Carlos Francisco Echeverría.

En el debate sobre el salario escolar se pierde de vista un hecho básico: originalmente ese pago fue parte del aumento salarial que se hace a los empleados públicos para compensar la inflación.

Se decidió diferir una parte de ese aumento, reteniendo un porcentaje para entregarlo a inicios del año siguiente. Esto hay que repetirlo: el salario escolar fue una forma de pagar un ajuste salarial, en tiempos en que la inflación rondaba el 10% anual. Lo interesante es que ese ajuste se perpetuó, incluso como porcentaje fijo, para completar un salario adicional por año. Entonces dejó de ser un ajuste por inflación y se convirtió sencillamente en un salario más.

El hecho de que se “retenga” o no en las planillas de los trabajadores es irrelevante. Lo cierto es que cada institución otorga un bono salarial de 8,6% al inicio de cada año, ya sea que lo registre contablemente como una reserva mes a mes, o como una sola erogación a la hora de pagarlo.

Ese bono automático se sigue pagando aun cuando la inflación sea, como ahora, inferior al 4%, y por supuesto independientemente de que el trabajador tenga o no hijos en edad escolar.

Corríjanme los que saben, si me equivoco.