¿Resurrección del PUSC?

Puede ser que el PUSC viva anticipadamente la "crisis de los 40" o transite por una convivencia de emociones, opuestas por los tiempos aquellos de liderazgos caudillistas y de la orgullosa máxima de “mariachis” que también se ha ido diluyendo en el tiempo.

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Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

El Partido Unidad Social Cristiana (PUSC, fundado en 1983) pronto cumplirá 40 años de existencia y muestra signos de decaimiento. No existen líderes -al igual que otros partidos-, que hagan prever su renacer y fortalecimiento.

Luego de perder el poder tras su última administración -la de AbelPacheco-, ha venido sufriendo grave dilemas existencialistas. Cuando su candidato presidencial Rodolfo Piza presentó su acuerdo con el aspirante Carlos Alvarado en Marzo del 2018, muchos de los seguidores del PUSC manifestaron públicamente su apoyo al candidato Fabricio Alvarado para la segunda ronda.

En ese momento y tras el triunfo de Carlos Alvarado, se marcó la ruta para lo que algunos han llamado «gobierno de unidad nacional», el cual integró en los puestos claves políticos y económicos a militantes del PUSC: Rodolfo Piza, Edna Camacho, Rodrigo Cubero y Rocío Aguilar, además de otras figuras en el servicio exterior y puestos medios. Estas decisiones sirvieron como señales de alivio para el sector empresarial así como para los grupos religiosos.

Volviendo al PUSC, hay que recordar que la crisis partidaria se había iniciado muchos años antes, en el año 2004, con los procesos judiciales de los caudillos Rafael Ángel Calderón y Miguel Ángel Rodríguez. El encarcelamiento y juicio político y mediático afecto severamente al partido, perdiendo a su tradicional masa de electores, los cuales se reubican en el Movimiento Libertario, Partido Acción Ciudadana y en menor medida en Liberación Nacional.

Para el año 2014, Rafael Ángel Calderón, separado del PUSC, se reagrupa a sus seguidores bajo la bandera del Partido Republicano Social Cristiano, fraccionando y debilitando aún más al PUSC. Dos agrupaciones políticas que sin cambio profundo de principios ideológicos se dividen conforme sus líderes lo señalan.

Calderón señala en una entrevista que: «Costa Rica necesita fortalecer su estado social de derecho y precisamente por eso requerimos un Partido Republicano fuerte» (elmundocr)

La lenta resurrección que había tenido el PUSC después del 2006 se va debilitando y cuesta saber con veracidad en qué se ha convertido, qué norte tiene y a qué sectores representa.

Lo indudable es su crecimiento progresivo: pasó de 5 diputados en 2006 a 6 en 2010, de 8 en 2014 y a 9 en 2018 (el mejor resultado desde el 2006), mientras los votos presidenciales subieron de 57.000 en 2006 a 74.000 en 2010, luego con 123.000 en 2014, hasta los 324.000 en 2018, y a pesar de que Calderón ya no sumaba en esas filas y se confrontaba desde otro partido (Universidad).  Así y todo, se había recompuesto de manera suficiente para poder dividirse entre dos candidatos ajenos y recuperar al electorado que por varios períodos se alojó en el Movimiento Libertario fundamentalmente.

A un año del gobierno de Carlos Alvarado, los diputados del PUSC se esfuerzan por alejarse de la Administración. Reniegan de Rodolfo Piza y ya empiezan a aparecer nuevamente las pretensiones electorales. La dirigencia territorial se concentra en los comicios municipales de febrero próximo, donde el PUSC aún sabe jugar sin necesidad de ese gran líder nacional, que siempre ha extrañado después de la caída de los exmandatarios. Pero, en contraposición, cuenta con el activismo de Miguel Ángel Rodríguez quien prefirió estar a resguardo el partido.

Lo más lamentable, sin embargo es que un partido político sin dirección no funciona y esta podría ser la situación del PUSC a estas alturas. Los eventos del año 2004 aunque no dejaron pérdidas totales, hicieron posible que nadie tenga claro a qué ideología responde y bajo que criterios y principios doctrinarios y sobre todo éticos rigen al partido.

El Diputado Erwen Masís en declaraciones al Semanario Universidad en junio de 2018 lo reafirmó:

“El PUSC es muy de centro con la posibilidad de poder avanzar en proyectos hacia la izquierda o hacia la derecha”

La realidad es que en las elecciones del 2018 el PUSC perdió las 3 provincias costeras que dominaba hasta hace 10 años atrás. No sacaron ni un diputado en Limón, por ejemplo (Universidad).

La encuesta del CIEP-UCR luego de la segunda ronda hace ver que ocho de cada diez votantes de Piza en la primera ronda se inclinaron por Carlos Alvarado en la segunda.

Sergio Araya se ha referido acertadamente a la situación que vive el Partido Unidad Social Cristiana al afirmar que:

“…el PUSC está en una suerte de búsqueda de identidad propia y de posicionamiento. No se ha recuperado de la pérdida de sus referentes y ahora se ve en un momento similar al de su fundación (1983), junto a 4 partidos que tenían bastantes divergencias entre sí y querían combatir al PLN”. (Sergio Araya, Universidad)

Ya no hay liderazgos como en la época del bipartidismo, Calderón Fournier, hijo del caudillo. Y como afirma Araya lo que existen son pseudolíderes en las figuras de Pedro Muñóz y Rodolfo Piza, a los que aparentemente se les viene a sumar Juan Carlos Hidalgo, ligado anteriormente al Movimiento Libertario, al menos ideológicamente. Así, continúa la búsqueda existencial.

Puede ser que el PUSC viva anticipadamente la «crisis de los 40» o transite por una convivencia de emociones, opuestas por los tiempos aquellos de liderazgos caudillistas y de la orgullosa máxima de “mariachis” que también se ha ido diluyendo en el tiempo.

Lo que está claro es que las opciones políticas están abiertas y que el PUSC aunque no a la velocidad que ellos quisieran, ha ido recuperando espacios políticos en la Asamblea Legislativa y de cierto modo cogobernando con el PAC desde la administración Solís Rivera, lo cual ha mantenido al partido vigente y presente en los centros de toma de decisión política del país.

 

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