Roberto Dobles: ¿Se ha hecho el sistema energético nacional más vulnerable y más expuesto a eventos internos y externos? (II)

Hay mucha expectativa para ver si el actual Gobierno va a proponer y a realizar la reforma energética que el país requiere para enfrentar la crisis energética actual y las futuras crisis que los expertos anticipan en el futuro.

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Roberto Dobles, Ingeniero.

En la columna anterior se analizaron varios de los principales factores de la política energética nacional, observada en la realidad de los hechos, que han provocado que el sistema energético nacional se haya vuelto cada vez más vulnerable y más expuesto a eventos internos y externos

Entre estos factores se encuentran los siguientes:

  • Falta de diversificación energética.
  • Restricciones impuestas a las opciones de la oferta energética potencial que el país tiene.
  • Se impide crear abundancia energética.
  • Se limitan las tres principales fuentes de energía que están impulsando la transición y la competitividad energética en el mundo (solar, eólica y gas natural).

En esa columna quedó claro que la crisis energética que se vive actualmente en Costa Rica es un fenómeno importado como consecuencia de las políticas energéticas populistas de varios gobiernos anteriores que provocaron que el país se haya vuelto más vulnerable y más dependiente del exterior. Esto a pesar de que existe en el territorio nacional el potencial para ser energéticamente ricos e independientes.

Si no hay cambios, como ha ocurrido con varios gobiernos anteriores, la situación en el futuro será aún más grave, porque las tendencias actuales muestran que, con la estructura energética actual, las importaciones petroleras continuarán creciendo y desplazando a las fuentes nacionales renovables de energía. Como resultado de lo anterior, la altísima dependencia petrolera del país continuará aumentando.

En esta columna se analizan otros factores adicionales y se explican varias acciones fundamentales que el país debe tomar para ir corrigiendo el rumbo energético.

1. Falta de diversificación del sector energético nacional

Los datos oficiales muestran que el abastecimiento energético nacional depende en un 81% de las dos fuentes de energía que tienen la mayor vulnerabilidad a eventos externos fuera de nuestro control.

Los derivados de petróleo importados representan el 64,5% del consumo energético nacional y la hidroelectricidad representa el 16,5%, la cual es la fuente renovable de energía más vulnerable a los efectos del cambio climático (menores caudales en los ríos, mayores riesgos de sequías, etc.).

En total, la electricidad representa el 22,3% del consumo total de energía, donde la hidroelectricidad constituye el 74,5% de la generación total. Estos datos crean una altísima vulnerabilidad del sistema eléctrico nacional a factores externos, particularmente al cambio climático.

Los expertos coinciden en que los impactos del cambio climático se manifiestan de la siguiente manera en el aprovechamiento de los recursos energéticos renovables:

  • Alteración de la capacidad operativa y de sus resultados económicos.
  • Las energías renovables, intrínsecamente dependientes del clima, tendrán cambios en su cantidad, su disponibilidad en el tiempo, su rendimiento operacional y su nivel de producción de energía.
  • Entre las fuentes renovables, la generación hidroeléctrica es la fuente de energía que más puede verse afectada directamente por el cambio climático ya que es muy sensible a la cantidad, el momento y los Patrones geográficos de precipitación y de temperatura.
  • Se espera que el cambio climático traiga menos precipitaciones y más sequías extremas en determinadas partes del mundo, causando escasez de electricidad en los países que dependen altamente de la hidroelectricidad.

El cambio climático desafía así el supuesto tradicional que la experiencia hidrológica del pasado proporciona una buena guía de las condiciones hidrológicas futuras.

Costa Rica es uno de estos países que dependen altamente de la hidroelectricidad y que a la vez se encuentra en una de las zonas del mundo más vulnerables al cambio climático, lo que obliga a desarrollar a la mayor brevedad un plan integral de adaptación de nuestro sistema eléctrico al cambio climático.

2. Alta dependencia del dólar y del tipo de cambio

No solamente no se ha buscado una diversificación energética en el país, lo cual ha generado una altísima dependencia de factores externos fuera de nuestro control, sino que además, este sistema depende muy fuertemente del dólar y del tipo de cambio, que son factores externos al sector energético.

Las altas y crecientes importaciones de los derivados de petróleo se hacen en dólares y el servicio de la alta deuda del subsector eléctrico (particularmente el relacionado con la elevada deuda del ICE) se hace también en dólares.

Esta gran dependencia aumenta aún más la vulnerabilidad económica y la exposición a altos costos de la energía.

3. La crisis energética actual le está pasando una gran factura al país

Debido a la alta vulnerabilidad y la gran dependencia a factores externos, generada por políticas populistas que se abstraen de la cruda realidad, los precios locales de las crecientes importaciones de derivados de petróleo tienen un enorme efecto transversal muy negativo en toda la economía, y en la sociedad en general.

Debido a la alta vulnerabilidad, la crisis energética actual se ha magnificado y le está pasando al país una gran factura económica y social, la cual incluye, entre muchas otras cosas, lo siguiente:

  • Altos costos de la energía que tienen un enorme impacto negativo que afecta los costos y el crecimiento en todos los otros sectores (agrícola, industria, comercio, servicios, etc.) y en el poder adquisitivo delas personas.
  • Bajo crecimiento económico.
  • Desaceleración de la recuperación económica después de la crisis creada por el coronavirus.
  • Alta inflación, donde sobresalen los desmedidos aumentos de todos los bienes y servicios, como los alimentos, el transporte de personas y de carga, la construcción, etc.
  • Aumento fuerte de la pobreza.
  • Riesgo de estanflación. La estanflación es una de las peores amenazas para la economía. Esto es nefasto e implica la aceleración de la inflación coexistiendo con bajo crecimiento económico y altos niveles de desempleo.
  • Dificultad para la supervivencia de las pequeñas, medianas y grandes empresas.
  • Aumento de la factura energética en los hogares.
  • Menor poder adquisitivo de la población ante el encarecimiento de los bienes de consumo básico, provocado por los crecientes costos de la energía.

4. Acciones anunciadas hasta la fecha para enfrentar la crisis energética nacional

Para combatir la crisis actual, hace un tiempo se anunciaron varias acciones, no relacionadas con cambios en la estructura energética, las cuales son de bajo impacto con respecto a la magnitud del problema:

i. Subsidio parcial al diésel con cargo al precio de las gasolinas (100 colones por litro en un primer tracto y 68,7 colones por litro en un segundo tracto).

ii. Postergar la entrada en vigor de los estándares de calidad más estrictos EURO VI que harían más caros los combustibles (evita un incremento de 9,4 colones por litro).

iii. Detener temporalmente el aumento del impuesto único a los combustibles en los próximos 6 meses (lo cual evita un incremento de 12 colones por litro).

iv. Eliminar el subsidio al asfalto (reducción en el precio de las gasolinas y el diésel de 1,92 colones por litro).

v. Préstamo de $200 millones con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para beneficiar a la población económicamente más vulnerable.

Más recientemente el Gobierno anunció un proyecto de ley para poner un tope de 900 colones por litro a los precios de la gasolina y 800 colones al precio del diésel, lo cual, con los precios de los derivados de petróleo en ese momento, significaba un subsidio de 41.000 millones de colones por mes, lo cual crea un problema de sostenibilidad fiscal en el tiempo.

Dichosamente, ante la perspectiva de una disminución de la demanda de petróleo en el mundo, como consecuencia de un menor crecimiento de la economía mundial, los precios internacionales del petróleo empezaron a disminuir, lo cual alivió la situación.

Estas medidas no energéticas de muy corto plazo (y que no cambian en nada la estructura del sector energético, entre otras cosas) deben ser acompañadas de más acciones energéticas para enfrentar la crisis actual y los efectos de futuras crisis mundiales.

5. Acciones fundamentales que el país debe tomar para ir corrigiendo la gran debilidad y la gran vulnerabilidad del sistema energético nacional

Contrario a lo que estipula la política energética populista de los últimos gobiernos, que no ha tenido ningún efecto en la realidad, se debe actuar sobre la realidad de la demanda y la oferta de energía para modificar la matriz energética nacional.

Lo anterior con el fin de hacer que el país sea energéticamente más rico para que el sector energía contribuya más al desarrollo económico y social del país y que se vuelva menos vulnerable y menos expuesto a eventos internos y externos.

Las siguientes acciones son fundamentales:

  • Crear abundancia de todas las fuentes de energía (incluyendo las renovables y las no renovables) para evitar las crisis futuras, tal como lo están haciendo los países exitosos del mundo.
  • Aumentar la diversificación energética.
  • Aumentar la competitividad energética reduciendo agresivamente los costos de la energía.
  • Fortalecer la seguridad energética nacional.
  • Aumentar la sostenibilidad económica, social y ambiental del sistema energético.
  • Disminuir la alta y nefasta exposición a los cambios en los precios de la energía a través del desarrollo de las fuentes nacionales (tanto renovables como no renovables).
  • Disminuir, a través del desarrollo del potencial energético nacional, la pobreza energética en la que se encuentra actualmente el país y que impulsa las crecientes importaciones petroleras.
  • Aumentar la competencia entre las diferentes fuentes de energía en el mercado energético nacional.

6. Expectativas

Todavía no se ha anunciado un plan para enfrentar el verdadero problema de fondo, el cual es reducir progresivamente la enorme y creciente vulnerabilidad y dependencia del sistema energético nacional a eventos externos para que el país no se vea de nuevo en esta grave situación económica y social.

Hay mucha expectativa para ver si el actual Gobierno va a proponer y a realizar la reforma energética que el país requiere para enfrentar la crisis energética actual y las futuras crisis que los expertos anticipan en el futuro.


Publicado originalmente en La República

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