Ronald Hernández Campos, Escritor costarricense. Docente universitario, profesor de español y filólogo hispánico. 

Una de las sorpresas que este año publicó el sello editorial Letra Maya liderado por Emilia Fallas es Secuestrador de dos reyes: retrato de Diego Gutiérrez y Toledo (2023) del autor Roberto Cambronero Gómez, dramaturgo, narrador, poeta y columnista costarricense. Este texto dramático se presenta como una grata novedad para los lectores que son amantes de la historia de los períodos de Conquista y Colonización que se dieron durante el siglo XVI en lo que hoy llamamos Costa Rica. En esta reseña quiero ahondar en algunos de los elementos que hacen de la obra de Roberto Cambronero una excelente forma de revisitar la “memoria histórica” de nuestra relativamente “joven” nación, al mismo tiempo que este drama, desde construcción simbólica, uso del humor e ironía, plantea una crítica decolonial al mismo tiempo que intenta elaborar un “retrato” de un personaje que se ha ido borrando de nuestra galería de “grandes hombres”.

Sobre el autor.

Roberto Cambronero Gómez nació en 1995, en San José (Costa Rica). Se graduó en la UNA en la carrera de Lingüística y Literatura. Fue columnista de opinión para la Revista Viceversa (Nueva York). Cambronero ganó el Certamen UNA Palabra 2015 con la obra teatral El insólito rapto de Doña Inés (publicada por la Editorial Universidad Nacional en 2016). Recibió el accésit en el Premio Luis Ferrero Acosta 2021 de narrativa breve (Costa Rica). Cabe destacar, además, que este año Roberto se estrenó como novelista con el texto Como gigantes ahogados, publicada por la Editorial Pretextos (España). Asimismo, poemas suyos se encuentran inéditos en revistas de diversos países. Un tema recurrente en su dramaturgia es la historia colonial costarricense, tal como se muestra en El insólito rapto…, obra en la cual Cambronero reconstruye un episodio de la historia de disputas entre los reinos indígenas Coto y Quepo en el tiempo en que Juan Vázquez de Coronado llegaba al país. Esta temática en la que se muestran los conflictos internos de los indígenas, al mismo tiempo que se muestra la intervención de los colonizadores españoles en el siglo XVI, se muestra de una manera distinta en su obra más reciente Secuestrador de dos reyes.

Algunas precisiones y consideraciones para la lectura de Secuestrador de dos reyes.

El personaje reconstruido por Cambronero (2023) fue mencionado en las Crónicas coloniales (1921) de Ricardo Fernández Guardia. Este gobernador secuestra a dos reyes indígenas y los cambia por un botín de oro a cambio de sus vidas.

Oriana Rincón et al. (2015), siguiendo a Walter Mignolo y Aníbal Quijano hablan sobre las relaciones de poder y estas “… claramente se expresan como parte integrante del modelo de la colonialidad que es considerada como uno de los elementos constitutivos y específicos del patrón mundial de poder capitalista” (p. 82). El poder desigual que fue ejercido por los colonizadores, y su papel en la formación del pensamiento, la identidad y el ser costarricenses, devino en un proceso violento de mestizaje.
Este aspecto es tomado en cuenta en la obra de Cambronero y simbolizado a través de la ironía: el vestido de Diego Gutiérrez y Toledo se va desgastando conforme la ilusión de ser el primer gobernador de la provincia de Costa Rica, en la cual no encuentra oro, y lo que llega a fundar termina en un fracaso. En este sentido, se evidencia una crítica al colonialismo, porque el poder que simboliza el protagonista es un poder desvirtuado de su ejercicio y esto se ve claramente en el clímax de la obra.

A manera de conclusión…

Para cerrar, una precisión que viene de la crítica Francisca Domingo del Campo (2002) sobre el comentario crítico de las obras teatrales se vuelve fundamental: un comentario sobre un drama, sin el performance del espectáculo, siempre estará incompleto, porque el lenguaje, que está hecho para ser representado en las tablas, reclama de actores y actrices que encarnen a los personajes. La obra Secuestrador de dos reyes de Roberto Cambronero es de esas obras a las que se les debe dar un espacio performático para que cumplan con su cometido: recordarle al público de dónde venimos.