Roberto Dobles: Impactos nefastos que el populismo energético nacional le ha provocado al país (III)

La ausencia de estudios (técnicos, económicos, financieros, sociales, ambientales, mercadológicos, etc.) en las políticas y en los planes energéticos populistas, de desarrollo de las múltiples y muy diversas capacidades que se requieren y de una visión integral son varios de los factores que están impidiendo que la transición energética, la descarbonización y la competitividad se lleven a cabo exitosamente para no afectar el desarrollo económico y social del país.

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Roberto Dobles, Ingeniero.

1. Resumen de los impactos nefastos señalados en las dos columnas anteriores

En las dos columnas anteriores se señaló que a pesar de las propuestas y los planes populistas del Gobierno que pregonaban muchos logros importantes en los principales factores que condicionan el sector energético nacional, los resultados obtenidos en la realidad por estos planes fueron nefastos y totalmente opuestos.

Entre los factores que tienen resultados totalmente opuestos a las propuestas populistas se encuentran los siguientes:

  • No solamente no se dio ninguna transición energética, sino que se dio una transición a la inversa, ya que se ha venido dando una creciente sustitución de las fuentes renovables nacionales de energía por los caros derivados de petróleo importados, lo cual es una especie de transición energética al revés de lo que se requiere.
  • No se aprovecharon plenamente las capacidades energéticas del país en energías renovables.
  • No se incorporaron más energías limpias en nuestra matriz energética para reducir el uso de combustibles fósiles, el cual más bien creció.
  • No se diversificó la matriz energética con nuevas y mejores fuentes de energía.
  • Los precios de la energía han seguido aumentando y la competitividad energética nacional ha continuado deteriorándose con el consecuente impacto económico y social.
  • Los datos oficiales de consumo de energía del país muestran que el consumo de los derivados de petróleo importados ha venido creciendo más rápido que el consumo de fuentes nacionales renovables de energía.
  • Esta situación provoca que las fuentes nacionales renovables de energía estén siendo desplazadas por las fuentes no renovables importadas (derivados de petróleo).
  • Inclusive, en el sector residencial, que debiera estar fuertemente dominado por la electricidad, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) importado ha venido desplazando a la electricidad generada con fuentes renovables de energía.
  • El creciente consumo nacional de petróleo explorado, producido y refinado en el extranjero y transportado continuamente por barco al territorio nacional, está creciendo inclusive más rápidamente que el ritmo de crecimiento del consumo petrolero mundial.

Además de los resultados anteriores, que son muy serios, el populismo energético está creando adicionalmente lo siguiente.

2. Pérdidas del ICE y de RECOPE: un factor de desestabilización y de pérdida de capacidad futura de transición y de desarrollo energético

A pesar de que las propuestas populistas buscaban sanear las finanzas del ICE y de RECOPE, la situación más bien se ha empeorado.

Esto no solamente le resta capacidad de ejecutoria a estas dos instituciones dominantes en el sector energético nacional para poder hacer la necesaria transición energética, sino que además, dentro del modelo actual, será una de las razones adicionales para aumentar aún más los precios de la energía.

O sea, la crítica situación indicada en mis dos columnas anteriores con respecto a varios factores claves se deteriorará más.

Un artículo publicado recientemente por el periódico La Nación y titulado “ICE, AyA y Recope registraron pérdidas por ¢155.000 millones” señaló lo siguiente:

“De las 13 empresas públicas, hay tres que registran las mayores pérdidas. Se trata del ICE, AyA y Recope, las cuales suman ¢155.000 millones, según el último estado financiero auditado con datos al cierre del 2020 y que fue discutido por el Consejo de Gobierno en varias sesiones en enero y febrero pasado”.

“A la cabeza está el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y sus subsidiarias con una pérdida de ¢115.302 millones. Le siguen el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), con ¢23.330 millones y la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) con ¢16.053 millones”.

“Todas las entidades fueron incapaces de lograr los ingresos suficientes para cubrir sus gastos operativos y sus obligaciones del período, más la depreciación de los bienes como edificios, maquinaria y planteles, aspecto que se incorpora en todas las contabilidades”. Lo anterior a pesar de los altos precios de la energía. El problema principal de estas instituciones estatales es de exceso de gasto.

Ya el año pasado un artículo publicado por el Diario Extra con el título “Finanzas del ICE, AyA, Recope e Incofer asustan a Hacienda” señalaba lo siguiente:

“La situación financiera del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), el Instituto de Acueductos y Alcantarillados (AyA) y el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) representa un riesgo para la estabilidad de las finanzas públicas”.

«El informe que inicia con la firma del ministro de Hacienda, Elián Villegas, establece que… ahora existe un riesgo de que éstas caigan en lo que se conoce como una condición de impago”.

“Estas también agrupan más del 94% de la deuda total registrada”.

Todo lo anterior que está pasando con el ICE y RECOPE ocurre a pesar de que las tarifas eléctricas y los precios de los combustibles son muy altos. El problema principal son los altos costos de ambas instituciones estatales.

Esta situación le resta capacidad al desarrollo energético futuro del país y a la transición energética que se necesita, ya que ambas instituciones manejan el grueso de la inversión nacional en el sector energético. La inversión privada en el sector se limita fuertemente en el país.

3. ¿Reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y sostenibilidad energética?

Otro factor clave de las propuestas populistas que se encuentran en la política energética y los planes de energía es la reducción de emisiones al ambiente.

Algunos de los objetivos enunciados en estos planes, sin estudios técnicos y sin capacidad de ejecutoria, son los siguientes:

  • Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para mitigar el cambio climático.
  • Lograr sostenibilidad energética con un bajo nivel de emisiones.
  • Lograr que Costa Rica se descarbonice y que sea un país líder de la descarbonización.
  • Lograr una economía moderna, verde y libre de emisiones.
  • Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para mitigar el cambio climático.
  • Lograr sostenibilidad energética con un bajo nivel de emisiones.
  • Introducir medios de transporte masivo de personas movidos por electricidad y con el uso creciente de biocombustibles y combustibles alternativos.
  • Incluir la producción y mezcla de biocombustibles.
  • Incorporar los biocombustibles en la matriz energética.

La realidad, basada en datos oficiales, demuestra que los resultados de esos planes populistas fueron, por acción y por omisión, totalmente lo contrario de lo que se pregonaba.

Las emisiones de gases de efecto invernadero (y de otros gases) no solamente no se han reducido, sino que además han venido creciendo aceleradamente.

En lugar de estarse descarbonizando, el país se está más bien carbonizando cada vez más.

Como resultado de lo anterior, adicionalmente Costa Rica está incumpliendo totalmente con los compromisos adquiridos internacionalmente dentro de Acuerdo de París, compromisos que en su momento fueron anunciados con bombos y platillos.

Estos compromisos se adquirieron sin estar respaldados en estudios técnicos y a sabiendas que no iban a lograrse.

El resultado es que ahora estos compromisos se están incumpliendo flagrantemente y que el país está perdiendo credibilidad internacional.

Todo este tema de las emisiones, cuyas reducciones han terminado siendo falsas y la pérdida de credibilidad internacional, ha sido tratada en varias de mis columnas anteriores

En las siguientes columnas se aportaron todos los datos oficiales que prueban que los resultados han sido totalmente opuestos a lo señalado en las propuestas populistas que no tenían los estudios técnicos, económicos y financieros de respaldo y que no tenían capacidades de ejecutoria:

  • “¿Por qué no se está descarbonizando la economía nacional? (I, II y III)”.
  • “¿Está cumpliendo el país con los compromisos adquiridos de reducción de emisiones en el Acuerdo de París sobre el cambio climático? (I y II).
  • “¿Por qué las emisiones del sector energía crecen continuamente?”.
  • “Los nuevos compromisos de reducción de emisiones del 2020 dentro del Acuerdo de París se adicionarán a los incumplimientos (I y II)”.

4. Conclusiones

Como era de esperarse, las políticas y los planes energéticos populistas no solamente nunca han logrado los objetivos de escritorio que plantean sino que además, por acción y por omisión, han logrado resultados nefastos y totalmente opuestos a lo que plantearon.

Quienes elaboran esos planes populistas, y quienes los aplauden sin criterio técnico, no entienden la dinámica de muchos de los pilares básicos y la interrelación que deben necesariamente tener para beneficiar al país.

Entre estos pilares básicos fuertemente interrelacionados se encuentran la transición energética, la descarbonización, la competitividad energética y la seguridad energética y la gran multiplicidad de factores que intervienen.

Como bien lo señala un estudio publicado por el Oxford Institute for Energy Studies de la Universidad de Oxford, la descarbonización, la transición energética, la seguridad energética y la competitividad energética son procesos fuertemente interrelacionados que “van más allá del simple reemplazo de una fuente de energía por otra”.

Entre muchas otras cosas, este estudio señala que “en esencia, la transición energética implica cambios en tres dimensiones interrelacionadas: (i) los elementos tangibles del sistema energético, que incluyen la tecnología, la infraestructura, el mercado, los equipos de producción, los patrones de consumo y las cadenas de distribución; (ii) los actores y su conducta, que incluyen las nuevas estrategias y los patrones de inversión, así como el cambio de las coaliciones y las capacidades de los actores; y (iii) los regímenes socio-técnicos que contienen las regulaciones, las políticas formales y las instituciones, así como la mentalidad y las creencias de la gente y las opiniones sobre la normalidad y las prácticas sociales” .

Todo lo anterior requiere del desarrollo de muchas acciones y capacidades multidimensionales de muy variada índole, las cuales no se encuentran en los planes populistas nacionales.

La ausencia de estudios (técnicos, económicos, financieros, sociales, ambientales, mercadológicos, etc.) en las políticas y en los planes energéticos populistas, de desarrollo de las múltiples y muy diversas capacidades que se requieren y de una visión integral son varios de los factores que están impidiendo que la transición energética, la descarbonización y la competitividad se lleven a cabo exitosamente para no afectar el desarrollo económico y social del país.

Como lo he señalado, con sus políticas y planes energéticos populistas el país está teniendo una transición energética a la inversa (se está petrolizando), está carbonizando cada vez más, están aumentando las emisiones al ambiente (incluyendo gases de efecto invernadero) y está perdiendo competitividad energética.

Finalmente, la falta de cuestionamiento de las políticas y de los planes energéticos populistas del Gobierno y de algunos políticos por parte de los actores sociales y económicos es también una causa de los estragos que el populismo energético está causando en el sistema energético nacional.


Publicado originalmente en La República

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