Rodrigo Arias Sánchez: Presentación del informe del Estado de la Nación 2023

Centrándose en lo inmediato, el país carece de una estrategia de desarrollo, y esta es una debilidad que nos empobrece como Nación, al impedirnos construir una hoja de ruta que sea nacional y compartida por la totalidad de los actores políticos y sociales.

Rodrigo Arias Sánchez, Abogado, Ex Ministro de la Presidencia.

Presentación del informe del Estado de la Nación 2023

Señor Jorge Vargas, Director del Programa Estado de la Nación
Señoras y señores miembros del Programa Estado de la Nación
Señoras y señores diputados
Distinguidos invitados

 

Señoras y señores:

Es un honor dirigirme a ustedes y ofrecerles una cálida bienvenida a la presentación del Informe de Estado de la Nación 2023.

Durante casi treinta años, de manera ininterrumpida, el Programa del Estado de la Nación ha ofrecido al país un análisis completo y riguroso sobre la situación de la sociedad costarricense.

Los informes que año tras año ha compartido sobresalen por su valor metodológico, el análisis de variables sociales y económicas, y la capacidad para presentar una síntesis de luces y de sombras, de fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, en la evolución de Costa Rica.

La amplitud de los temas abordados en el informe, nos proporciona una ventaja significativa al permitirnos comprender la situación general de Costa Rica.

Es sobre esta base de excelencia investigativa y analítica que el Programa Estado de La Nación ofrece la oportunidad, a los distintos actores sociales y políticos, de tomar decisiones, y de diseñarlas y ejecutarlas, fundamentándose en conocimientos e informaciones actualizadas.

Esto que les expreso es de un significado muy relevante para el Estado, los gobiernos y las políticas públicas. Sin conocimientos actualizados y verificados como los que ofrece el Programa Estado de La Nación, no se puede tener éxito en los esfuerzos nacionales que conduzcan a elevar el bienestar social y el crecimiento productivo, al mismo tiempo que profundizan el Estado Constitucional de Derecho y el sistema de libertades.

El informe del año 2022 nos alertaba de la existencia de una fractura en el contrato social que ha sido el eje transversal del estilo costarricense de desarrollo, y también advertía sobre la excesiva concentración de las fuerzas políticas en asuntos urgentes, lo que dejaba de lado los desafíos del mediano y largo plazo.

Lo dije hace un año y lo reitero ahora:

“…muchas veces esas urgencias tardan demasiado en resolverse, y esto explica, en parte, que los actores políticos no encuentren tiempo para atender como es debido los desafíos estructurales de Costa Rica.”

En la toma de decisiones políticas diarias, es común perder de vista la visión general y centrarse en problemas inmediatos, dejando de lado cuestiones vitales para el desarrollo nacional.

Centrándose en lo inmediato, el país carece de una estrategia de desarrollo, y esta es una debilidad que nos empobrece como Nación, al impedirnos construir una hoja de ruta que sea nacional y compartida por la totalidad de los actores políticos y sociales.

Este es justamente el mensaje que de forma directa y sin paliativos nos da el Informe del Estado de la Nación 2023: vivimos en la inmediatez, atrapados en los conflictos coyunturales, con un sistema político que ha perdido la capacidad para crear una visión de largo plazo y, con ello, hemos puesto en peligro el desarrollo humano que con mucho esfuerzo habíamos alcanzado.

Dice el informe:

“…el país consolidó un desgaste de los logros históricos de su desarrollo humano sostenible, así como una mayor incapacidad de su democracia para promoverlo. Esta cosecha de resultados negativos acumulados, un nuevo paso en el progresivo abandono del contrato social costarricense, tiene como principal consecuencia un debilitamiento en la capacidad previsora; es decir, la posibilidad de anticipar los problemas, acometer lo necesario para solventarlos y sentar las bases de un futuro compartido de más bienestar para el mayor número de habitantes.”

Ese bienestar social compartido no llegará si prolongamos el olvido de los problemas estructurales que enfrenta Costa Rica, y que se traducen en el deterioro de las oportunidades de bienestar, justicia, libertad y seguridad para las personas.

En el informe de este año se indica que nuestro régimen presidencialista funciona en tanto exista una estrecha coordinación entre los poderes del Estado y los actores políticos.

Al desaparecer los puentes del diálogo y al polarizarse las posiciones políticas, se destruye la capacidad nacional para tomar decisiones comunes y construir soluciones compartidas.

Esta circunstancia, que es la que prevalece al momento de pronunciar estas palabras, debe ser revertida con urgencia.

Más allá de los retos internos, la sociedad costarricense se encuentra expuesta a las consecuencias de conflictos geopolíticos que están violentando los derechos humanos, y agrediendo todas las formas de vida y de convivencia armónica con el medio ambiente.

El Estado costarricense debe recuperar la capacidad de hacer frente a todo tipo de problemas, internos y externos, y volver a generar oportunidades de desarrollo para sus habitantes.

El próximo año se conmemoran 75 años de la entrada en vigor de la Constitución Política. Nuestra Carta Fundamental es la que marca el contrato social y orienta la promesa fundacional que bien reseña el informe.

Es una promesa que busca el bienestar de las personas en democracia y en libertad.

Lo que se encuentra en juego en esta hora de la historia costarricense es la salud de la vida republicana, y es por esto que debemos reiterar, un día sí y otro también, la voluntad política y social de fortalecer y de profundizar los valores, principios e ideales constitucionales.

Por ello, me permito aprovechar la ocasión del setenta y cinco aniversario de nuestra Constitución y de los inquietantes hallazgos de este informe, para invitarles a que tengamos un gran diálogo nacional. Es imperativo que abramos los espacios necesarios para tener una reflexión seria no solo sobre el país al que aspiramos, sino también sobre los medios que necesitamos crear o reformar para alcanzarlo.

Amigas y amigos:

En sus habitantes nuestro país tiene todas las cualidades que se requieren para sobreponerse a cualquier reto que enfrentemos.

Si buscamos los puntos en común, en vez de aquello que nos separa; si apostamos al diálogo respetuoso, en vez de al insulto; si somos empáticos, en vez de apostar por la indiferencia; seremos capaces de superar cualquier obstáculo, recuperar el camino extraviado y lograr que Costa Rica sea nuevamente esa nación que procura y concreta el bienestar para las mayorías.

Reitero mi agradecimiento al Programa Estado de la Nación por la presentación que hará del informe de este año.

En medio de los riesgos y de las amenazas, internas y externas, los costarricenses, como lo hemos hecho en otras etapas de nuestra historia, lograremos unirnos para revertir las tendencias negativas del presente, fortalecer los méritos y continuar construyendo el futuro basándonos en la libertad y la justica.

La postración social y los rezagos políticos y económicos no vencerán al espíritu republicano de Costa Rica.

Muchas gracias.

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