Rodrigo Arias Sánchez: Palabras con motivo del Benemeritazgo de las Letras Patrias a Fabián Dobles Rodríguez

Rodrigo Arias Sánchez, Abogado, Ex Ministro de la Presidencia.

Señor Jonathan Acuña, diputado

Señor Danilo Pérez, Miembro fundador de la Asociación Cultural El Guapinol

Distinguidas y distinguidos miembros de la familia de don Fabián Dobles

Señoras y señores diputados

Señoras y señores:

Es un honor encontrarme con ustedes hoy para rendir un sentido y merecido homenaje a ese ilustre belemita, hijo predilecto de aquel cantón, quien, con su prosa y su poesía, nos adentró en el alma del campesinado costarricense: don Fabián Dobles Rodríguez.

Don Fabián cultivó la novela, la poesía, el ensayo, el cuento, y en toda su obra literaria se expresa el compromiso social y político que lo inspiró, y que en los aciagos días de los años cuarenta del siglo XX, lo convirtieron en uno de los promotores de la Reforma Social.

Aquella época era de transición social, política y económica, y se nutría de una elevada calidad intelectual y sensibilidad social. Muchas voces, muchos hombres y mujeres se complementaron, aún sin ser conscientes de ello, para obtener un resultado histórico sobre cuya base se edificó la Costa Rica moderna.

Hoy, con ocasión del Benemeritazgo de las Letras Patrias a don Fabián Dobles, valga recordar que las obras literarias como la que nos legó don Fabián Dobles, son parte de esa construcción histórica y cultural sobre la que se levanta nuestra nación.

Su escritura de corte realista y social refleja las penurias y sufrimientos del campesino y del pueblo costarricense. Pero también, gracias a su ingenio, Dobles nos revela de ese campesino y de los trabajadores la fisga, la malicia, la bondad, la sabiduría que da el tiempo y la vida misma.

La patria profunda, la de la unidad de las distintas voces y experiencias, quedó plasmada en sus novelas, cuentos, ensayos y poesías.

Justamente por eso las Historias de Tata Mundo, El sitio de las abras, Ese que llaman pueblo, Una burbuja en el limbo, En el San Juan hay tiburón y Los años pequeños días, entre muchos de sus bellísimos textos literarios y autobiográficos, están en las cimas de la literatura costarricense e internacional. Lejos de una visión romantizada del costarricense, la obra literaria de Fabián Dobles trasluce sus posturas filosóficas y su visión de mundo.

Basta recordar aquella frase, de acento melancólico pero sabio del cuento “El Rezador”, cuando el personaje de Tata Mundo de entrada sentencia:

Y me dio mucho de qué pensar. A mi me puso claro cómo es de oscuro el ánimo del hombre, pues de palote seco puede en veces salir agua…”

 

Don Fabián nos invita a adentrarnos en las complejidades de la naturaleza humana y en la sorprendente capacidad de las personas para manifestar aspectos inesperados y contrapuestos.

Por ello, en el vasto campo de la literatura, Dobles se destacó con una obra narrativa de singulares méritos. Sus libros cooperaron en el cambio del panorama cultural de nuestra nación, e introdujeron a “Ese que llaman pueblo” en el centro de la escena literaria. A través de su pluma, los paisajes rurales y urbanos, las contradicciones y los aciertos de la vida campesina se transformaron en auténticas obras de arte. Su habilidad para convertir el lenguaje popular en una expresión artística única elevó la literatura costarricense a nuevas dimensiones.

Su obra trascendió las fronteras de la página impresa para convertirse en una poderosa voz que resonó en toda la nación.

Fue un testigo y narrador de su tiempo, capturando la esencia de la sociedad costarricense con una maestría incomparable.

Amigas y amigos:

Fabián Dobles fue mucho más que un prolífico escritor. Fue un maestro, un conferencista, un ensayista, un defensor apasionado de aquello en lo que creía y un periodista comprometido. Su legado se erige sobre la base de una integridad incuestionable, un compromiso inquebrantable con la libertad de expresión en todas sus formas y un humanismo que lo distinguía entre sus pares.

La obra literaria de Dobles le valió recibir los más altos honores culturales que nuestra amada Costa Rica tiene para ofrecer, como el Premio Aquileo Echeverría o el Premio Magón. Sin embargo, la proclamación de Benemérito de las Letras Patrias es un tributo merecido a una vida dedicada a enriquecer el patrimonio literario y cultural de nuestra tierra que concluye una vida y una obra ejemplar.

Inspirémonos en la vida y obra de don Fabián Dobles Rodríguez para construir un futuro donde la cultura y las letras patrias continúen siendo faros que guíen nuestro camino como nación. Convirtamos sus convicciones de dignidad social y política en fuentes de conducta:

“…nadie logrará nunca obligarme a decir que lo oscuro es claro, o que el crimen es virtud, o que la miseria de los pueblos es obra de la voluntad divina

Así sentía y pensaba Fabián Dobles. Que estas palabras sean nuestro norte, esforcémonos por descubrir, en medio de las sombras, y a través de las diferencias, el sendero de la dignidad y de la unidad.

Muchas gracias.

 

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