Saúl Weisleder.

Como se desprende del título, mi mayor preocupación respecto a nuestra economía es la creación de empleo. Para alguien que ingresa a la adultez, a menos que provenga de una familia muy solvente, poder llegar a tener un empleo es como tener la visa y el pasaporte legales y al día, para poder viajar. “Viajar por la vida”, poder ir construyendo un presente y un futuro. Para cada quien de modo y en condiciones distintas, pero siempre un vínculo legítimo y ordenado con la sociedad; de responsabilidades y derechos y, eventualmente, de privilegios.

En una sociedad en la que la gran mayoría de la gente obtiene sus ingresos de estar empleado, de “trabajar para alguien más”, es muy poco probable que a futuro una mayoría sea autoempleado o emprendedor. Casos los hay, de todo tipo. Y es magnífico que se estimule. Pero eso de “una sociedad de emprendedores” es un cuento. No es posible.

Dicho lo anterior, respondo en unas cuantas pinceladas lo que se me preguntó: ¿cómo veo nuestra economía el año entrante?

Tampoco yo tengo una bola de cristal (si es que existen y sirven de algo) para asegurar qué va a pasar. Lo que puedo hacer, igual que cualquiera que está tratando de prever el futuro, es proyectar con base en datos disponibles y un “ojímetro” u olfato, basado en la experiencia. Hay colegas que cuentan con modelos y herramientas para hacerlo, pero no es mi caso. Mi “consuelo” es que, en esta materia, según experiencias de muchos países, las predicciones de los modelos no son estadísticamente más acertadas que las de “expertos” con suficiente experiencia, conocimiento y cifras básicas a disposición. Escojo las variables que más tradicionalmente usamos para evaluar el estado de una economía:

  1. Crecimiento económico y Generación de Empleo: según el Banco Central (BCCR), este año 2023, la economía crecerá un 5% y 4,3% el próximo año. O sea, que habrá crecimiento económico, pero menor al de este año. 5% de crecimiento del PIB es una buena tasa. No extraordinaria, pero razonable. Si aún con esa tasa, según el INEC no hubo un crecimiento positivo en la generación de empleos (aunque la tasa de desempleo bajó, lo que se explica por la baja en la oferta de empleo, es decir que aumentaron los “desalentados” y otros que ya no buscan emplearse porque están frustrados), ese crecimiento económico del 5% del PIB, puede ser y es verdadero, pero no es exactamente del tipo que necesitamos, sobre todo por su deficiencia en crear empleo. Ya casi finalizado el año, CINDE informó que en 2023 se han gestado en el Sector Exportador (Zonas francas esencialmente) apenas 5.500 empleos netos; comparado con aproximadamente 20.000 en cada uno de los años anteriores. Esta es una caída fuerte y preocupante, sobre todo porque no ha sido compensada por el crecimiento del empleo neto en el resto de la economía.
  2. INFLACIÓN: En el 2023, hemos tenido un fenómeno muy poco común que es una inflación negativa (deflación), siendo que la meta del BCCR es de 3%+ – 1 punto porcentual; o sea entre 2 y 4%. Estamos muy lejos del resultado deseado por el BCCR. Una deflación persistente puede indicar o convertirse en un problema muy serio para la economía, según muestran experiencias históricas de otros países. Para 2024, el BCCR proyecta nuevamente lo que denomina un “rango de tolerancia” del 3% + – 1 punto porcentual (entre 2 y 4%) de crecimiento de los precios. Ahora, en el 2023, se ha determinado que, aunque esa ha sido la deflación ocurrida, el problema es que no es el caso para muchos de los artículos de la canasta básica, los de mayor consumo para las personas de ingresos más bajos. Entonces, esa baja inflacionaria no es tan buena noticia tampoco, si del bienestar económico de la mayoría de la población se trata.
  3. TASA COLÓN/US$ o “precio del dólar”: en los últimos 18 meses aproximadamente, hemos visto que el precio del $ respecto del colón ha bajado sustancialmente. Este es un “macroprecio”, o sea, que tiene incidencia sobre muchos otros, prácticamente todos los demás. Por eso merece un comentario per se. Es un caso clásico de aquello de “nunca llueve a gusto de todos”: los importadores, los ticos que quieren viajar al exterior y algunos otros grupos pequeños, están bastante contentos. Los exportadores y proveedores de servicios al turismo, descontentos. No hay una clara y definitiva explicación de porqué ha aumentado tanto el ingreso de moneda estadounidense (u otras monedas duras, aunque en % muchísimo menor). Lo cierto es que ha ocurrido y el BCCR ha permitido -con ajustes pequeños relativamente- que este precio baje. Eso le favorece al gobierno de diversas maneras. Para finales del 2024 el BCCR está proyectando un tipo de cambio “por debajo de 575 colones por US$” desde el actual de 530 aproximadamente. “Por debajo de…”, es poco preciso, en teoría puede ser hasta cero aunque obviamente no será así. Creo que puede interpretarse como “entre 570 y 575”. Pero nadie tiene certeza, es solo una pista. Además, esa no sería la tasa (el precio) para el ciudadano común y corriente. En primer lugar, es un promedio entre “precio de compra y de venta”. En ventanilla, probablemente habría que agregarle unos 15 colones. En todo caso, el Banco Central nos dice que estará por debajo de las tasas que tuvo en años recientes.
  4. CONCLUSIÓN: Este artículo no pretende ser, ni es, un análisis de la economía nacional en todos sus aspectos., tal como su propio título lo dice. Solo pretende dar un panorama de cómo pienso que se comportará el empleo en el 2024, revisando algunas de las variables más importantes relacionadas con ello. Pero voy a hacer una reflexión más general.

Nuestra economía es hoy más abierta que antes. De modo que, en muchos sentidos, pero particularmente en la generación de empleos, dependemos tanto del mercado interno, como del externo. Por diversas medidas que se han tomado a lo largo del tiempo, esa división (lo interno y lo externo) ha generado o al menos ha profundizado la dualidad económica que vivimos: un sector “moderno”, pujante, con elevados ingresos y salarios bastante atractivos y en algunos casos, más que decentes (según definición de la OIT). Simultáneamente, una economía rezagada en cuanto a tecnologías, escala de producción, generación de empleos precarios y escasos, informales con demasiada frecuencia. No se piense que esto se refiere a una división por sectores económicos (agropecuario, industrial, servicios). No. Al interior de cada uno de ellos conviven ambos tipos de economías. Esto lo hemos venido padeciendo desde hace rato y tiende a profundizarse.

Además, esa dualidad se manifiesta también como una polarización en la sociedad, expresada en varias brechas; brechas que malas políticas y acciones públicas no logran enfrentar y menos, resolver. El caso más patético es el de la Educación, que el informe de la OECD sobre las pruebas PISA, desnuda totalmente. Lo de la corrección en Educación es urgente.

En ese contexto, surge una noticia mala o muy mala, el sector exportador moderno, pierde dinamismo por primera vez en muchos años (salvo el periodo especial de la pandemia y sus efectos inmediatos). En dicho caso (pandemia), la recuperación fue rápida y fuerte. ¿Lo será ahora? Soy más bien pesimista en eso. Si bien habrá que profundizar en las causas/razones de esa caída, una 1ª hipótesis es la de que la fuerte disminución del tipo de cambio debe ser un factor importante. El dinamismo de la economía internacional, la estadounidense en particular, que es el principal destino de la producción de ese sector, no aparenta ser una razón, pues ha seguido creciendo. ¿Será el cambio del papel de CINDE y de PROCOMER una posible explicación? No me atrevo al efecto.

¿Podría ser una brecha entre la capacidad de la mano de obra que requieren esas empresas y la disponibilidad en el mercado? Podría bien ser y esto es especialmente preocupante.

Lo cierto es que el problema de generación de nuevos empleos se agrava.

El país, particularmente los miembros del gobierno, de la academia, de los “think tanks”, de los partidos políticos, de las cámaras empresariales, de los sindicatos; en fin, prácticamente todos, debemos hacer una reflexión seria, bien informada, respetuosa, sobre el tema, pero dentro de un marco más amplio que sería tratar de llegar a acuerdos sobre los ajustes que indudablemente el actual modelo económico requiere.

No tengo que plantear ni explicar todas las consecuencias negativas que se derivan de un problema como el de la reducción de la capacidad de generar empleos decentes. Lo más grave es que se han perdido ya bastantes años, especialmente en el campo de la Educación, tema fundamental en hacerle frente a esta situación.

Compatriotas, hay que ponerse las pilas colectivamente, revisar muchas cosas de la acción pública y trabajar juntos y con inteligencia.