Rodrigo Arias Sánchez, Abogado, Ex Ministro de la Presidencia.

Señoras y señores:
Agradezco al señor alcalde de San José la gentil invitación para participar de este evento tan significativo para el cantón de San José, donde no solo conmemoramos un hecho transcendental de nuestra historia patria, sino también celebramos el desarrollo de nuestra nación ensus dos siglos de vida independiente.

Se encontraba Costa Rica en su alborada, intentando definir su identidad como nación, apoco tiempo de la separación política con España.

Durante aquellos primeros lustros del siglo XIX, esta tierra era un crisol para las más diversas ideas sobre su futuro político.
Algunos pocos abrazaban aún la posibilidad de regresar al dominio español; otros defendían adherirnos al efímero imperio mexicano; estaban quienes optaban porque Costa Rica se estableciera como una república libre e independiente de cualquier fuerza extranjera; y estaban también aquellos que apostaban porque fuéramos un estado más de una federación centroamericana.

Esas discusiones se entremezclaban con la realidad económica y social que se vivían en las villas y ciudades. Como es bien sabido por todos, el poder político heredado de la época colonial se encontraba en Cartago, mientras que el principal motor económico, basado en la producción del tabaco y una creciente actividad cafetalera, se encontraba en San José.

Las tensiones y la efervescencia vividas en aquella época desembocaron tristemente en
nuestra primera guerra civil, luego de la cual el general victorioso, don Gregorio José Ramírez,decidió trasladar la capital hacia San José, fusionado en un mismo sitio, el poder político y el económico. Decisión que luego fue ratificada por el Segundo congreso constituyente provincial de Costa Rica.

Amigas y amigos:

Nuestros antepasados debieron tomar medidas trascendentales para el futuro de esta nación. La lección que nos dejaron, y que resuena a través de los años, es que nuestro país nunca ha sido temeroso a la hora de adoptar las decisiones importantes en sus momentos  más cruciales. Siempre hemos sabido emprender los retos y tiempos difíciles con determinación.

Luego de doscientos años, hoy también enfrentamos retos que requieren de nuestro valor y nuestra acción, si hemos de proseguir en el camino para alcanzar nuestros sueños comunes.

Es tiempo de la solidaridad con Costa Rica y con su pueblo. Sepamos que ser solidarios implica ceder, aunque sea un poco, en nuestras posiciones para lograr un bien superior. Aceptemos, que ser solidarios implica actuar con las personas más vulnerables. Aquellas que, por falta de oportunidades, o caen en el desamparo, o son atrapadas por las garras del delito.

Ser solidarios implica que estamos juntos en una batalla frontal contra la inseguridad ciudadana y el crimen organizado.

Ese esfuerzo requiere de una unidad nacional inusitada si hemos de vencer.

Es el momento de dejar a un lado las pequeñas diferencias que nos separan y forjar una alianza para tomar las acciones urgentes que nos devuelvan la tranquilidad a nuestros barrios, a nuestras calles y a nuestras casas.

Ser solidarios implica atender la debacle educativa en la que estamos, sin improvisaciones y sin experimentos innecesarios; centrándonos en el acompañamiento al docente, en su formación; así como en asegurarnos el correcto aprendizaje de las herramientas básicas para  nuestros niñas y niños, para evitar dejarle al futuro una generación que está casi perdida.

Ser solidarios implica poner a producir a este país y que existan cada vez más fuentes de empleo, que lleven prosperidad a las familias.

Es atraer inversión de otros países a todo el territorio nacional, utilizando las exitosas herramientas con las que contamos y que son mundialmente reconocidas.

Ser solidarios implica resguardar a nuestros adultos mayores y asegurarles una vejez digna, al menos por medio de una pensión básica universal.

Somos herederos de una grandiosa república en construcción permanente desde hace más de dos siglos.

Al felicitar a esta noble capital por su bicentenario, les animo a que mantengamos siempre  incólume la esperanza de que podamos preservar un liderazgo constructivo desde todos los actores políticos y sociales, para que juntos podamos forjar la Costa Rica de bienestar que anhelamos.

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Por La Revista CR

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