Riesgos climáticos; riesgos financieros

El cambio climático es un hecho; los fenómenos naturales nuevos derivados ya están impactando los resultados económicos de las compañías y al mundo bancario. Los riesgos asociados con estos fenómenos, aparentemente naturales, se transforman de esta manera en riesgos financieros. Y esto hay que evaluarlo y medirlo.

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Guillermo E. Zúñiga ChavesEconomista.

Hace un buen tiempo, desde el “mundo ambiental” se empezó a llamar atención sobre el problema que representan los gases de efecto invernadero y el calentamiento global. Se argumentaba que por la forma en que los países venían manejando sus economías, su procesos productivos o su transporte, entre otros, se provocaban acciones en contra del ambiente.

Era un grito, un reclamo,  por parte de los ambientalistas. Recuerde el lector que en  muchas de las reuniones internacionales del tipo G-7 (países ricos y contaminadores muchos de ellos), con frecuencia la televisión mostraba imágenes de grupos ambientales protestando, lo que en no pocas ocasiones obligó la presencia policial para el control de los manifestantes.

LA NEGACIÓN. Todavía hay sectores que quieren desconocer la existencia éstos fenómenos climáticos. Hace poco el presidente de un país muy poderoso,  en medio de una descomunal tormenta de nieve,  se permitió decir que cómo le hablaban de calentamiento global si lo que hacía era mucho frío. Sin duda,  el señor hizo un chiste muy mal gusto,  pues se quiera aceptar o no, lo cierto es que los eventos  climáticos severos están ya afectando al mundo, incluyendo el mundo de los negocios. Por tanto, las empresas deben tomar en consideración estos riesgos al momento de hacer sus planeamientos hacia el futuro.

EJEMPLOS. Tomemos como ejemplo los excesos de lluvias, que pueden provocar avalanchas, o las grandes sequías (que afectan la disponibilidad de agua no solamente para la producción y las cosechas,  sino para el consumo humano), o el incremento en la fuerza de los huracanes y tornados. Estos fenómenos los podemos llamar “riesgos físicos”, y son cosas que ya se están viviendo. Sin la menor duda, estos eventos  tienen impactos potenciales en la actividad económica en general, lo que se transforma al mismo tiempo en impactos financieros para las empresas y arrastran nuevos riesgos.

De igual forma, esas modificaciones climáticas pueden causar daños físicos en los activos de las compañías, a saber los edificios, la maquinaria y las mismas plantaciones, o bien, impactar la disponibilidad de los insumos y por tanto en su precio,  con lo cual se afectan las cadenas de valor y los costos de producción. Y eventualmente las utilidades.

Es muy posible que esto ya lo estén viviendo las aseguradoras en los reclamos que reciben. De igual forma, sin la menor duda, los bancos tienen que poner cada vez más atención a estos riesgos por los efectos que pueden tener en la capacidad de pago de los créditos que otorguen. Frente a esta realidad climática las empresas  deben tomar sus precauciones

Pero no solamente las empresas reaccionan.  Los gobiernos,  toman iniciativas para modificar sus políticas. El Gobierno de Costa Rica presentó hace poco el Plan de Descarbonización de nuestra economía. Nos da una visión de lo que debe ser la transformación de nuestra economía en el largo plazo,  atendiendo precisamente, la disminución de los impactos que pueda tener el cambio climático.  Es una propuesta  ambiciosa y por tanto arriesgada.

Frente a ella se han levantado voces críticas, argumentando que no nos ayuda a la reactivación económica en el corto plazo. Pueda que en esto último tengan razón, lo cual exige que la propuesta de reactivación económica no comprometa la visión de  descarbonizacióndel futuro.  Surgen, entonces,  nuevos riesgos esta vez asociados con el tipo de políticas públicas de transición que se puedan impulsar, lo cual sin la menor duda, también van afectar la rentabilidad de los distintos negocios.

EN CONCLUSIÓN. El cambio climático es un hecho; los fenómenos naturales nuevos derivados ya están impactando los resultados económicos de las compañías y al mundo bancario. Los riesgos asociados con estos fenómenos, aparentemente naturales, se transforman de esta manera en riesgos financieros. Y esto hay que evaluarlo y medirlo.

 

Guillermo E. Zúñiga Chaves
El autor es Académico, economista, consultor, Ex Ministro de Hacienda y Ex Diputado
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