Rodrigo Soto, Escritor y cineasta.

¿Por qué motivos la obra de algunos autores continúa leyéndose, y la de otros desaparece del radar de las nuevas generaciones de lectores? Sin duda es una pregunta con muchas aristas y no pretendo ofrecer respuestas aquí, pero he vuelto a preguntármelo tras leer los dos libros de cuentos de Jorge Montero Madrigal (1923- ¿?).

En mi temprana juventud había leído “Al pairo” (1ra. Edición, Editorial Costa Rica, 1965; 2da. Edición, 1971), pero apenas recordaba nada de él, y en mi biblioteca reposaba intacto, desde hace algunos años, “Cabanga” (EUNED, 2000). Algunos de los cuentos incluidos en el primer libro se habían publicado originalmente en la notable revista Brecha, de la cual el autor fue colaborador asiduo.

Tras la lectura de ambos libros, considero que Montero es uno de los mejores cuentistas de Costa Rica, comparable en algunos aspectos con Salazar Herrera. Como en las novelas y cuentos de la mayoría de sus contemporáneos, sus cuentos abordan los temas de la Costa Rica rural de la primera mitad del siglo XX, la violencia y los atavismos del machismo y del capitalismo.

Hombres solos, recios y atormentados por la pobreza o por las pasiones -también algunas mujeres- o encandilados por sueños e ilusiones, protagonizan estos relatos, narrados todos por una voz omnisciente que no se contenta con describir escenarios y situaciones, pues aporta a los textos una alta intensidad poética y sintética, muy al estilo de Salazar Herrera (con quien, por cierto, Montero compartía también el interés por la pintura).

A diferencia de muchos de sus contemporáneos, a estos cuentos los sostiene la voluntad manifiesta de ir más allá de lo puramente anecdótico para instalarnos en el terreno de la reflexión política o poética, sin sucumbir nunca a la tentación fácil de la moraleja.

Varios cuentos abordan los hechos militares de la Guerra Civil de 1948 -tan poco tratados en nuestra literatura-. En los textos queda claro que Montero participó en ellos en el bando que resultó derrotado. El autor vivió en Guatemala desde diciembre de 1948 y hasta 1954. Aunque las escuetas notas biográficas no lo aclaran, cabe suponer que se marchó a ese país en condición de exiliado, tal y como lo hicieran Yolanda Oreamuno a ese mismo país y Carmen Lyra a México. De hecho, algunos de los cuentos de ”Al pairo”, están ambientados en Guatemala.

También es posible suponer que Montero regresó a Costa Rica luego de la caída del régimen democrático de ese país, en 1954, tras el éxito de la conspiración orquestada por la CIA y el gobierno de los Estados Unidos.

He tratado de averiguar, sin éxito, el año y las circunstancias de su fallecimiento. A modo de juego, en ciertas entrevistas prefabricadas se estila preguntar con qué autor o autora nos gustaría tomar un café y conversar durante un par de horas. No digo que Jorge Montero sea el único en mi lista, pero sin duda, desde hoy tiene un lugar en ella

Por Rodrigo Soto

Escritor y productor audiovisual. Estudió Filosofía en la Universidad de Costa Rica. Ganador del Premio Nacional de Cuento "Aquileo J. Echeverría" en dos oportunidades.