¿Qué ha pasado con el Poás?

0

En los últimos años, la actividad del volcán Poás se ha caracterizado principalmente por salida variable de gases, cambios del nivel y temperatura de la laguna caliente, coladas de azufre y, esporádicamente, erupciones freáticas (gas, vapor, rocas y ceniza) cuyas columnas no sobrepasan las decenas de metros altura y cuyos materiales caen dentro del mismo cráter. No obstante, desde inicios de mes se han presentado variaciones sustanciales en este comportamiento, las cuales son documentadas por expertos y equipo del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI) y la Red Sismológica Nacional (RSN).

El primer cambio ocurrió el 1 de abril, y consistió en el incremento de la actividad sísmica volcánica, conocida como tremor. Estos sismos, que por lo general son imperceptibles para los humanos, se producen por el movimiento de fluidos dentro del sistema volcánico y que, a su vez, rompen las rocas en su ascenso. Durante esta fase de actividad, el tremor aumentó tanto en número de eventos como en duración.

En la superficie, las primeras muestras del incremento significativo de la actividad del Poás consistieron en el cambio de color de la laguna caliente y la aparición temporal de fumarolas en dos sectores del cráter. Las emanaciones de la fumarola en el playón incluyeron un flujo de agua caliente mezclada con lodo, de composición similar a la laguna ácida. Debido a la fuerte emanación de gases ricos en dióxido de azufre, los cuales irritan las vías respiratorias, se procedió a evacuar y cerrar el parque nacional el 9 de abril. Según el OVSICORI, la concentración y composición de los gases sugieren un origen en magma que se encuentra a una profundidad de entre 500 y 1000 metros.

Posteriormente la actividad aumentó con una serie de erupciones freáticas de variable magnitud, la primera de ellas ocurrida el 12 de abril por la noche. La de mayor magnitud se dio el 14 de abril por la mañana, con una columna de gas y ceniza que alcanzó más de 4 km de altura sobre el cráter, y bloques balísticos que alcanzaron los 2 km desde el cráter. Esta y otras erupciones freáticas de menor magnitud se han registrado por medio de cámaras instaladas en el cráter, así como por sismógrafos que se encuentran en varios puntos del volcán.

Registro sísmico de la estación Von Frantzius en el Volcán Poás que muestra variaciones del tremor volcánico en el tiempo (OVSICORI-UNA).

Las erupciones freáticas de esta semana dejaron como resultado daños por caída de rocas en el sector del mirador, quince personas evacuadas, y cabezas de agua por acumulación de ceniza en los ríos Desagüe, Agrio y Quebrada Gata. Además, el aumento de sedimentos volcánicos en el río Toro Amarillo obligó al cierre preventivo de las plantas hidroeléctricas Toro I, II y III hasta que las condiciones del agua sean apropiadas para la generación. El sector comercial local también se ha visto afectado por el cierre del parque, ya que el reducido flujo de turistas ha disminuido sus ventas a la mitad. Por el momento no ha sido necesario el cierre de los aeropuertos Juan Santamaría, Tobías Bolaños y Daniel Oduber.

La vigilancia volcánica por parte del OVSICORI y la RSN es parte de las acciones preventivas que conllevan a una respuesta oportuna ante una emergencia por actividad volcánica. A diferencia de los sismos, las erupciones volcánicas presentan “síntomas” previos a una erupción, lo cual facilita su predicción. En el caso de la actividad reciente del Poás, algunos de estos síntomas fueron el aumento en la sismicidad, cambios en el color de la laguna, incremento en la emanación de gases y aumento en el flujo de calor. La labor de monitoreo continúa, y de esta dependen las proyecciones del comportamiento del volcán en el corto y mediano plazo.

César Sequeira
Rutgers University
Department of Earth and Planetary Sciences
New Jersey, EUA

También podría gustarte

Comentarios

Cargando...