Roberto Artavia: En guerra avisada!!!

Ojalá que ahora no se negocie desde la posición de conflicto de interés, debilidad y miedo con que se llegó al acuerdo anterior; sino que se haga con la convicción de que la gran mayoría respaldamos a las autoridades electas para que actúen en nuestra representación para lograr lo que más nos convenga a TODOS los costarricenses.

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Roberto Artavia Loría. 

Pues bien, parafraseando el refrán, desafortunadamente en esta guerra, aunque sea avisada, sí morirán algunos y muy probablemente sean costarricenses inocentes que perderán citas, cirugías o atención de urgencia. Ya ocurrió en la anterior huelga de 8 días. Murió un señor en Alajuela y posiblemente otros que morirán por falta de diagnóstico, por retrasos en cirugías y otras causas cuando menos parcialmente atribuibles a la huelga.

Dice el sindicalista que es guerra contra los medios, contra la Contraloría y Defensoría, contra el gobierno y 46 diputados… ¿Será que no se da cuenta de lo que dice o habremos llegado al punto en que se sienten tan seguros de sí mismos, tan confiados en nuestra incapacidad de actuar, tan arrogantes ante la autoridad y la ley, tan seguros del respaldo de la OIT, que piensan que ya no deben medir sus palabras y actitudes?

Lo único que están logrando es reafirmarle a todo el pueblo no privilegiado de Costa Rica; a ese 90% de los ticos que no tenemos pluses, anualidades, prestaciones de privilegio, acceso a club privado, huelgas pagadas, vacaciones largas, regalos de navidad y matrimonio a costa del presupuesto institucional y pensiones infladas, que es hora de acabar con esos odiosos privilegios que han desestabilizado nuestra economía, aumentado la desigualdad (porque sí, somos uno de muy pocos países en el mundo, junto con naciones como Grecia y Argentina, donde el incremento de la desigualdad es impulsada en buena parte por los ingresos y privilegios de los empleados públicos), y retrasado nuestra inversión social y en infraestructura.

Hemos permitido la privatización de nuestras entidades públicas, no en favor de la empresa privada -que con buena legislación, buen gobierno corporativo y buenos controles seguramente hubiera mejorado su desempeño- sino en favor de grupos sindicales con un apetito voraz que se han encargado de hacer nuestro país más caro, más ineficiente, con un sector público que destruye enormes cantidades de valor todos los días por compensar privilegios en vez de productividad.

Desafortunadamente ésta probablemente no será una guerra sin muertos: ciudadanos inocentes que no recibirán un servicio ya pagado con nuestras cargas sociales e impuestos; pero ya que se declaró, hay que ganarla. El gobierno, la Asamblea Legislativa, las instituciones de control, los medios y cada uno de nosotros debe aportar nuestra firmeza, convicción, apoyo y hasta nuestra paciencia, hasta que se haya ganado de una vez por todas.

Y ya que la vamos a librar, que de una vez se gane hasta el fondo, regresando el empleo en la CCSS y las otras instituciones cuyos sindicatos apoyen a estos irresponsables , a un formato de empleo y derechos similar al que la constitución nos garantiza a todos los costarricenses, pero ni un peso más.

Ojalá que ahora no se negocie desde la posición de conflicto de interés, debilidad y miedo con que se llegó al acuerdo anterior; sino que se haga con la convicción de que la gran mayoría respaldamos a las autoridades electas para que actúen en nuestra representación para lograr lo que más nos convenga a TODOS los costarricenses.

 

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