Ronald Obaldía González, Politólogo.

Inmerso en la escalada de tensiones del Medio Oriente, al Estado de Israel, la única democracia liberal representativa en dicha convulsionada región, le representa una amenaza real la aceleración de la producción de uranio enriquecido, un componente del programa nuclear de su enemigo Irán, un subimperio desestabilizador; por etnia y lengua se diferencia de las sociedades árabes.

Avances se señalan en el reciente informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), impulsados por los Ayatolás iraníes, líderes hegemónicos de la otrora nación persa, mecenas del chiismo, la corriente antagónica del sunismo mayoritario en el ámbito de la religión del Islam. A quien, a decir verdad, las potencias árabes sunitas musulmanas los encasillan dentro de su registro de amenazas y riesgos potenciales.

De acuerdo con las conclusiones de la OIEA “las reservas de uranio enriquecido de Irán superan en más de 22 veces el límite fijado por el acuerdo alcanzado en el 2015 entre la República Islámica y las potencias mundiales”. También el Organismo censuró la decisión de Irán de prohibir el acceso a sus instalaciones a varios de sus inspectores (Por AFP), en donde, presuntamente, planea la fabricación de la bomba atómica, razón por la cual experimenta múltiples sanciones multilaterales y unilaterales, establecidas respectivamente, tanto por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como los Estados Unidos de América (EEUU) y la Unión Europea (UE).

El Movimiento de Resistencia Islámico, Hamás, es una organización Palestina de origen sunita, preponderante en la Franja de Gaza. Al igual que la chiita libanesa Hezbolá, los hutíes de Yemen, todos ellos son formaciones de carácter terrorista, a la vez las financian los Ayatolás iraníes, entre otras radicales entidades musulmanes, las cuales trabajan como “proxies”.

Lo cual se amplía a través del “Eje de la Resistencia”, regido por Irán: la alianza regional compuesta por su aliado, el acosado gobierno sirio del presidente Bashar al Assad, así como por las milicias chiíes de Irak y los hutíes (chiitas). Estos últimos, logrando dominar gran parte de la superficie de Yemen, ahí se hallan enfrascados en una guerra contra los sunitas, respaldados por Arabia Saudita. El Eje iraní se extiende a los territorios ocupados en Cisjordania y Jerusalem oriental. Así, entonces, no solo las milicias de Hamás en Gaza – las brigadas de Ezzeldin Al Qassam – llegan a ser los objetivos y prioridades de la guerra por parte de Israel.

A manera de antecedentes, las milicias en el 2007 tomaron el poder en el enclave de Gaza, dos años después del retiro unilateral de allí por parte Israel. Sobre él ejerce un bloqueo fronterizo, habida cuenta del predominio de la entidad terrorista, lo que obliga a complejas estrategias y cálculos militares en materia de seguridad e inteligencia.

El ejército hebreo, “por regla general”, evita los comentarios acerca de los ataques específicos en Siria, Líbano, Gaza, aunque “ha admitido haber realizado cientos de incursiones” contra líderes y grupos terroristas, respaldados por Irán, quienes durante la última década intentan afianzarse en esos sitios.

“En el 2006 el ejército israelí y Hezbolá libraron una cruenta guerra de 34 días en Líbano”. Si bien, mejor equipado que su aliado Hamás, la milicia libanesa ha dado a entender su desistimiento de repetirla. Mientras que los altos mandos de las fuerzas armadas hebreas alegan que sus acciones militares en Gaza solamente tienen como objetivo, entre otros, destruir a Hamás, a fin de garantizar la seguridad de su Estado nacional ante el grupo radical islámico (Lucia Schulte).

EL COROLARIO DEL MEDIO ORIENTE.

El terror, la violencia, la conspiración han sido las armas preferidas de los radicales musulmanes, en especial de los gobiernos parias, entre ellos Irán, quien en 1994 hubo de patrocinar el ataque al edificio de la Asociación Mutual Israelita, la sede central de la comunidad judía en Argentina, dándose muerte a 90 personas. Dos años antes, en un atentado similar “fue volada en ese mismo país la embajada de Israel”, 22 personas resultaron asesinadas.

El radicalismo proclama, abiertamente y sin tapujos, la total destrucción del Estado de Israel, al tiempo que, en todos los extremos, arrastran animadversión frente a las concepciones democráticas, al régimen de libertades, la doctrina y el sistema de los derechos humanos, al mismo cristianismo, consustanciales a la civilización Occidental.

Constituye la esencia y la naturaleza de la contrariedad anti Occidental suya (de los islámicos), fertilizadas con la propaganda de odio, la desinformación, la que impera en la mayoría de las sociedades nacionales árabes y africanas musulmanas; un analfabetismo que en menor grado se registra en los países fuera de dichas esferas geográficas que profesan igual fe religiosa.

Es una verdad. Décadas atrás ya se había dictado sentencia. “Ahora ya sabemos por qué Winston Churchill llamó al Islam “la fuerza más retrógrada del mundo” (Geert Wilders, político de Países Bajos). La cual oprime pueblos inmovilizados, empobrecidos, sumados los inmigrantes de última generación, tras el uso de los aparatos ideológicos y represivos al servicio de los déspotas, ellos empeñados en controlar y castigar el disenso y la rebelión desde las formas más atroces.

Obviamente, que detrás de la represión y los abusos hay expedientes manchados de sangre, levantados entre los mismos árabes. En los anales de la historia contemporánea han quedado grabados los acontecimientos del “Septiembre Negro”, el conflicto homónimo que surgió el 6 de septiembre de 1970, cuando el rey Hussein l de Jordania, por temor a que lo derrocaron, respondió con la masacre de miles de palestinos o la expulsión de ellos.

Libertad, democracia, dignidad e igualdad fueron los postulados y los valores, intrínsecos en la fallida reforma liberal de la Primavera Árabe, la que llegó a ser una oleada de protestas populares iniciadas en el 2010, la cual puso en aprietos a las monarquías corruptas, los tiranos, los dueños de los pozos petroleros, los expoliadores; pero al fin y al cabo la represión y la manipulación totalitaria, oscurantista se impusieron.

En cambio, la avanzada sociedad judía invierte en inteligencia, ciencia, innovación, desarrollo humano; en buena medida a la fallida reforma liberal, fuera esta la Primavera Árabe, le sirvió de inspiración, habida cercanía geográfica de un modelo de desarrollo humanístico que cualesquier pueblos anhelarían.

Tómese en cuenta el modelo de vida de “los más de 250 kibutzs” judíos, cuya ética y racionalidad comunitaria, igualitaria, sobrepasan en praxis cualesquier ideologías o doctrinas políticas, sean el capitalismo o el marxismo, etcétera, en lo tocante a crear riqueza y distribuirla a su vez entre los miembros suyos.

Al contrario de las significativas y sustanciales contribuciones al orden liberal global de las naciones líderes del Asia Pacífico, ya sean, China, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Indonesia, Malasia y el emergente Vietnam, entre otras potencias regionales; el mundo árabe islámico y musulmán, apenas con sus desiertos saturados de pozos petroleros, se ha ido quedando atrás en cuanto a progresos científicos, tecnológicos y evolución social: marcha a la inversa.

Sus aportes estarán sujetos “al inicio del fin” de la era de los combustibles fósiles, los causantes de las emisiones de gases de efecto invernadero, “del desastre climático. Estará sometida a un punto de inflexión. A sabiendas de las convicciones y las perspectivas existentes de desarrollar energías alternativas, renovables “en armonía con el medio ambiente”.

Funciona un bloque o liga de naciones (árabes), cuya integración expone raíces endebles y hasta disruptivas; con frecuencia es fuente de discordias, trastornando el crecimiento económico global, con la manipulación y las arbitrariedades en la fijación de los precios de los combustibles fósiles.

Qué decir del ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre pasado, el peor ataque terrorista de la historia del Estado democrático judío (Shlomo Ben Ami), cuya brigada inútilmente pide el cese al fuego: un mal con alto riesgo de expansión, el que ha llegado alterar el clima geopolítico (Mohamed A. El-Erian).

ANTICIPARSE A FUTUROS RIESGOS

Persiste el riesgo de una Europa habitada por una gruesa cantidad de gentes islámicas, además de ser una pesadilla intelectual, antidemocrática; pues desprecian la democracia y las libertades. Allí están presentes los mulás e imanes, varios de ellos se distinguen por su fanatismo; ellos constituyen potenciales enemigos (Geert Wilders).

Su ligamen con los fundamentalistas y los extremistas tampoco puede descartarse. Europa debe tomar las medidas necesarias y urgentes para impedir “que la estupidez islámica destruya el mundo libre que conocemos” (Wilders, idem), que nos hace falta para evolucionar en humanidad.

Ciertamente, el conflicto en Gaza ha provocado emociones encontradas en Europa y en la nación estadounidense, así como un peligroso incremento de acciones y narrativas racistas, antisemitas e islamofóbicas, expandidas al sur de la India (Cathrin Schaer. Human Rights Watch – HRW -). De cualquier modo, hay que garantizar la reproducción de los presupuestos filosóficos, los valores éticos y políticos de la civilización occidental, en cuenta su difusión: son garantía de paz y prosperidad universales.

EL CALVARIO MAYÚSCULO.

En las escaladas de violencia del Medio Oriente, en los baños de sangre, en los pulsos de poder político han sido partícipes los propios palestinos: los responsables de originarlos con frecuencia. Las diferencias o las rivalidades infranqueables entre el secularista Fatah (Movimiento de Liberación Nacional Palestino), controla Cisjordania bajo el nombre de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), guiado por el desteñido lídre Mahmoud Abbas; y el fundamentalista Hamás, desembocaron en sangrientas contiendas en el 2006.

Contradicciones insalvables que ponen más cuesta arriba las soluciones a las complicaciones de Palestina, al punto que en el presente siglo la comunidad de las naciones árabes gradualmente las ha orillado dentro de su agenda regional.

Particularmente, la alianza entre Irán y Hamás les genera disconformidad e incertidumbre, los persas se desenvuelven como sub-imperio. Valga destacar que, como habitantes de segunda clase, son percibidos y abordados los emigrantes o refugiados palestinos en las naciones árabes, las que les sirven de destino. La duplicidad y los artificiales pactos cumplen su rol en la contorsionada geopolítica de dicha región (Jaime Daremblum).

El Acuerdo de Abraham del 2020, apadrinado por el Presidente estadounidense Donald Trump, destinado a formalizar la normalización de las relaciones entre Israel y los Estados árabes, llegó a poner en alerta al propio Hamás, por cuanto Arabia Saudita, monarquía sunita predominante en la región, quien rivaliza con el Irán chiita, se venía aproximando al Estado hebreo.

Ello podría significar el abandono de las disputas políticas y territoriales de los palestinos, como cuestión prioritaria. Un subrayado peligro para Hamás y los palestinos. La imprudente salida de la invasión del territorio hebreo el pasado 7 de octubre a manos de la brigada, habría de suponer el retorno del nudo gordiano a la agenda regional del Medio Oriente, actualmente recrudecido.

LOS MOVIMIENTOS DEL FUNDAMENTALISMO: HAMÁS UN EXPONENTE.

Cabe activar las alarmas frente a la decisión de la mayoría de las 49 naciones musulmanes de incorporar en sus sistemas legales las referencias oscurantistas y dogmáticas de “la sharía”, “un corpus de derecho religioso, sustentado en las escrituras islámicas”. El cual impide la libertad religiosa y la igualdad de géneros; castiga la diversidad sexual, se discrimina desproporcionadamente a las mujeres.

En ella (la sharía) se pone en evidencia la manipulada estupidez, supina, de “la revelación divina, la que fusiona “societalmente” el poder religioso, el político y el judicial (Ana Palacio), con tal de conservar el estatus piramidal.

En simples términos jurídicos, en “la sharia” hay ausencia del Estado de derecho, sostén del sistema democrático y del régimen de libertades, así también la inexistencia de la normativa del derecho secular, acompañada de los principios universales de los derechos humanos.

Entonces, qué nos puede enseñar el sombrío mundo árabe islámico. Habrá que consultar a don Vladimir de la Cruz de Lemus, el historiador costarricense, al político don Ottón Solís Fallas, aparentes defensores del fundamentalismo religioso de Hamas, o al resto de antisemitas y antisionistas localizados por todos los continentes.

Al colmo que tal pandemia llegó a influir hasta el personal de la UNRWA – la agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos -, implicado en el ataque indiscriminado de Hamás del 7 de octubre.

Hamás es la organización sunita – islámica opresora y conculcadora de los derechos humanos. Ejerce el poder arbitraria y dictatorialmente en perjuicio de los más de dos millones de personas residentes en el pequeño y superpoblado territorio de Gaza, el que cuenta con una superficie de 360 kilómetros cuadrados.

Le fue sencillo y eficaz el 7 de octubre del 2023 atacar miserablemente los asistentes a un festival cultural, organizado en el territorio de Israel, por líderes socialistas, pacifistas, activistas sociales, promotores de los derechos humanos y los ambientalistas, así como la gente de los Kibutzs, asesinando a más de 1200 personas y secuestrando a unas 250.

El mundo occidental habrá de estar atento al ascenso o expansión del terrorismo. Las organizaciones islámicas fundamentalistas podrían no cejar en su empeño de reiniciar sus ataques criminales, como represalia a la cooperación proporcionada por algunas potencias a favor del Estado judío.

Los grupos extremistas como Al Qaeda o el autodenominado ‘Estado Islámico’ (EI), practican el terrorismo, poseen objetivos internacionales (Cathrin Schaer); continuarán siendo sujetos de las secuelas o impactos del enfrentamiento militar entre el ejército israelí contra el movimiento sunita y sus milicias, su acérrimo enemigo.

LA RESPUESTA INEVITABLE; LAS SOLUCIONES CON EL VIENTO EN CONTRA.

De sobra es sabido que en su legítima defensa la nación judía reaccionó de inmediato con una ofensiva militar, de ahí que, en el territorio de la Franja de Gaza, gobernado por dicha entidad terrorista, lamentablemente hayan perdido la vida más de 25000 personas, muchas de ellas víctimas de “los escudos humanos”, maquinados por las milicias palestinas.

Hoy dicho enclave es “un lugar de muerte y de desesperación”: un desastre, dominado por la crisis humanitaria. Cabe señalar que Hamás desde Gaza ha atacado constante e indiscriminadamente las poblaciones civiles judías, disparando misiles a ellas, con el propósito de ser consecuente con su demencial objetivo y retórica de destruir el Estado judío: “una y otra vez hasta que sea aniquilado” (Marina Rosenberg).

A partir de ahora se aleja la posibilidad de la construcción del Estado palestino, o la alternativa de instaurar una Federación en pie de igualdad entre judíos y palestinos.

Es de suponer que, tras la finalización de la guerra en Gaza, entre las Partes en conflicto se ahondarán los post- traumas emocionales, las depresiones sociales, las represalias, relacionados con la previsión de crecientes amenazas, mayor incertidumbre, inestabilidad e inseguridad.

Todavía más se acentuará la plena desconfianza frente al Estado de Israel, cuando las Fuerzas Armadas, los reservistas, respaldados por su pueblo, esta vez debieron actuar en aras de su permanente espíritu de sobrevivencia.

A mal de males. En el país se ha instituido un gobierno de coalición de extremistas de derecha, compuesto por “nacionalistas religiosos y colonos mesiánicos”, ocupantes de la palestina Cisjordania (Raja Khalidi), cuyo territorio de 5860 kilómetros cuadrados, habitado por más de 3 millones de personas, se encuentra bajo ocupación militar por parte de Israel desde el final de la Guerra de los Seis Días en 1967.

El también ultraderechista Benjamin Netanyahu se desempeña como el Primer Ministro israelí, quien está distante de ser el verdadero guía de la legítima guerra defensiva. A consecuencia de la intolerancia y la obstinación suyas en aumentar, de forma ilegal, el número de los asentamientos en Cisjordania y Jerusalem oriental, a favor de los colonos judíos, torpedea cualesquiera arreglos políticos (Organización no gubernamental israelí Peace Now), dando así argumentos a las intifadas y la violencia en dichas zonas tan sensitivas, sean por cuestiones históricas y de seguridad estratégica.

Específicamente, Cisjordania es uno de los dos territorios palestinos, junto con la Franja de Gaza, abandonada por Israel en el 2005. Partes de ella están gobernadas por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), desafortunadamente un órgano antidemocrático y corrupto que ha perdido credibilidad entre la Umma palestina, incapaz de representarla en los procesos de negociaciones, que como sea los admite.

La tesis de dos Estados independientes en pie de igualdad: el hebreo y el palestino, por lo cual aboga Washington, a pesar de la intransigencia de Primer Ministro Netanyahu, se ha tornado inviable o impugnable, a causa de las hostilidades, producto del ataque del 7 de octubre.

Ni un mínimo de eficacia habrá de ofrecer la persistente fórmula de la Unión Europea (UE), consistente en la creación del Estado palestino “realista y viable”, que comporta colocar a Gaza y Cisjordania bajo una misma Autoridad Palestina, interconectadas “por un corredor a efecto de que haya continuidad territorial, con una salida al mar por un puerto en Gaza, con su capital en Jerusalén Este” (Josep Borrell, jefe de la diplomacia de la Unión Europea).

El pueblo judío y los reservistas están unidos nuevamente frente al enemigo. No obstante, el Primer Ministro es objeto de una pronunciada impopularidad, resonada ante las acusaciones de corrupción en su contra, incluida la controvertida reforma judicial, la que intentó poner en vigencia a favor de sus intereses autoritarios. Ya frustrada por el Tribunal Supremo, en razón de las distintas manifestaciones y marchas masivas opositoras (Manuel Altozano. En: El País – España. Shlomo Ben Ami).

A Netanyahu se le achaca la incapacidad suya, en cuanto a la falta de prevención alrededor del ataque terrorista del 7 de octubre del 2023, cuya deriva pone en riesgo a los líderes y soldados hebreos a posibles acusaciones de crímenes de guerra (Shlomo Ben Ami).

En la negligencia del Ejecutivo, también los servicios de inteligencia también fueron responsables. El desgaste psicosocial, “el devastador costo en vidas humanas, producto de la guerra, lo tienen dando tumbos: su destitución será inminente una vez que finalicen las hostilidades, de las cuales el Estado hebreo ha salido ganancioso.

DISUASIÓN A LA VISTA DE SUS ENEMIGOS.

Lo del 7 de octubre, incluidos los actos cobardes como tales, suelen, en su mayoría, ser patrocinados por los Ayatolás, empleando a los “proxies” como intermediarios en la concreción de los despropósitos.

La maniobra les resultó efectiva. Porque reconocen que una guerra frente a Israel los destruirá, los arruinará. Precisamente, Hamas, en la ocasión del conejillo de indias, está experimentando las consecuencias del enfrentamiento militar contra la nación hebrea, quien se impuso como objetivo la eliminación de dicho grupo terrorista, así como la liberación de los 132 rehenes retenidos en sus sofisticados túneles.

Por lo tanto, los Estados enemigos del Estado hebreo, o las propias organizaciones terroristas lo pensarán mil veces, en cuanto librar batallas frontales contra el poderoso aparato militar israelí, imprescindible para la supervivencia en el hostil Medio Oriente.

Mal librados habían salido en 1948, en ocasión de la guerra de la independencia, más las siguientes, fraguadas por las políticas de sus vecinos árabes, quienes intentaron la desaparición del recién proclamado Estado judío.

Por su parte, las autoridades militares judías tienden a deshacerse de la tesis de ocupar la Franja de Gaza, el enclave palestino, la organización sunita terrorista tampoco la gobernará, lo hace desde el 2007; hasta el momento es un territorio en ruinas a raíz de la guerra.

El destino del pequeño territorio es incierto. Quizás los comités civiles palestinos se encargarán de esa misión como tal: el de reconstruirlo y gobernarlo, probablemente con la cooperación de la comunidad árabe y de la Organización de las Naciones Unidas.

La otra advertencia. El ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, ha advertido que el Ejército israelí puede “copiar y pegar” en la capital de Líbano, Beirut, la destrucción causada por la ofensiva contra la Franja, en medio del repunte de las tensiones con el partido-milicia chií Hezbolá, con el que lleva cerca de tres meses protagonizando enfrentamientos en la frontera (https://www.europapress.es/internacional/noticia-israel).

CORRELATO TERRORISTA.

Adicionalmente a Gaza, “el escenario del conflicto con mayor repercusión internacional”, valga mencionar el mar Rojo y el golfo de Adén, allí donde los hutíes (chiitas islámicos, financiados por Irán), además en guerra dentro de Yemén, y en solidaridad con el perdidoso y decadente Hamás, plagian las acciones terroristas, engendradas en el Medio Oriente.

Continúan atacando los barcos mercantes que, según ellos, se dirigen a Israel o están vinculados a la economía de ese país, lo que ha afectado al comercio mundial, pues algunas compañías decidieron evitar dicha vía fluvial.

Estados Unidos de América y Gran Bretaña, en coalición con otros países, aplican acciones de represalias: están bombardeando posiciones de las fuerzas hutíes, asentadas en el abatido y empobrecido Yemen. Los accesos al Canal de Suez, una de las rutas marítimas relevantes del mundo, han quedado prácticamente paralizados. Mientras que se ha provocado la interrupción, o el desvío de casi el 20 % del transporte marítimo mundial.

“El tránsito alternativo de barcos por el cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África, alarga considerablemente los trayectos y, con ello, se extienden los plazos de entrega y las tarifas de los fletes, lo cual puede impulsar la inflación global” (En: AFP). Ha habido serios trastornos en perjuicio del libre comercio global, se elevaron los costos del transporte marítimo, agravados por las sequías que afectan el paso por el canal de Panamá. Al tiempo de que llega a empeorar el actual contexto de inestabilidad e inseguridad.

Es de prever el incremento de los riesgos inflacionarios, de la pobreza, del desabastecimiento de bienes, tanto a nivel internacional como doméstico. Lo antes dicho viene a ser una demostración de la precariedad mental de los grupos terroristas, oscurantistas, protagonistas de ambientes atroces, ajenos a las concepciones y los entornos civilizados.

Los facciosos desprecian el derecho internacional, el valor de la convivencia pacífica; desvalorizan la cooperación entre los Estados nacionales por la vía de los intercambios económicos y comerciales, generadores de desarrollo y prosperidad. Fuentes regionales e iraníes afirman que Irán y Hezbolá tienen personal en la capital yemenita, el que ayuda a dirigir los ataques contra el transporte marítimo, “aunque los hutíes lo han negado”.

ANTISEMITISMO DESCARADO.

Las potencias occidentales se deshicieron pronto de Al Qaeda y del Estado Islámico. Combatieron a los talibanes en Afganistán. Llevan a cabo los bombardeos en las costas del Mar Rojo contra posiciones de los terroristas, quienes ejecutan acciones conspirativas en detrimento del comercio internacional.

En cuanto a los hutíes, tampoco la comunidad internacional le ha prestado la debida atención al genocidio o los crímenes de guerra en esa nación, ubicada al sur de la península arábiga, causado por ese grupo beligerante en pugna frente a sus enemigos sunitas, estos últimos aliados de Arabia Saudita: ambos contendientes sobre los que pesan responsabilidades durante la matanza de 400.000 seres humanos.

Ni ellos, menos aún la nación saudí o Irán, autores del belicoso panorama, ni siquiera han sido llamados a cuentas ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Obviamente, en la guerra en Yemen la nación judía dista de ser Parte.

De lo dicho, tampoco alguna acusación relacionada con genocidio o crímenes de guerra se presentó ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, recurso que Sudáfrica puso en curso, con tal de desacreditar la nación hebrea, debido a los hechos de Gaza, haciendo gala de su trayectoria anti-sionista, congraciándose con Irán, su socio dentro de la ampliación del grupo del BRICS.

Hechos soslayados sospechosamente, por quienes atacan las legítimas acciones defensivas del ejército hebreo contra sus enemigos históricos, en cuenta sus tentáculos, así como el despótico régimen de los ayatolás, empeñados en patrocinar el caos, el terror y la beligerancia guerrerista. Así sea en esta ocasión la guerra librada frente a los terroristas y los fundamentalistas islámicos de Gaza, en su pertinaz odio a la civilización occidental y la nación hebrea.

DEMÁS ENEMIGOS DE LAS SOCIEDADES ABIERTAS.

Agréguese el fundamentalismo religioso, uno de los operadores: el Islam político, al cual se adhieren algunas entidades no estatales, una de ellas “los Hermanos musulmanes”, enemigos del gobierno de Egipto, incluso se declara anti-sionista; ávido de derrocar monarquías y gobiernos; se arman inescrupulosamente. Eso sí, no renuncian al extremismo ni al integrismo musulmán. Igualmente, se han convertido en sujetos antagónicos del sistema de principios y valores convivenciales, garantes de la civilización occidental, consustanciales a la nación hebrea.

O más acá, la corriente desglobalizadora, nacionalista, aislacionista e iliberal del ex-mandatario Donald Trump, posible ocupante de la Casa Blanca, la cual se encamina, a provocar un clima geopolítico escasamente propicio, en detrimento también de la estabilidad y la seguridad globales.

COMENTARIOS FINALES

Una escritora, cuyo nombre nuestra mente dejó escapar, se preguntaba acerca de los alcances de la posterior reconciliación entre los antagonistas de las dos Grandes Guerras mundiales, así como la de entre Estados Unidos de América y Vietnam (hoy buenos socios comerciales). Súmese las otras conflagraciones regionales que dieron lugar a la paz: comportamientos constructivos por parte de los contendientes.

Ella misma reconoce carecer de las explicaciones del por qué entre los judíos y árabes – palestinos sobresalen el cúmulo de impedimentos, los que niegan la posibilidad de favorecer los entendimientos y la pacificación.

A nuestro entender, cuando desde siempre a los niños se les programa con el odio, el egoísmo, la envidia, el fanatismo o la radicalización; las ideas de la eliminación del enemigo, en este caso el pueblo judío; se les inculca el Yihad, falseando la historia, todo ello desemboca en rigidez e intolerancia, casi indisolubles, por lo visto. Eso es Gaza en su propia realidad.

En la larga trayectoria de división y violencia, sin toma de conciencia de los daños irreversibles ya perpetuados; así, por lo tanto, el amor, la bondad, la convivialidad basada en humanidad y los mutuos entendimientos llegaron a ser postulados que fueron ahuyentados por completo. Es la aversión que bajo deformaciones y engaños religiosos (partiendo del Islam) reescribe que el proceso civilizatorio occidental significa la obra del Satán. Con estos materiales, perfectamente se pueden extraer categóricas conclusiones.

Solamente una muestra como evidencia. En Gaza, las milicias en lugar de invertir en desarrollo humano, comprometen los ingresos, la cooperación y la asistencia internacional recibidas en la construcción de túneles subterráneos, empleados en las actividades terroristas, sean los lanzamientos de misiles en dirección al territorio judío (Infobae). Qué tipo de humanidad hay.

Cuan abundantes obstáculos y complicaciones se hallan en el camino, los que interfieren en cualesquiera diálogos seculares o ecuménicos, interculturales, todo sea en desmedro de la búsqueda de fórmulas políticas, facilitadoras de la creación y el desarrollo soberano y pacífico de dos Estados, uno hebreo y el otro palestino; eso sí, que ambos sean aceptados sin cortapias por sus vecinos.

Obsérvese que encuestas más recientes sugieren que los ciudadanos árabes de forma permanente son mucho menos entusiastas acerca de una normalización de las relaciones con Israel que sus líderes (Cathrin Schaer). Una evidencia de lo antes dicho reside en el fracaso de los Acuerdos de Oslo de 1993 y de Camp David del 2000, entre otras fallidas tratativas, desactivados ante la intransigencia de los palestinos y ciertas naciones árabes, aparte que “ni entre ellos mismos se entienden”.

Al fracasar las negociaciones, las violentas “intifadas” fueron el rumbo escogido.

De hecho, las discordias entre la Autoridad Nacional Palestina y Hamás, la narrativa de odio islámica hace crónico y dramático el oscurantismo y la apuesta por la intolerancia y la violencia. Puede que no todo está perdido. Puede haber opciones contrafácticas, quizás milagros. El Acuerdo de Abraham podría ser una opción prometedora y constructiva.