Rodrigo Arias Sánchez: I Foro sobre los Desafíos de la Libertad de Expresión en la Democracia Costarricense

Es clave elevar la calidad del diálogo social y del debate político. La polarización y la división basadas en el insulto, en la creación y propagación de informaciones falsas, o la intimidación aprovechando el anonimato de las redes sociales, constituyen el mejor camino para destruir la libertad de expresión y socavar nuestra democracia.

Rodrigo Arias Sánchez, Abogado, Ex Ministro de la Presidencia.

I Foro sobre los Desafíos de la Libertad de Expresión en la Democracia Costarricense

Señor José Thompson, Director Ejecutivo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos
Señora Yanancy Noguera, Presidenta del Colegio de Periodistas de Costa Rica
Señor Eduardo Ulibarri, Ex Embajador y Ex Presidente del Instituto de Prensa y Libertad de Expresión
Señora Gisella Boza, Coordinadora del PROLEDI de la Universidad de Costa Rica

Señoras y señores:

Muy buenos días.

Agradezco la invitación que se me cursó para dirigirles algunas palabras e intercambiar reflexiones sobre uno de los aspectos cruciales que definen la madurez y la profundidad de nuestro régimen de libertades.

Cuando hablamos de democracia, conviene recordar un precepto que ha sido retomado por diversos filósofos y estudiosos a lo largo de la historia:

La libertad es la raíz de la dignidad de las personas y de los derechos humanos. En las sociedades democráticas y en los Estados Constitucionales de Derecho se traduce en un sistema de libertades públicas, y dentro de ese sistema la libertad de expresión es esencial; sin ella todo el andamiaje de libertades se derrumba.

Por eso, la libertad de expresión nos permite expresar ideas, intereses y experiencias diversas, y por ella participamos en el esfuerzo por crear sociedades pluralistas, basadas en el respeto a la dignidad humana.

En segundo lugar, la libertad de expresión facilita y fortalece los procesos de diálogo y de construcción de acuerdos. Es la declaración de que una sociedad es democrática cuando se constituye en un permanente coloquio de voluntades e ideas.

Sin embargo, como todos sabemos, este derecho no está exento de desafíos y amenazas, que se manifiestan de formas muy distintas.

La autocensura, la propagación de noticias falsas, los discursos que alimentan los odios, las violaciones a los procedimientos establecidos en los órdenes jurídicos democráticos y la negación del derecho al pluralismo, forman parte de esta amenaza sin parangón a la libertad de expresión, que se extiende por el mundo.

En Costa Rica debemos evitar cualquier retroceso en el ámbito de la libertad de expresión y en el del régimen de libertades públicas. Aunque históricamente nos hemos destacado por nuestro compromiso con la democracia y los derechos humanos, los ataques a la prensa y la intimidación en línea han generado preocupaciones significativas.

Según los últimos informes sobre “El Estado Global de la Democracia 2023” del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA International), o “Libertad en la Red 2023” de Freedom House, la democracia en Costa Rica ha sufrido un retroceso producto a una mayor intimidación y discursos violentos que se expresan en las redes sociales, así como una creciente confrontación y polarización con respecto a los medios de comunicación y la prensa.

Este fenómeno nos recuerda la urgencia de actuar con determinación para proteger y fortalecer el sistema de libertades.

Una primera acción en esta línea es fortalecer la calidad de la información, el apego a la búsqueda de la verdad y el profesionalismo de quienes la divulgan.

La confianza de la ciudadanía respecto a los medios de comunicación reside en la certeza de que quienes informan están al servicio de la búsqueda de la verdad.

La credibilidad de los periodistas y de los medios informativos es un escudo que los protege en el ejercicio de su labor fundamental para la ciudadanía.

Otra gran vía para asegurar el correcto ejercicio de la libertad de expresión tiene que ver con la educación ciudadana. Todas las personas deben tener la disciplina y la habilidad suficiente para reconocer la información falsa. Este es un tema complejo que va desde la creación de información errónea, hasta el uso de herramientas tecnológicas para que las falsedades aparenten ser verdades gracias a los avances de la inteligencia artificial.

Por esto es urgente reforzar los instrumentos para que las personas puedan desarrollar criterios y opiniones a partir de un pensamiento crítico y sentido de tolerancia.

Finalmente, es clave elevar la calidad del diálogo social y del debate político. La polarización y la división basadas en el insulto, en la creación y propagación de informaciones falsas, o la intimidación aprovechando el anonimato de las redes sociales, constituyen el mejor camino para destruir la libertad de expresión y socavar nuestra democracia.

El compromiso con el régimen de libertades, y con la libertad de expresión, no solo compete a los profesionales de los medios de comunicación y a la ciudadanía; los legisladores, los jueces de la república y las autoridades políticas del Estado y del Poder Ejecutivo, tienen el deber de cultivar un lenguaje respetuoso, comedido y pertinente que invite, un día sí y otro también, a fortalecer la convivencia republicana. Estamos obligados a fomentar un entorno social donde la expresión de ideas sea bienvenida y alentada, sin importar con quien se coincide o se discrepa.

Lo importante es que prevalezca la riqueza de las muchas perspectivas.

Amigos y amigas:

Este foro no solo es una plataforma para discutir los desafíos que enfrentamos, sino también una oportunidad para explorar soluciones efectivas para elevar la calidad de nuestras libertades.

Necesitamos colaborar de forma estrecha y constante para garantizar que la libertad de expresión no solo sea un concepto teórico, sino una realidad arraigada en la sociedad costarricense. Pero esta lucha no es, ni será fácil.

Permítanme concluir recordando una frase del filósofo del siglo XIX John Stuart Mill de su libro “Sobre la libertad” cuando dijo:

“Si toda la humanidad, menos una persona, fuera de una misma opinión, y esta persona fuera de opinión contraria, la humanidad sería tan injusta impidiendo que hablase como ella misma lo sería si, teniendo poder bastante, impidiera que hablara la humanidad”.

Muchas gracias.

 

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