¿Qué hay tras la liberación de sacerdotes en Nicaragua?

El cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes dijo a la VOA que la liberación de sacerdotes es una buena noticia, pero algunos analistas son más cautos y consideran que “fueron desterrados”.

La excarcelación y expulsión al Vaticano de 12 sacerdotes considerados presos políticos en Nicaragua, fue bien recibida por el arzobispo de Managua, el cardenal Leopoldo Brenes, pero tomada con prudencia por analistas políticos consultados por la Voz de América.

Las autoridades de Nicaragua informaron el miércoles sobre la liberación de 12 sacerdotes tras alegar supuestas negociaciones con autoridades de la Santa Sede. El director de la Oficina de Prensa del Vaticano confirmó este jueves que se había pedido a la Santa Sede que acogiera a los sacerdotes recién liberados, pero no brindó detalles sobre la negociación con el gobierno de Daniel Ortega.

“Puedo confirmar que se ha pedido a la Santa Sede que acoja a 12 sacerdotes de Nicaragua recientemente liberados de la cárcel. La Santa Sede ha aceptado”, dijo el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni.

“Serán recibidos por un funcionario de la Secretaría de Estado por la tarde y alojados en algunas dependencias de la diócesis de Roma”, indicó Bruni.

El cardenal Brenes dijo vía telefónica a la Voz de América que la liberación de los sacerdotes “es una alegría”, pero se rehusó a brindar detalles sobre la negociación con el gobierno de Ortega.

Una mujer reza en la capilla de la Catedral de Managua, que sufrió daños en un incendio el viernes pasado. Foto, Miguel Bravo, VOA.

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“Lo ocurrido fue un diálogo que llevó la Santa Sede con el gobierno. Es una alegría para todos que los muchachos puedan ya ir a hacer el apostolado”, señaló Brenes.

Brenes no quiso brindar detalles sobre Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, una ciudad al norte de Managua, condenado a 26 años de prisión por traición a la patria, desacato de autoridades y emisión de noticias falsas.

Álvarez, a quien además se le despojó su nacionalidad, crítico del gobierno de Daniel Ortega y se encuentra recluido en una cárcel de máxima seguridad en la capital nicaragüense y no fue incluido en el grupo de sacerdotes expulsados hacia el Vaticano.

“No sé”, reconoció Brenes en relación a la situación de Álavarez. “Esas son conversaciones que se llevan muy cerca y de manera muy confidencial en la Santa Sede”.

El Departamento de Estado de Estados Unidos negó conocer el proceso de “toma de decisiones que condujo a la liberación de estas figuras religiosas por parte del régimen”

¿Se reactivaron enlaces con el Vaticano?

Tras la expulsión en Nicaragua del representante del Vaticano, el nuncio polaco Waldemar Stanislaw Sommmertag, los enlaces del gobierno de Daniel Ortega con la Santa Sede se habían reducido, según analistas políticos.

Napoleón Campos, especialista salvadoreño en Relaciones Internacionales, aseguró a la VOA que la excarcelación de estos sacerdotes “aminora circunstancialmente las presiones internas” en contra del gobierno en un país altamente religioso.

Una encuesta reciente de Cid Gallup auspiciada por el medio nicaragüense Confidencial reveló que la institución con más credibilidad es la Iglesia católica con un 48% de aceptación.

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Pero Campos advierte que el gobierno nicaragüense no liberó a monseñor Rolando Álvarez porque a su criterio “constituye su moneda de cambio más valiosa para futuras negociaciones” no sólo con la Santa Sede sino con Norteamérica y Europa, sin embargo –prosiguió- para la mitad o más de Nicaragua el Obispo es un símbolo de dignidad y emancipación.

Por su parte la investigadora nicaragüense Martha Patricia Molina, quien lleva registro de las agresiones del gobierno de Ortega contra la Iglesia católica asegura que el desplazamiento forzado de 12 sacerdotes evidencia que hay conversaciones “entre la dictadura e iglesia”.

“La demanda que hizo el Papa Francisco de abrir un canal de dialogo, la dictadura lo está aceptando. La dictadura está demostrando que ellos lo que quieren es ahogar y desaparecer a la iglesia católica con sus integrantes”, concluye Molina.

[La periodista de la VOA en Washington, Salomé Vargas, colaboró con este informe]

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