Ronald Bonilla: Poemas del “Libro de agua”

Signos del agua. Poetas para la clase media baja.

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Ronald Bonilla Carvajal.

Del “Libro de agua”  finalista del VIII Premio Iberoamericano Pilar Fernández Labrador, España.

Signos del agua

 

Todo signado por el agua, como

van las ondas del pájaro en la cresta

simulando el eterno verano.

Todo dicho por la fruta ganada,

-digo Granada,

y se instaura el poema, agua del Nicarao,

agua del hombre,

agua para los ojos de esta mujer

que siempre es un incendio, ciudad

que nos abisma entre sus adoquines.

Tú conoces las noches y los días,

los trabajos y sus fatigas, las apacibles

frondas de la laguna.

Tú sabes a veces cómo somos islas

y sus vasos comunicantes

que extasían el poder del tigre,

del ocelote oscuro y

de un viejo manatí perdido.

Somos solo pueblos pequeños,

lajas incrustadas,

labios que quisieron ser espadas, machete

del camino, compás perdido

en el movimiento de unas caderas

potentes para diseminar el mundo.

Las mariposas que nos sobrevuelan

entienden también

cómo permanece lo efímero del agua,

cómo se forman sus cristales armoniosos.

Hemos venido de hace centurias

y la palabra, el signo preclaro

del concepto

nos precede…

Dejaremos los huesos acaso sellados

por el olvido.

Tú que conoces

los sagrados intertextos que nos precedieron

en esta llama,

solamente en el incendio de una ciudad

fijado en los ojos de una mujer

que no se rinde,

que mira hacia los cuatro vientos.

Festival donde cada quién olvidó que es cada quién.

Granada…fruta con un pie descalzo

y el otro calzado con zapatilla de oro.

¡Albricias!

Granada, Nicaragua, 20 febrero 2016

 

Poetas para la clase media baja

 

La pobre clase media no encuentra poetas

que los signifiquen,

más allá de viejos papeles, radioemisoras

diciendo los goles exagerados, música beat,

desperdicios tirados al azar,

un niño hace series con un bolsillo,

en la pared de madera

las ranuras se han vuelto de un color marrón

contrastante,

la clase media no tiene un violín que resuena

en las noches con mendelsohn ni bethoven,

winchester catedral entrega una pobre melodía,

igual que los carpenter dulzones,

igual que los four season o pink floid

aunque parezca estallar en las paredes.

La pobre clase media no tiene poetas

que digan porfiados y saquen sus silbidos

para ir con la pandilla a cazar aves en las ramas del jocote,

la manzana rosa

a la orilla del torres, basta el tocadiscos

que ya ni siquiera existe, los monkis

son desazules imitaciones, francamente,

las buenas vibraciones hacen la pausa

para que inicie de nuevo un tren en la noche;

la clase media no tiene poetas que los resignifiquen,

quizá un hombre callado dice

en versos pequeños

una pequeña píldora de sueños imperfectos,

un comentario de cine, una foto en blanco y negro,

un vehículo atascado en la avenida cuarta, pesado,

polaroid no tiene manera de parecerse a un poeta triste

en la madrugada

en que la vieja puta va aburrida a cumplir con el horario

desbarajustado del porvenir.

Alguien quiere hacer un poema en el parque

después de masturbarse,

anuncian la pelea del siglo en la tv,

un 120 YE, lleva la ventana abierta…una chica

muestra sus senos por la ventana…

esta ciudad no tiene poetas para la clase media

baja

baja

baja…

para qué si no quieren leer…salvo algunos, muy pocos,

de la clase media

baja

baja

baja…

 

 

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