 el Informe dijo “que el país se precipite a corto plazo en una crisis, o que esto se logre evitar, depende, en parte, de factores ajenos a la sociedad costarricense”. La advertencia se está concretando.

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La Revista se complace de presentar el más reciente informe del Programa Estado de la Nación, cuyo tópico es el Desarrollo Humano Sostenible, este es de suma importancia debido a la coyuntura que atravesamos y cómo se presentarán las dinámicas humanas de ahora en adelante. El informe hace énfasis en el pilar fundamental del Desarrollo Sostenible: garantizar el progreso y bienestar de futuras generaciones sin descuidar ni comprometer el medio ambiente. La lucha contra la pobreza, implementar mejores condiciones para la producción, la preservación de hábitats, la erradicación de la hambruna, el progreso y la paz, la modificación de la infraestructura y las coaliciones para conseguir los objetivos; las anteriores metas son cruciales para el Desarrollo Humano Sostenible y para la preservación del medio a mano del progreso y desarrollo.

“De experimentar una “coyuntura crítica”, según el Informe Estado de la Nación 2019, que entrañaba serios riesgos para la sostenibilidad del desarrollo humano, Costa Rica ha pasado a vivir una grave crisis que amenaza logros históricos de ese desarrollo. Esto es, en resumen, la diferencia central entre la situación en la que estaba la nación hace un año y en la que se encuentra en la actualidad, fruto del shock productivo, fiscal y social más grave desde los años ochenta y, dependiendo de lo que suceda en los próximos meses, de la historia nacional moderna.

Aunque la pandemia de covid-19 ha impactado a todo el mundo, en Costa Rica ha materializado los riesgos a la sostenibilidad del estilo de desarrollo nacional que este Informe viene señalando desde hace ya varias ediciones, por debilidades estructurales en materia económica, social, ambiental y política, para las cuales no introdujo elementos correctivos estratégicos que mitigaran los riesgos.

En 2019 el Informe dijo “que el país se precipite a corto plazo en una crisis, o que esto se logre evitar, depende, en parte, de factores ajenos a la sociedad costarricense”. La advertencia se está concretando.

La presente edición del Informe sale a la luz pública, pues, en un momento extraordinario. La crisis ha producido una situación muy cambiante, peligrosa e incierta que ha supuesto un esfuerzo adicional para documentar su evolución hasta la fecha más reciente posible. En consecuencia, el Informe analiza el año 2019 y buena parte del 2020 para trazar un retrato del momento previo a recibir el impacto inducido por la pandemia, así como para caracterizar los profundos efectos disruptivos que esta ha tenido sobre los diversos ámbitos de la vida social.

El cuadro que emerge en este Informe es que la pandemia ha golpeado a Costa Rica en un momento en el que las fortalezas históricas en cuanto a desarrollo humano son frágiles y vulnerables. Esta debilidad está amplificando los efectos de la crisis sobre las condiciones de vida y trabajo de cientos de miles de personas y, en particular, reduce todavía más la capacidad de maniobra de la sociedad, del sector privado y del Estado para enfrentarlos. En pocos meses, el desempleo y el subempleo, que ya estaban en niveles históricamente altos, se duplicaron, generando una caída en los ingresos de los hogares, y la insolvencia en las finanzas públicas se agravó, debido a la combinación de la caída de ingresos tributarios, mayores gastos para enfrentar la pandemia y el rápido crecimiento del servicio de la deuda.

En la actualidad, Costa Rica enfrenta y discute la urgencia de ajustes fuertes que eviten una profundización en la crisis fiscal, que agrave el shock productivo y social que vive el país”.

 


“Mujer desafiante con tormenta interior”: la portada del informe estado de la nación 2020

La portada de este año es el reverso de la del año pasado. Si en aquella ocasión ésta fue directa y al punto (“trate al país con cuidado”), la del Informe 2020 es compleja, posee múltiples texturas y está abierta a diversas interpretaciones.

Una mujer joven observa desafiante una situación que nosotros, los lectores, no observamos pero sabemos que está ahí, amenazante. El entorno es plomizo, uno de esos días grises que anuncian borrasca, e intuimos que ese desafío entraña una toma de posición frente a eso que no vemos y que cada uno es libre de imaginar.

El retrato, sin embargo, no acaba ahí. La portada tiene otra dimensión, mucho más íntima, que es, en sí misma, una exploración del mundo subjetivo de la mujer. Ahí encontramos una subjetividad cargada de imágenes conflictivas: una tormenta interior, que acompaña la tempestad exterior; un día crepuscular en el que las tinieblas ganan terreno (¿o será un amanecer?) y, en medio de todo, una luz intensa -la de una linterna- una herramienta de vital necesidad a la hora de recorrer a oscuras un terreno desconocido.

Tensión, duda, amenaza, conflicto interior: la portada del Informe 2021 es un retrato indirecto de la situación de crisis que el país experimenta en la actualidad, un trance que amenaza los fundamentos mismos de nuestra sociedad, sin saber muy bien qué hacer y cómo hacer. Y, por supuesto, en estas circunstancias, la crispación, los miedos y las peleas se exacerban.

Nuestro diseñador gráfico, sin embargo, transformó la descripción de un momento en una indagación introspectiva sobre lo que realmente somos ante el peligro. Lo hizo al encapsular el horizonte infinito del atardecer y la topografía desconocida de un territorio dentro de la figura de una persona. Lo objetivo se convierte en subjetivo y en ese tránsito, quizá, esté la clave de su supervivencia.

La producción de la portada de este año fue particularmente demandante desde un punto de vista conceptual. Iniciamos con una referencia al diálogo entre Alicia y el gato Cheshire, tomado de “Alicia en el país de las maravillas”, en el que el gato le dice a la niña que cualquier camino es bueno si uno no sabe donde quiere ir, y terminamos homenajeando la entereza de las personas ante situaciones peligrosas. Y, por cierto, no de cualquier persona, si no de una mujer, en representación de todas ellas, las más golpeadas por la crisis que vivimos.

Vargas Cullell JorgeVargas Cullell Jorge

 

 


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