Rodolfo Arias Arias: Usted qué opina ¿Lipovestsky y el feminismo?

Rodolfo Arias Arias.

Gilles Lipovetsky (1944-) es uno de los intelectuales franceses más importantes de finales del siglo XX. Adquirió fama internacional a partir de su obra más conocida, “La era del vacío”, de 1983.

El párrafo introductorio de su biografía, en Wikipedia, es ineludiblemente extenso: “Filósofo y sociólogo francés. Analiza la sociedad posmoderna, con temas recurrentes como el narcisismo apático, el consumismo, el hiperindividualismo psicologista, la deserción de los valores tradicionales, la hipermodernidad, la cultura de masas y su indiferencia, la abolición de lo trágico, el hedonismo instanteneísta, la pérdida de la conciencia histórica y el descrédito del futuro, la moda y lo efímero, los “mass media”, el culto al ocio, la cultura como mercancía, el ecologismo como disfraz y pose social, entre otras”.

Según Borja Hermoso (periodista que lo entrevistó para El País), Lipovetsky “lleva 40 años metiendo el bisturí en las zonas pantanosas de las sociedades modernas, con desinterés absoluto por los lugares comunes”.

Polémico “por default”, el pensador francés emite juicios confrontativos sobre el feminismo, en tanto postula una separación entre acoso y seducción. A continuación, extraigo algunos pasajes de la mencionada entrevista, sobre este tema.

Indagado sobre la histórica desigualdad entre hombres y mujeres, sobre la situación actual y sobre los pronósticos que él hace, Lipovetsky responde:

“La dinámica del acceso de la mujer a la sociedad, en igualdad de condiciones que el hombre, es irreversible. Pero esto no significa que nos movamos hacia una sociedad “unisex”, no lo creo y no es lo deseable. La diferencia es necesaria. Las mujeres que hoy ocupan puestos clave en la empresa, en la política, etc., quieren que se reconozca su feminidad más que nunca. No quieren “transgenerizarse” (acotación, o deducción mía: por ejemplo, vistiendo el así llamado “traje sastre”, entre otros muchos elementos posibles), reivindican su condición de mujeres. La condición sexual no es un asunto menor”.

Luego, el periodista le pregunta si se llegará a un punto donde el hombre, aún hegemónico, dejará de tolerar algunas cosas (nota mía: una pregunta vaga, pero suyo sentido se comprende), y el pensador responde:

“No creo que lleguemos a ese punto. Y no creo que todo venga del machismo, como dicen las feministas. Los hombres ya no somos machistas. (Nota mía: ¡ojo! ¿será que eso sí se puede decir en Europa?). Evidentemente hay hombres machistas, pero no en general. Y, por cierto, no creo que el futuro del feminismo sea el “me too”. No, porque fomenta una cultura exclusivamente victimista. No discuto que las mujeres puedan ser víctimas, y más que el hombre, y para eso están las leyes. Pero las verdaderas feministas son las mujeres empresarias, pilotos de avión, cirujanas, juezas… las que hacen su trabajo porque les apasiona, y no porque sea un trabajo “de mujer”.

En último término (de lo que aquí quiero reseñar), Lipovetsky responde a la pregunta “¿Cree que los procesos de seducción (sic) del hombre hacia la mujer y viceversa puedan estar en peligro?”. Su ensayo “Gustar y emocionar en la sociedad de la seducción”, está en la base de esta respuesta:

 “Espero que la lucha política por los derechos de la mujer no aplaste un tema que no es en absoluto político: la seducción. Al ser humano le gusta gustar, le gusta tratar de conquistar. A la inmensa mayoría de las mujeres también, menos a las feministas, que lo consideran un asunto político. No se puede confundir acoso con seducción”.

Nota de cierre: la posición de Lipovetsky sobre la seducción enfrenta objeciones de raíz. La tesis contraria empieza con el postulado de que “lo personal es político”. Hay una página de Wikipedia que se llama justamente así. En consecuencia, la seducción sería, siempre, política. He leído lo siguiente, de gran relevancia:

“Decir que lo personal es político es reconocer que nuestras vidas individuales son los hilos de los que está hecho el mundo, la sociedad y la vida misma. Nuestras decisiones personales cotidianas construyen o reconstruyen visiones de mundo”.

Y bien: ¿usted qué opina?

 

 


Rodolfo Arias Formoso.
San José, 1956. Novelista y cuentista, que también se ganó la vida como profesor de computación en la UCR y consultor en informática.
Sus obras más conocidas son “El emperador Tertuliano y la legión de los superlimpios”, una novela corta con la que debutó hacia 1991, y “Te llevaré en mis ojos” y “Guirnaldas (bajo tierra)”, novelas publicadas en 2007 y 2013, que recibieron el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría. También ha publicado cuentos, escrito artículos, jugado ajedrez y trotado por la playa.

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