Ricardo Carballo: Las ironías de un 1º de Mayo pandémico

Hagamos de esta una jornada de reflexión para que pronto podamos celebrar, cada 1º de mayo y todos los días, con más trabajos dignos, seguros y libres de patógenos para Costa Rica y la humanidad entera.

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José Ricardo Carballo Villalobos, Periodista Codirector

Un 1º de mayo muy particular y hasta algo paradójico. Eso es lo que viviremos en esta atípica conmemoración del Día Internacional del Trabajo, edición 2021.
No solo porque es el segundo año sin la tradicional marcha de los trabajadores sino también por una serie de motivos más profundos y hasta curiosos que, en medio del agravamiento de la crisis sanitaria, apuesto que pocos se han detenido a analizar, aunque sea como simple ejercicio de distracción mental, tan necesario en estos días convulsos.

En primer lugar, si bien es una fecha que siempre ha sido feriado, a cómo está la situación económica actual, no dudo que muchos desearían trabajarlo, al igual que todos los demás feriados del año. A estas alturas, creo que pocos se quejarían por tener que laborar, sea en días libres, fines de semana, Navidad o de madrugada. El clamor popular hoy es uno y estridente: ¡déjennos trabajar!

Y aquí es donde empiezan a aflorar las ironías pandémicas de la fecha. ¿Cuántos de nosotros, en épocas precovid, nos pasábamos contando las horas para que llegara viernes o, desde principio de año, revisábamos el calendario a ver qué días caían feriados, implorando para que fuera viernes o lunes y así convertir el fin de semana en uno largo, lejos de las obligaciones laborales cotidianas?

Hoy, más bien, estamos deseando que den el anuncio de que podemos volver a trabajar, si es que para entonces no nos han reducido la jornada o despedido del todo. De repente, los lunes se convierten en los días más añorados por quienes aún cuentan con el enorme privilegio de ser parte de la cada vez más reducida fuerza laboral de nuestro país.

Junto a la salud, el no engrosar las filas del casi medio millón de desempleados registrados a enero del 2021, es una de las mayores bendiciones que podemos tener en medio de la peor crisis sanitaria y económica de nuestra historia. Y por eso, a mi juicio, el Día Internacional del Trabajo de los dos últimos años adquiere mayor relevancia que las ediciones anteriores.

Veamos otra de las grandes paradojas de la fecha. ¿Saben por qué se conmemora un 1 de mayo? Porque fue en esa fecha, pero de 1886, en Chicago, Estados Unidos, cuando un grupo de valientes trabajadores se lanzaron a las calles a defender sus derechos laborales, entre ellos, una jornada diaria de 8 horas y un día libre.

La famosa protesta culminó con la condena a muerte de varios de sus líderes, conocidos como los mártires de Chicago, pero con la satisfacción de haber alcanzado la reducción del horario, hito que, desde entonces, se celebra anualmente a nivel mundial.

¿Quién se iba a imaginar que 135 años después, los mártires serían muchos más y se extenderían a otras ciudades del mundo, clamando porque se les deje trabajar como mínimo un par de horas o media jornada a fin de poder llevar el sustento diario a sus hogares?

¿Y que aquellos 80.000 huelguistas, hoy se verían reducidos a cero participantes en una clausurada marcha que, en resguardo de la salud pública, debió sustituir las pancartas, arengas y máscaras por actividades menos coloridas y concurridas como charlas virtuales, conciertos y uno que otro acto simbólico en sitios icónicos de nuestra ciudad, con la participación de “cuatro gatos” debidamente distanciados entre sí?

Una muestra más de cómo esta pandemia ha venido a trastocar todos los ámbitos y sectores de nuestra vida cotidiana. El virus, en su infinita maldad, ni siquiera se digna en apoyar las nobles causas de la clase trabajadora, así como probablemente tampoco permitirá los desfiles del 15 de setiembre, los carnavales de Limón y las posadas navideñas. A cómo va esto, y si no hacemos algo para detenerlo, el condenado bicho se nos va a “pasear” hasta en la celebración del bicentenario.

Impedirlo depende únicamente de nosotros y del estricto acatamiento de los protocolos sanitarios que desde hace 14 meses venimos escuchando a diario y que, a pesar de saberlos de memoria, mucha gente se niega a aplicar, creyéndose inmune a una enfermedad cuya morbilidad y letalidad no es jugando.

Hoy la mejor forma de conmemorar la fecha es quedándonos en casa o al menos reduciendo la movilidad y evitando aglomeraciones para ver si logramos aplanar una curva que en las últimas semanas se disparó a niveles del Kilimanjaro a una velocidad meteórica.

Que, por culpa del relajamiento de medidas, la desmedida confianza colectiva y el libertinaje de una semana que fue de todo menos santa. Pues sí, por eso y muchos factores más. Pero nada hacemos con voltear al pasado ni señalar culpables. Mejor seamos diligentes en resolver el problema, enfocados en el presente y en lo que podemos controlar: nuestras acciones, pensamientos, decisiones y, algo en lo que he insistido desde el principio, una prudente y necesaria autogestión del riesgo, es decir, cuidándome yo para cuidar a los demás.

¡Qué es injusto que obliguen cerrar a todos por culpa de unos pocos! Totalmente de acuerdo. ¡Que justos trabajadores no pueden pagar por pecadores insensatos! También se la compro. Sin embargo, ya es de sobra conocido que en esto la irresponsabilidad e imprudencia de la minoría termina dando al traste con los esfuerzos preventivos de la mayoría, afectando a todos por igual.

Es lamentable que la fecha no se pueda celebrar trabajando como muchos quisiéramos, pero el virus no descansa ni siquiera en feriados y seguirá con su veloz propagación si no nos decidimos a refrenarlo a como dé lugar, evitando que aumenten los casos, la saturación de hospitales, los fallecidos, los cierres de empresas y, por supuesto, los desempleados. En Costa Rica, entre 2019 y 2020 se perdieron, a causa de la crisis del coronavirus, 230.000 empleos, que forman parte de la trágica cifra de 255 millones de puestos de trabajo a tiempo completo que desaparecieron en todo el mundo, según la OIT; es decir, cuatro veces más que durante la crisis financiera de 2009.

Como bien dice el trillado, pero muy cierto dicho, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Así que, si usted aún tiene la dicha de conservar su trabajo, valórelo y demuestre su agradecimiento siendo responsable y consciente para que los demás que hoy, por una u otra razón, no tienen empleo o les impiden trabajar, puedan retomar sus tareas lo antes posible.

Que el panorama no se torne aún más oscuro, depende no solo del Gobierno y sus planes de reactivación económica, sino también del resto de la población y de su capacidad de acatar todas las medidas para que esta pesadilla –la peor de nuestras vidas- se acabe rápido y las restricciones no vuelvan con más fuerza y duración, lo cual podría ser más mortal que el propio coronavirus.


La Revista CR presenta conjuntamente con su Editorial, la Edición Especial dedicada a conmemorar el Día del Trabajo, que contempla la publicación de diez interesantes artículos de variadas perspectivas y enfoques que serán publicados en el transcurso del día.
  1. Albino Vargas Barrantes: Primero de mayo – Sindicalismo en tiempos de pandemia
  2. Shirley Calvo Jiménez: En el Día del Trabajo al personal de la salud
  3. Vladimir de la Cruz De Lemos: Breves reflexiones sobre el Primero de Mayo
  4. Fabricio Alvarado Muñoz: Presente y futuro del trabajo – Una mirada desde el 1º de mayo
  5. Inés Revuelta Sánchez: Día Internacional del Trabajo – algunos desafíos laborales en la Costa Rica del 2021
  6. Olman Segura Bonilla: Sembremos esperanza y conmemoremos el Día Internacional del Trabajo
  7. Macarena Barahona Riera: Las mujeres del bicentenario – El 1º de Mayo en Costa Rica
  8. Carlos Manuel Echeverría: Reflexiones al primero de mayo de 2021
  9. César López Dávila: ¿Por qué marchamos? Apuntes del primero de Mayo.
  10. Lilliana Sánchez Bolaños: Ante un 1º de Mayo nuevamente inusual
  11. Freddy Pacheco León: Los trabajadores de la salud
  12. Ricardo Carballo Villalobos: Las ironías de un 1º de Mayo pandémico
  13. Luis Fernando Astorga Gatjens: Homenaje del Partido Fuerza Solidaria (PFS )a las trabajadoras y trabajadores en este 1º de Mayo
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